Gustavo Arias Retana. 27 noviembre
Armas que están bajo custodia de la Dirección de Armamento. Fotografía José Cordero
Armas que están bajo custodia de la Dirección de Armamento. Fotografía José Cordero

En los últimos 20 años la cantidad de armas de fuego inscritas en Costa Rica creció un 150%.

Según el Ministerio de Seguridad, al cierre del 2017 había 244.455 armas matriculadas, es decir, 98.526 más que en 1997, cuando la cifra era de 98.771.

Las raíces de ese crecimiento nacen de la exposición a actos violentos como si se tratara de algo cotidiano, de las experiencias traumáticas ocasionadas por el hampa y del "negocio de la inseguridad”, explicaron autoridades públicas y expertos en seguridad consultados por La Nación.

El mayor pico de inscripciones se presentó en 2008, cuando se matricularon 14.677 armas nuevas, 5.833 de civiles y 8.844 de personas jurídicas.

Esa alza también se reflejó en la tasa de armas inscritas por cada 100.000 habitantes mayores de edad. El crecimiento interanual fue del 9%, mientras que en promedio aumentó un 5% por año en las últimas dos décadas.

Hace veinte años había en Costa Rica 4.528 armas por cada 100.000 habitantes mayores de edad, en 2007 esa cifra pasó a 5.590 y actualmente es de 6.792.

Las causas del crecimiento

La directora académica de la Fundación Arias para la Paz, Ana Yancy Espinoza, considera que el aumento se debe, en parte, a que la sociedad costarricense está más expuesta a la violencia y termina por naturalizar el uso de las armas de fuego.

"Empezó a hacerse más natural la inseguridad y la violencia, hemos naturalizado la violencia, o sea, ya uno puede ver en tiempo real cómo matan a la gente, una de las cosas que nosotros hemos detectado también es el tema de que las relaciones interpersonales son más débiles, todo eso influye para que las personas vean el armarse como algo natural”, mencionó.

Por su parte, el gerente del polígono Centro de Defensa Civil, José Ojeda, explica que desde su experiencia detecta que el incremento se da en gran medida porque la gente se siente insegura después de ser víctima de algún crimen y ven en las armas una forma de protegerse a futuro.

“Recibimos muchas llamadas y mensajes en Facebook de vea es que me asaltaron o se metieron a mi casa o se me metieron a la farmacia, me están destazando ganado en la finca, hay mucha gente preguntando que recurre a las armas de fuego para defenderse, es raro que la gente diga mirá esa pistola linda, la quiero comprar solo para tenerla, es raro que alguien quiera pasar por todo el proceso que lleva tener un arma legal solo para pegarla en la pared y decir qué linda que está”, comentó.

El viceministro de Seguridad, Eduardo Solano, agregó como una de las causas del incremento en el uso de armas de fuego es el “negocio de la inseguridad”.

“Es un elemento asociado a cómo la gente se sentía o se siente insegura y pues aumenta el consumo bajo esa falsa premisa de que un arma me va a dar seguridad, luego hay todo un negocio de los polígonos, de las armerías, de los instructores que dan cursos, los psicólogos, hay todo un negocio que no coincide con el interés público de la regulación de este tema, es claro que hay gente que prefiere que no se toque nada para no afectar su bolsillo”, dijo.

¿De dónde provienen las armas legales?

Actualmente, hay autorizadas en el país 39 empresas que importan y venden armas y municiones, otras 15 tienen permiso solo para vender municiones.

De 2012 a 2017, se importaron cerca de 23.000 armas de fuego con un valor fiscal que ronda los $9 millones. El año en que más entraron armas nuevas, durante ese periodo, fue el 2012 con 6.010.

Un 63% del total de armas importadas en esos años proviene de los Estados Unidos. Los dos países que le siguen de lejos como proveedores son Turquía y Argentina.

La vía más utilizada para la importación es la aérea, un 88% (20.221) de las armas que ingresaron al país de 2012 a 2017 lo hicieron mediante transporte aéreo.