
El régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), principal fondo de pensiones de Costa Rica, presenta una combinación atípica frente a países comparables de la OCDE: registra una de las cotizaciones más bajas, pero al mismo tiempo una de las tasas de reemplazo (monto de pensión) más altas.
Así lo señala el informe técnico Alternativas de fortalecimiento para la sostenibilidad del seguro de Invalidez, Vejez y Muerte, elaborado en abril por la Gerencia de Pensiones de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y del cual La Nación tiene copia.
El documento analiza la situación financiera del régimen y plantea 20 propuestas base para su reforma, en un contexto clave para su sostenibilidad. Se prevé que el menor crecimiento de los ingresos —en especial por la morosidad del Estado— y el aumento en las jubilaciones reduzcan la reserva en un 30% en cinco años.
Como parte del estudio, la Gerencia compara a Costa Rica con países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que cuentan con esquemas similares al IVM, es decir, sistemas de beneficio definido, de administración pública y con contribuciones obligatorias de trabajadores y patronos.
Para ello se utilizó el informe Pensions at the Glance 2025, divulgado por la organización, y se contrastaron las primas de cotización, tasas de reemplazo y edades normales de pensión por vejez.
Entre los principales hallazgos, se señala que el IVM combina una tasa de cotización baja con una tasa de reemplazo —porcentaje del salario que se recibe al jubilarse— relativamente alta. En cuanto a la edad de retiro, Costa Rica se mantiene alineada con el estándar de la OCDE.
Según el análisis, esta combinación configura un sistema con un marcado componente solidario, pero con menor margen financiero ante el envejecimiento acelerado de la población, lo que evidencia presiones sobre su sostenibilidad a largo plazo.
“El Seguro de IVM se caracteriza por combinar una tasa de cotización baja, una tasa bruta de reemplazo relativamente alta y reglas de elegibilidad estrictas con edades normales de pensión desvinculadas al incremento de la esperanza de vida, lo que lo posiciona como un sistema con un fuerte componente solidario, pero con menores márgenes de holgura financiera frente al envejecimiento acelerado de la población”, revela el informe.
“La evidencia de la OCDE indica que los países han tendido a reforzar la sostenibilidad mediante ajustes graduales en los parámetros clave, apoyados en mecanismos automáticos y en arquitecturas multipilares más equilibradas”, agrega.
Uno de los sistemas con menor carga contributiva directa
De acuerdo con el informe, Costa Rica presenta diferencias relevantes frente a otros países en la estructura y nivel de las contribuciones. En ese contexto, el IVM se ubica entre los sistemas con menor carga directa para trabajadores y patronos.
Según el documento, el promedio de la OCDE registra tasas más elevadas: un 6,2% a cargo del trabajador y un 9,8% del patrono, para un total cercano al 16%.
En contraste, Costa Rica tiene una tasa global de 9,59%, distribuida en un 4,33% del trabajador y un 5,58% del empleador.
A esto se suma el aporte estatal del 1,75%, propio del esquema tripartito, lo que eleva la carga total a 11,66%. Se trata de una tasa 4,34 puntos porcentuales por debajo del promedio.
A diferencia de otros países, donde el apoyo estatal se canaliza mediante transferencias o subsidios, en Costa Rica se incorpora como una contribución identificable.
Así, mientras en el país un trabajador cotiza con apenas un 4,33% de su salario, en naciones como Luxemburgo, Reino Unido, Japón y Turquía esa proporción supera el 8%, e incluso rebasa el 10% en casos como Hungría, Austria, Francia y Eslovenia.
No obstante, el informe advierte que, aunque la carga directa es menor, esto reduce el margen financiero del sistema de pensiones.
Tasa de reemplazo por encima del promedio
En cuanto a la tasa de reemplazo —que mide la proporción del ingreso sustituido por la pensión—, Costa Rica también se aparta de la tendencia observada en la OCDE.
Jaime Barrantes, gerente de Pensiones, explicó que el país alcanza una tasa cercana al 65,7% al combinar el aporte base del IVM —entre 43% y 52,5%, que se obtiene a partir de 25 años de cotización— con beneficios adicionales para quienes superan ese periodo, los cuales pueden elevar el porcentaje hasta en un 15% extra.
Estos niveles superan el promedio de la OCDE, estimado en 52%. Por ejemplo, países como Corea, Japón, Canadá, Estados Unidos, Suiza, Bélgica y Reino Unido registran tasas de reemplazo brutas inferiores al 45%, mientras que otros, como Luxemburgo y España, superan el 75% del ingreso.
“La evidencia técnica ha señalado que la relación entre la tasa de reemplazo legal del IVM y la prima de cotización vigente es elevada en comparación internacional”, detalla el documento.
Edad para pensionarse sigue alineada con el resto de países
El parámetro de edad para jubilarse en Costa Rica se mantiene alineado con el promedio histórico de la OCDE.
En el país, la pensión por vejez se fija a los 65 años con 300 cuotas, o a los 63 años en el caso de mujeres que acumulen al menos 403 cotizaciones, cifras similares al rango de 64 a 65 años observado en esos países.
No obstante, el informe advierte que en la OCDE se observa una tendencia a aumentar gradualmente la edad de retiro, con proyecciones que la sitúan entre 66 y 67 años o incluso más.
