Laura Ávila. 29 agosto
Mientras que en los bancos comerciales del Estado, la brecha se acentúa en 38%. Es decir, de cada 100 hombres que reciben un crédito en un banco estatal, solo se otorgan créditos a 62 mujeres. Foto: Rafael Pacheco
Mientras que en los bancos comerciales del Estado, la brecha se acentúa en 38%. Es decir, de cada 100 hombres que reciben un crédito en un banco estatal, solo se otorgan créditos a 62 mujeres. Foto: Rafael Pacheco

El sistema bancario costarricense prioriza los préstamos para personas de sexo masculino. A diciembre del 2018, el 56,2% (687.434) de los créditos estaban en manos de hombres y el 43,8% (535.874), a cargo de mujeres.

Las deudoras mujeres representan el 78% de los deudores hombres, una diferencia entre ambos géneros de 22 puntos porcentuales, que denota la existencia de una brecha de acceso.

También, el monto promedio de los créditos para personas físicas es mayor en el caso de los hombres. Mientras para cada persona de sexo masculino la cifra promedio de crédito es de ¢12.328.376, en la mujeres, ese promedio baja a ¢10.606.854, un monto que representa el 86% si se compara con el saldo promedio de un hombre.

Como resultado de ambas diferencias es que, en el sistema financiero, la deuda total de las mujeres equivale al 67,1% de la deuda total en manos de los hombres: en este caso, la brecha en el monto total adeudado es de 32,9 puntos porcentuales.

Esto hallazgos son parte del Informe de brechas entre hombres y mujeres en el acceso y uso del sistema financiero en Costa Rica, presentado, este jueves 29 de agosto, durante una conferencia de prensa en el Banco Central.

El reporte es un trabajo conjunto entre la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef), el Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD) y el Instituto Nacional de las Mujeres (Inamu)

Durante la actividad estuvieron Patricia Mora, ministra de la Condición de la Mujer; Victoria Hernández, ministra de Economía, Industria y Comercio y Bernardo Alfaro, jerarca de la Sugef.

“La primera conjetura como elemento clave para dar crédito es la capacidad de pago, estamos hablando de remuneración. Estoy conjeturando, pero el primer tema que podríamos hablar, en promedio, es que los hombres ganan más que las mujeres y me atrevería a pensar que por el mismo tipo de labores”, comentó Alfaro, durante la actividad.

Otro factor que puede influir en el ensanchamiento de las brechas es la disposición de garantías que respalden el riesgo de la operación, en este caso, una mayor proporción podrían estar en manos de los hombres añadió el Superintendente.

Por actividad económica

El análisis también arrojó que en los bancos privados la mayoría de los créditos son para consumo, en este caso, el promedio de préstamos también es mayor para los hombres, de ¢3.058.882, y para las mujeres es de ¢2.385.243.

Esto significa que los préstamos para la principal actividad económica (consumo) financiadas por las entidades, favorecen al sexo masculino, ya que el monto promedio de los créditos es 28% mayor de lo que se les concede a las mujeres.

En otras actividades económicas los hombres demandan una mayor participación del crédito, tal es el caso de agricultura y ganadería donde la participación femenina ronda entre el 17% y el 23%.

La balanza también se inclina a favor del sexo masculino en créditos para construcción, compra y reparación de inmuebles, en este caso, las mujeres tienen 25% menos créditos. También es similar en vivienda residencial donde las féminas poseen 25% menos de los préstamos.

Servicios de enseñanza es el único sector donde hay una mayor participación ya que las mujeres poseen el 53% más de créditos que los varones.

Los créditos otorgados por entidades financieras para bienes de consumo, exceptuando vehículos y tarjetas de crédito, también reflejan la brecha que existe para las mujeres. El estudio evidenció que la única entidad financiera que empareja más la cancha son las cooperativas de ahorro y crédito.

En este caso el 30% de los préstamos son para las féminas y el 29% son para hombres. Esta situación podría ser porque una gran cantidad de cooperativas supervisadas por la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef) son cooperativas de educadores.

“Ese sector, en particular, lo vimos por actividad económica en servicios de enseñanza donde las mujeres son líderes en cuanto a mayor proporción de recibir créditos. Entonces sospecho que mucho está por el lado de que hay una gran cantidad de educadoras que solicitan créditos en el sector cooperativo y que por eso hay más mujeres que hombres financiadas por ese sector”, agregó el Superintendente.

Mientras que en los bancos comerciales del Estado, la brecha se acentúa en 38%. Es decir, de cada 100 hombres que reciben un crédito en un banco estatal, solo se otorgan créditos a 62 mujeres.

En Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD) también se mostraron disparidades, ya que las mujeres solo representan el 31% del total de los créditos.

Operaciones al día y ahorros

Si se trata de mantener los créditos al día, el género femenino tiene el liderazgo pues, según el estudio, las mujeres están tres puntos porcentuales arriba (91%) que los hombres (88%), de acuerdo a los datos analizados en diciembre del 2018.

En cuanto a pasivos, la balanza se inclina más hacia los hombres pues son los que ahorran más. El saldo promedio ahorrado es de ¢588.602 mientras que para las mujeres es de ¢521.582.

En las captaciones a plazo, las mujeres tienen mayor compromiso hacia el ahorro, aunque con montos menores,

“Las mujeres parecieran ser más previsoras en el mediano y largo plazo, y prefiere colocar una parte de estos ahorros a plazo y en mayor proporción que lo hacen los hombres”, explicó el Superintendente General de Entidades Financieras.

En el SBD la morosidad fue un poco más alta para las mujeres, pues el 94% de los créditos en manos de los hombres estaban al día versus el 91% de los préstamos que tenían las mujeres, a diciembre del 2018.