Patricia Leitón. 4 marzo
Los ahorros que captan las entidades financieras se utilizan, principalmente, para crédito en consumo y vivienda. Expoconstrucción en el Centro de Eventos Pedregal. Foto: Jorge Castillo
Los ahorros que captan las entidades financieras se utilizan, principalmente, para crédito en consumo y vivienda. Expoconstrucción en el Centro de Eventos Pedregal. Foto: Jorge Castillo

El Gobierno ganó terreno en la captación de ahorros privados en los últimos 24 meses, según reflejan los datos publicados por el Informe Mensual de Coyuntura Económica del Banco Central, de febrero.

Según el documento, los ahorros del sector privado en títulos del Gobierno pasaron de representar el 20,4% de la riqueza financiera, en enero del 2018, a 24,5%, en enero del 2020.

La riqueza financiera son las distintas formas en las cuales empresas y familias mantienen su dinero. Esta incluye los billetes y monedas, depósitos financieros en las entidades, bonos fiscales y depósitos en los diferentes instrumentos del Banco Central.

En enero del 2020, dicha riqueza estaba distribuida así: el 44,3% de los ahorros estaban depositados en entidades financieras, en colones; el 25,9% en entidades financieras, en dólares; el 2,3% en títulos del Banco Central y el 24,5% en títulos de propiedad del Gobierno, en colones y dólares.

Las altas tasas de interés que pagaron los títulos del Gobierno, especialmente hacia finales del 2018, cuando el Gobierno afrontó necesidades de liquidez que rebasaron, en algunos plazos, los rendimientos del sistema financiero, constituyeron un imán para muchos ahorrantes.

Las necesidades de liquidez del Gobierno fueron fruto de los continuos altos déficits fiscales que afronta desde hace 10 años, que elevan cada año el tamaño de la deuda pública. En el 2019, el monto de la deuda del Gobierno respecto a la producción alcanzó 58,5% de la producción interna.

Implicaciones del mayor uso de los recursos

“Eso en economía se llama estrujamiento. Un efecto es que reduce la oferta de fondos disponibles para la inversión productiva. Y esto no ayuda a la generación de empleo”, explicó el economista Miguel Loría.

Por ahora, dicho fenómeno no se ha materializado en un incremento en las tasas de interés por la competencia entre entidades financieras y Gobierno en la captación de recursos, debido a que los intermediarios no han visto gran necesidad de captar recursos pues la demanda de crédito ha crecido poco.

No obstante, si con la reducción de tasas que impulsa el Banco Central la demanda de financiamiento crece, y los bancos requieren más recursos para prestar, podrían surgir las presiones sobre las tasas.

El Gobierno ha anunciado un plan para reducir el endeudamiento y ha contratado créditos de apoyo presupuestario, que debe aprobar la Asamblea Legislativa, para, por esa vía, reducir las presiones sobre las tasas de interés.

Otra secuela de esta tendencia se podría reflejar en la productividad del país, según cómo utilicen los recursos de los ahorros el sector privado y el público.

El economista Dennis Meléndez, explicó que si se parte de que el sector privado tiene usos más productivos para los recursos respecto al Gobierno, un traslado del ahorro privado al sector público significa una pérdida de productividad en su uso.

“Hay usos más productivos que el Gobierno podría dar a los recursos, especialmente si los usa para infraestructura. Pero si saca el dinero del sector (privado), que es más eficiente, para dedicarlo a salarios, pluses, gastos administrativos, etc., cuya productividad es más que cuestionable, baja la eficiencia en el uso de los recursos”, comentó el economista.