
Washington, Estados Unidos. Este es el ranking de las diez mayores ofertas públicas iniciales (OPI) registradas, en función de los fondos recaudados:
- Saudi Aramco: la petrolera estatal saudí recaudó $25.600 millones en 2019 en la Bolsa de Riad.
- Alibaba: el gigante chino del comercio electrónico obtuvo $21.800 millones en 2014 en la Bolsa de Nueva York.
- SoftBank Corp: el conglomerado japonés de telecomunicaciones recaudó $21.300 millones en 2018 en la Bolsa de Tokio.
- Agricultural Bank of China (AgBank): el banco estatal chino captó $19.200 millones en 2010, al cotizar simultáneamente en las bolsas de Shanghái y Hong Kong.
- Industrial and Commercial Bank of China (ICBC): el banco estatal chino recaudó $19.100 millones en 2006, con su debut en Hong Kong y Shanghái.
- NTT Mobile: el operador japonés de telefonía móvil obtuvo $18.100 millones en 1998 en la Bolsa de Tokio.
- Visa Inc: la red estadounidense de tarjetas de crédito recaudó $17.900 millones en 2008 en la Bolsa de Nueva York.
- AIA Group: la aseguradora asiática, filial del grupo estadounidense AIG, captó $17.800 millones en 2010 en la Bolsa de Hong Kong.
- Enel: el grupo energético italiano recaudó $16.500 millones en 1999 en Milán, con posterior cotización también en Nueva York.
- Facebook (ahora Meta): la red social estadounidense obtuvo $16.000 millones en 2012 en la Bolsa de Nueva York.
Claves para salir a Wall Street
Cientos de empresas recaudaron en conjunto $70.000 millones el año pasado al vender acciones al público en Estados Unidos. En 2026, sin embargo, esa cifra podría pulverizarse con el potencial debut en Wall Street de SpaceX, OpenAI y Anthropic.
Pero, ¿qué se necesita exactamente para que una empresa salga a bolsa? El proceso, conocido como oferta pública inicial u OPI (IPO por sus siglas en inglés), puede durar meses, o incluso años, y costar millones de dólares.
Así es como funciona:
Elegir una bolsa y un código
La primera gran decisión es dónde cotizar. En Estados Unidos dominan dos opciones: la Bolsa de Nueva York (NYSE), la más antigua y emblemática, con su histórico parqué en el sur de Manhattan, y Nasdaq, una plataforma totalmente electrónica que concentra a la mayoría de las grandes empresas tecnológicas.
Entre ambas representan aproximadamente la mitad del valor total de todas las acciones que se negocian en el mundo. Las empresas también deben elegir un “ticker” o símbolo bursátil, el código breve de letras que identifica a cada acción en el mercado, como MSFT para Microsoft o CAR para la empresa de alquiler de automóviles Avis.
Registrarse ante el supervisor
Antes de poder vender acciones al público, la empresa debe presentar el denominado formulario S‑1 ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), el organismo que supervisa los mercados financieros y actúa como árbitro de Wall Street.
El S‑1 es un análisis detallado de las finanzas, el modelo de negocio y los riesgos de la empresa, concebido para que los inversores puedan tomar decisiones informadas. La SEC revisa la documentación y suele formular numerosas preguntas, en un proceso que puede prolongarse durante meses.
Se espera que SpaceX presente su S‑1 esta semana, indicó a la AFP una fuente cercana al expediente.
Tomar el pulso al mercado
Con la documentación en marcha, los ejecutivos se lanzan a la carretera, literalmente. Viajan de ciudad en ciudad —y participan en videollamadas— en lo que se conoce como ‘roadshow’, una serie de presentaciones dirigidas a grandes inversores institucionales, como fondos de pensiones, y también a inversores minoristas.
SpaceX planea organizar en junio próximo un evento especial para unos 1.500 inversores individuales, según la cadena CNBC. No todas las empresas superan esta etapa. La firma fintech Clear Street canceló sus planes de salida a bolsa en febrero tras no lograr generar suficiente interés en el mercado.
Fijar un precio
Uno de los pasos más delicados consiste en fijar el precio por acción, es decir, el valor de cada participación cuando el título empieza a cotizar. “Probablemente sea más arte que ciencia”, explicó Matthew Kenney, especialista en OPI de Renaissance Capital.
Los bancos que asesoran a la empresa buscan maximizar los fondos recaudados, pero también deben dejar margen para que la acción suba una vez iniciadas las operaciones. “Nadie quiere hacer sonar la campana de apertura (en Wall Street) para ver luego cómo su acción se desploma” por falta de demanda, señaló Kenney.
El método no es infalible y a veces requiere ajustes. La start-up estadounidense de chips electrónicos Cerebras revisó su precio objetivo dos veces antes de finalmente salir a bolsa a 185 dólares por acción, y en su primer día de cotización se disparó un 68%.
