
Madrid, España. El mayor desafío de las gafas inteligentes de Apple será deshacerse del estigma sobre la privacidad que han generado las de Meta, al punto de que ya fueron prohibidas en lugares públicos como juzgados, áreas infantiles y baños.
El periodista de Bloomberg Mark Gurman, en su boletín ‘Power On’, dio detalles sobre uno de los principales retos que enfrenta Apple con sus gafas inteligentes, cuyo nombre en clave es N50. La compañía prevé presentarlas en la WWDC de junio de 2027, con un lanzamiento previsto para finales de ese mismo año.
El retraso en la llegada de las gafas inteligentes de Apple se debe, en parte, a la preocupación generada por la posible invasión de la privacidad de las personas. La desconfianza hacia las gafas de Meta ha derivado en prohibiciones en lugares como los tribunales de Nueva York, casinos, baños y áreas infantiles de los cruceros de Royal Caribbean Cruises.
Por este motivo, los equipos de ‘hardware’ de Vision de Apple encargados del desarrollo de las gafas consideran la privacidad como su prioridad número uno, debido a la creciente preocupación que generan este tipo de dispositivos entre los usuarios.
Gurman señala que algunos consumidores se sienten incómodos cuando están cerca de personas que llevan dispositivos con cámara, especialmente porque desconocen si están grabando o no.
Esto se debe, en parte, al uso indebido que algunos usuarios han dado a las gafas de Meta, al manipularlas para impedir que el dispositivo muestre el LED que indica que se está grabando un video.
Aunque Meta ha incorporado protecciones para desactivar la grabación si la luz indicadora ha sido manipulada, la preocupación persiste ante una categoría de productos por la que Apple apostará con fuerza el próximo año. Será, además, un periodo crucial para la compañía, pues coincidirá con uno de los ciclos de productos más importantes de su historia y con el vigésimo aniversario del iPhone.
En este contexto, según ha podido saber Gurman, las propuestas de Apple para sus gafas inteligentes incluirían priorizar el procesamiento local en el propio dispositivo, prescindir de funciones de reconocimiento facial y desarrollar nuevas herramientas de privacidad, tanto de ‘hardware’ como de ‘software’, que no están disponibles actualmente en otros productos de Apple.
De hecho, la compañía ya trabaja con un prototipo al que se le eliminó por completo la cámara y que ofrecería las experiencias mencionadas. Según Gurman, existe otro modelo en el que el sistema completo de cámaras serviría únicamente para que el usuario observe el entorno y realice consultas a la inteligencia artificial, mientras que la posibilidad de tomar fotografías y grabar videos estaría bloqueada.
Este concepto sería similar al de los nuevos AirPods en los que Apple ya trabaja, que incorporarían cámaras orientadas a las funciones de inteligencia visual del iPhone.
La tecnológica ya sabe que necesitará varios años para actualizar el ‘software’, perfeccionar las directrices y colaborar con los reguladores con el fin de optimizar la experiencia que ofrecerán sus gafas. Sin embargo, esto no evitará que algunos usuarios puedan hacer un uso indebido de ellas.
Asimismo, si la compañía consigue que su dispositivo sea un éxito, los beneficios de llevar puestas las gafas de Apple serán múltiples. Los usuarios podrán acceder a una experiencia de manos libres con Siri, reproducir música y realizar llamadas, además de contar con una autonomía que les permitiría utilizarlas durante todo el día.
