Patricia Leitón. 3 mayo
En empleo informal, que son aquellas personas asalariadas que no están inscritas en la seguridad social por medio de sus patronos, o ayudantes no remunerados o trabajadores por cuenta propia y empleadores que tienen empresas no constituidas en sociedad, alcanzó un 46%. Giselle Picado (derecha) trabajaba como vendedora en Avenida Central. Fotografia José Cordero
En empleo informal, que son aquellas personas asalariadas que no están inscritas en la seguridad social por medio de sus patronos, o ayudantes no remunerados o trabajadores por cuenta propia y empleadores que tienen empresas no constituidas en sociedad, alcanzó un 46%. Giselle Picado (derecha) trabajaba como vendedora en Avenida Central. Fotografia José Cordero

Los resultados del primer trimestre del mercado laboral muestran que el desempleo se mantuvo sin cambios pero continúa alto, y hay un deterioro en el indicador de subempleo (personas que quieren trabajar más y no lo consiguen) y la informalidad (no cubiertas por la seguridad social).

Según los resultados de la Encuesta Continua de Empleo, que publicó la mañana de este viernes 3 de mayo el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), en el primer trimestre del 2019, cerca de 276.000 personas buscaron empleo y no lo encontraron, con lo cual la tasa de desempleo alcanzó 11,3%.

El desempleo se entiende como las personas buscan empleo respecto a la fuerza laboral total, es decir, las personas mayores a 15 años que trabajan o quieren hacerlo.

En el primer trimestre del año anterior la tasa de desempleo había sido de 10,3% y aunque la encuesta registra 47.000 desempleados más, la variación no es estadísticamente significativa, explicó el Instituto en un comunicado.

En el último trimestre del 2018 la tasa de desempleo había alcanzado un 12% y tampoco hay cambios significativos.

En el aumento del desempleo influye que más personas quieren trabajar, lo cual se refleja en la tasa neta de participación laboral (aquella que relaciona la población en la fuerza de trabajo con la población en edad de trabajar), la cual registró un incremento de 4,7 puntos porcentuales respecto al mismo periodo del año anterior y fue de 62,4%.

La tasa neta de participación femenina aumentó fuertemente; en 7,6 puntos porcentuales y la masculina en 1,9 puntos porcentuales.

María Luz Sanarrusia, encargada de la encuesta, explicó que la participación de la mujer ha aumentado notablemente a partir del segundo trimestre del 2018.

Si se compara el primer trimestre del 2018 y el primer trimestre del 2019 hay 127.000 mujeres que ingresaron al mercado de trabajo y consiguieron trabajo y 32.000 mujeres más que buscaron trabajo, pero no lo encontraron y pasaron a estar desempleadas.

El subempleo y la informalidad

Pese a que la tasa de desempleo del primer trimestre no tuvo variaciones, en el mercado laboral se presentan deterioros en la calidad del empleo.

Es el caso del subempleo, personas que trabajan menos de 40 horas por semana y que desean trabajar más y están disponibles para trabajar más horas de lo que su ocupación actual le permite, que fue de 8,6% en el primer trimestre, lo que representó un incremento interanual (respecto al primer trimestre del 2018), en 1,4 puntos porcentuales respecto al mismo periodo del año anterior.

También el estudio muestra cómo las mujeres presentan mayores niveles de subempleo que los hombres, 12,5% y 6,1 %, respectivamente.

Para las mujeres, el cambio interanual fue 1,7 puntos porcentuales mientras que la tasa de subempleo de los hombres aumentó 0,9 puntos porcentuales.

Por su parte, la tasa de presión general (el porcentaje que representa la población ocupada que busca cambiar de trabajo y la desempleada respecto a la fuerza de trabajo) para el I trimestre del 2019 fue de 19,4%.

Este indicador de forma interanual aumentó 1,8 puntos porcentuales, principalmente por el incremento de la población ocupada que busca cambiar de trabajo, la cual pasó de 164.000 a 200.000 personas. El aumento en la presión general se refleja principalmente en la zona rural. Por sexo, la presión general sobre el mercado laboral mantuvo el mismo comportamiento mostrado el año anterior.

En empleo informal, que son aquellas personas asalariadas que no están inscritas en la seguridad social por medio de sus patronos; ayudantes no remunerados o trabajadores por cuenta propia y empleadores que tienen empresas no constituidas en sociedad, también registró un aumento importante.

El empleo informal fue de 46,1%, lo cual significó un aumento de 4,8 puntos porcentuales respecto al mismo periodo del año anterior.

Por lo tanto, la población ocupada con un empleo informal fue cercana a un millón de personas, de las cuales 582.000 eran hombres y 420.000 mujeres. Es en las mujeres donde principalmente crece el empleo informal, pues este aumentó 5,8 puntos porcentuales, y alcanzó casi a 50% de las mujeres ocupadas.

En los hombres, el porcentaje de ellos con empleo informal fue de 43,8 %, lo que representa 3,9 puntos porcentuales respecto al primer trimestre del 2018.

De la población ocupada, 536.000 dependientes (personas que trabajaban para un empleador, empresa o institución) ocupaban un empleo informal, lo que representa el 32,1% del total de dependientes.

Por otra parte, las personas independientes que trabajan por su cuenta, tienen una empresa o actividad y son empleadores, se clasifican en su mayoría con empleo informal. Para este trimestre, un total de 466.000 ocupados independientes tienen actividades clasificadas como informales.

Sobre los resultados Steven Núñez, Ministro de Trabajo, señaló que el reto más urgente para nuestro país, ahora y en los próximos años, es el de mejorar la calidad del empleo.

"Para ello es fundamental reducir el empleo informal, aumentar la cobertura de nuestra seguridad social y aumentar la empleabilidad de nuestra población. Una población calificada, con conocimientos y habilidades para el trabajo, es el recurso más importante con el que puede contar un país para superar la pobreza y la desigualdad”, comentó Núñez.