Durante la Semana Santa, los productos del mar ganan protagonismo en la mesa costarricense, pero no todos cumplen con las condiciones de inocuidad necesarias. Para orientar a los consumidores, el Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa) divulgó una guía con aspectos clave que se deben revisar antes de realizar la compra.
Pescado fresco y seco
Para el pescado fresco y entero, la institución recomienda evaluar cuatro ejes: olor, color, textura y apariencia. Un producto en buen estado debe presentar:
- Ojos: brillantes, transparentes, que llenen completamente la cavidad orbitaria y la con la pupila negra.
- Branquias: de color rojizo y brillante, con una apariencia uniforme.
- Piel y escamas: firmes, bien adheridas y de color metálico.
- Aroma: fresco, con el olor característico a mar.
Si se opta por pescado seco, la tonalidad debe oscilar entre blanco y amarillo, sin manchas rojas y con un olor propio, nunca aromatizado artificialmente.
Mariscos y moluscos
En cuanto a los crustáceos (camarones, langostas), Senasa señala que deben tener una cáscara brillante y carne translúcida, blanca o gris clara. Por su parte, en los moluscos, la carne debe lucir húmeda, firme y con un aroma agradable.
Para el pulpo y el calamar, el consumidor debe verificar una textura firme, apariencia húmeda y brillante, además de una coloración translúcida que garantice su frescura.
Productos enlatados y manejo en el hogar
Al adquirir atún o sardinas en conserva, se debe comprobar que los envases no presenten:
- Abolladuras o abultamientos.
- Signos de corrosión o suciedad.
Finalmente, la entidad instó a los consumidores a evitar las compras en la vía pública o sitios de dudosa procedencia.
Una vez en el hogar, es vital mantener los alimentos refrigerados o congelados y, bajo ninguna circunstancia, someterlos a procesos de descongelación y posterior recongelación, ya que esto compromete la seguridad alimentaria.