Salud

Recuperados de covid-19 pueden presentar menor rendimiento y mayor fatiga al volver al ejercicio

Especialistas en Educación Física piden estar atentos a cambios y consultar con el médico si hay debilidad mayor o dolor de pecho

Fabián Romero tiene 39 años y hace ejercicio desde que era un adolescente. Sufrió la covid-19 en 2020, pero de forma leve, con solo un par de días de fiebre, tos, cansancio, y algo de pérdida de gusto y olfato.

En setiembre, luego de recuperarse, intentó volver a sus carreras, pero su cuerpo no respondió igual.

“Yo era de salir a correr 10 kilómetros al día, cinco, si me levantaba tarde. Cuando retomé me sentía tan débil que no podía correr ni uno. Ya voy mejor, pero no estoy al 100%; ha sido lento”, narró.

Especialistas en Educación Física confirman que eso es posible. Según ellos, la falta de condición o la necesidad de algún tipo de rehabilitación no es exclusiva para quienes estuvieron hospitalizados por covid-19.

“Puede ser que antes fuera un atleta élite y ahora le cueste correr un kilómetro”, aseveró José Ángel Ramírez, profesional en la materia de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), quien ayuda a pacientes recuperados con programas de ejercicio.

La mayoría de las personas que Ramírez ve han estado internadas, pero él es consciente de que este fenómeno también se presenta en los casos leves.

“A veces, hay compromiso pulmonar o cardíaco y la persona no lo nota en un inicio. Esta enfermedad se manifiesta de formas muy diferentes”, recalcó.

Según José Moncada, del Centro de Investigación en Ciencias del Movimiento Humano (Cimohu) de la Universidad de Costa Rica (UCR), estas condiciones pueden darse en algunos recuperados.

“Algunos de quienes se contagian van a reducir su capacidad para realizar actividades físicas y les empeora el sueño, les aumenta la sensación de cansancio y la falta de aire”, comentó Moncada.

Sin embargo, para cada individuo, la experiencia puede ser distinta.

Juan Pablo Gámez también tiene 39 años y siempre ha sido una persona muy activa. Como Romero, él sufrió covid-19 de forma leve, pero logró volver a sus rutinas muy rápidamente.

“Fue como recuperarme de una gripe que fue más larga. Al principio, costó que el cuerpo se acostumbrara, pero en cuestión de una semana o un poquito ya hacía mi rutina de gimnasio como si nada hubiera pasado.

“Yo me recuperé en noviembre y ahora puedo decir que estoy al nivel que tenía antes de enfermarme”, aseguró Gómez.

Retomar con calma

La Asociación Estadounidense de Medicina Deportiva también hizo un llamado a todos los atletas para retomar poco a poco su entrenamiento una vez recuperados, especialmente si estuvieron internados.

Y, en caso de infecciones leves, les pide estar al tanto de síntomas.

“Esta no es una época para estar al máximo rendimiento”, advirtieron los expertos en una carta en la revista Current Sports Medicine Reports.

“Las lesiones cardíacas y la miocarditis (inflamación del músculo del corazón) se han visto en un número significativo de pacientes hospitalizados con covid-19, y el ejercicio podría acelerar el daño cardíaco”, cita el documento.

Sin embargo, motivan a las personas a mantenerse activas, pero les sugieren comenzar en un nivel de intensidad más bajo.

Profesionales de Salud Ocupacional también generaron sus recomendaciones para los sitios de trabajo donde se hacen esfuerzos físicos y hay funcionarios recuperados.

“Para empleados con trabajos muy físicos, debe apoyarse con medicina de empresa, y, en algunos casos con especialistas en Cardiología. Grupos de rehabilitación ocupacional pueden ser necesarios”, cita un artículo de opinión en la revista Occupational Medicine.

¿Cuándo buscar ayuda?

Para Ramírez hay señales que le indican a la persona cuando debe parar y buscar una cita médica.

- Náuseas

- Mareos o aturdimiento

- Falta severa de aire

- Opresión en el pecho

- Aumento del dolor

“El ejercicio es fundamental para la recuperación después de covid. Pero es necesario que usted lleve un diario, un registro, en donde anote cómo se sintió cada día y ver cambios, ver si hay dolores”, señaló el especialista.

Moncada insistió en la importancia de tener una guía adecuada.

“Es muy importante que su médico le autorice a realizar ejercicio, y que coordine con un profesional en Ciencias del Movimiento Humano para que le guíe en su proceso de entrenamiento”, subrayó.

Ramírez complementa: “En algunos casos les dirá que lo lleven con calma, que espere hasta seis meses para retomar el asunto a ese nivel, y les dirá que comiencen poco a poco. Pero debe ir de la mano con la recomendación médica, puede que haya secuelas”.

Las buenas noticias

Para algunas personas será fácil y más rápido retomar el ritmo anterior, para otras no. Habrá quienes incluso requieran un tiempo de rehabilitación, especialmente si estuvieron en un hospital.

“Hay personas en las que, por ejemplo, la movilidad no es igual después de que salieron del centro médico. O quienes salen con problemas respiratorios, algunas personas requieren de más oxígeno.

“Entonces, todo eso debe verse al mantenerse activo. En estas personas es muy importante que alguien los acompañe”, aseveró Ramírez.

Moncada agrega: “Las personas que han tenido la infección van a mejorar si completan un programa de rehabilitación que incluya actividades de tipo aeróbico, de fuerza, y que también les proporcione consejos para mejorar el sueño y su estado de ánimo”.

¿Y los sedentarios?

¿Qué sucede con las personas que no realizaban actividad física cuando se infectaron?

Ambos entrevistados indican que el ejercicio es muy necesario para la recuperación de la enfermedad y retornar a una vida saludable.

“No importa si usted no hacía nada. Comience poco a poco y vaya a su ritmo. Busque algo que le guste hacer. No a todos les gusta caminar, pero pueden bailar o buscar lo que más les guste.

“Y anote todo, cuánto tiempo hizo, qué hizo y cómo se sintió”, insistió Ramírez.

Para quienes estuvieron en cuidados intensivos, Moncada hace una observación que va más allá de la actividad física.

“Las personas que han salido de las salas de cuidados intensivos, también van a necesitar valoración de depresión, ansiedad, insomnio y deterioro cognitivo, además de monitorear constantemente fatiga, debilidad, neuropatía y deterioro funcional para realizar las actividades de la vida diaria”, concluyó.

Irene Rodríguez

Irene Rodríguez

Periodista en la sección El País. Máster en Salud Pública con Énfasis en Gerencia de la Salud en la Universidad de Costa Rica. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Científico del Conicit 2013-2014, el premio Health Systems Global 2018 y la mención honorífica al Premio Nacional de Periodismo de Ciencia, Tecnología e Innovación 2017-2018.

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