Salud

¿Debo tomar multivitamínicos? Principales mitos y verdades

¿Qué tipo debo consumir? ¿Estos productos benefician a todas las personas? ¿Qué pasa si me brinco una o dos tomas? ¿Hay riesgo de sobredosis? En este artículo encontrará respuesta a preguntas como estas.

Consumir suplementos de vitaminas y minerales es una costumbre en personas de todas las edades, sin importar si tienen alguna enfermedad o su alimentación no es tan completa.

Los objetivos de estos productos son variados: mejorar la salud, remediar alguna deficiencia de algún nutriente, complementar una dieta o bien, la costumbre de suministrarlos en la infancia para apoyar el desarrollo de los niños. Incluso: hay quienes van más allá y creen que podrían proteger su corazón, reducir el riesgo de una muerte temprana y hasta aumentar la potencia sexual.

¿Pero cuál es la función de estos complementos de vitaminas y minerales y cómo deben consumirse realmente? ¿Quienes deben tomarlos? ¿Son para todas las personas? ¿Cuáles son los mitos y verdades detrás de ellos?

Para contestar interrogantes como estas. La Nación conversó con una nutricionista y un médico general. Además revisó estudios y análisis publicados en revistas científicas.

Lo primero que debe tenerse claro es que hay muchas clases de suplementos. La nutricionista Susan Láscarez explicó que, por un lado están los que tienen un solo tipo de nutriente, por ejemplo: ácido fólico, vitamina A, calcio o hierro.

También se encuentran los multivitamínicos, que combinan dos o más de estos nutrientes y se venden en comprimidos o píldoras. De estos, por lo general, se recomienda consumir uno al día.

Además, están los multivitamínicos que vienen “acompañados” de otras sustancias como el ginseng o Ginkgo biloba,, que, según los usuarios, son utilizadas entre otras cosas contra el estrés, potenciar el sistema inmunitario, conciliar el sueño o mejorar la memoria.

Uso guiado

Aunque sus usos son variados, los especialistas tienen un criterio parecido: no todos los suplementos son para todo el mundo.

“Hay gente que puede tomarlos por una enfermedad en especial y es parte de su tratamiento. Otros pacientes, por ejemplo, los enfermos de cáncer, podrían beneficiarse de un complemento más integral como los multivitamínicos. Las personas saludables también podemos consumirlos, porque no todos los días comemos exactamente las cantidades necesarias de cada nutriente”, expresó la nutricionista.

Sin embargo agregó: “en todo caso, aunque podamos comprar estos productos hasta en un supermercado o en una tienda y no necesitemos receta, es mejor consultar con un médico o nutricionista cuál es el tipo de suplemento adecuado para nosotros. Eso puede variar según la edad, sexo, alimentación y hasta actividades de la persona”.

El médico Juan Andrés Soto opinó lo mismo: “aunque puedan parecer inocuos y ‘naturales’ hay individuos que pueden ser muy sensibles a cierto tipo de sustancias. Sí podrían darse efectos secundarios en algunas personas, o podrían restarse efectos a tratamientos médicos. Por eso es importante contar con una guía”.

Según Láscarez es indispensable comprender que lo que alguien necesita podría ser muy diferente a lo que requiere la hermana, el mejor amigo o el vecino. "Aunque tengan edades muy similares y presenten condiciones de nutrición y de salud parecidas, siempre será necesario el consejo de un profesional”, recalcó.

¿Hay quienes no necesitan suplementos vitamínicos?

Láscarez y Soto coinciden en que la principal fuente de nutrientes siempre debe ser la alimentación y no se debe recurrir a cápsulas y pastillas para sustituir un tiempo de comida.

Para Soto, el buscar un suplemento solo es necesario en quienes presenten deficiencias nutricionales o bien, utilicen estos productos como un complemento de un tratamiento médico.

Entre las excepciones, por ejemplo, se encuentra el ácido fólico (que previene defectos en los fetos) y otros nutrientes recetados a las mujeres durante el embarazo.

Para Láscarez, las personas saludables también pueden beneficiarse de algunos de estos suplementos como “refuerzo”. Además, estos pueden ser de utilidad en individuos con altos niveles de actividad física o que estén sometidos a mucho estrés.

En mayo pasado, un estudio del Hospital Saint Michael’s y de la Universidad de Toronto, ambos en Canadá, señaló que estos complementos de nutrientes no aportan mayores beneficios a la salud.

El reporte, publicado en la revista Journal of the American College of Cardiology, revisó datos de investigaciones anteriores que incluyeron las vitaminas A, B1, B2, B3, B6, B9 (ácido fólico), C, D y E, beta-caroteno, calcio, hierro, zinc, magnesio y selenio. Se revisaron estos suplementos por separado o en multivitamínicos.

“Nos sorprendió ver tan pocos efectos positivos en los suplementos que más consume la gente. Nuestra revisión encontró que si usted quiere usar multivitamínicos, vitamina D, calcio o vitamina C, esto no le hará ningún daño, pero tampoco hay un beneficio aparente”, dijo al presentar el reporte David Jenkins, autor principal del informe.

Salud cardiovascular no depende de estos productos

Como se dijo al principio de este artículo, hay quienes toman este tipo de vitaminas y minerales para evitar un posible infarto o un accidente cerebrovascular. También los utilizan personas que han sobrevivido a eventos como estos y ahora quieren librarse de otro.

Mas la evidencia científica no respalda estas hipótesis. En julio pasado, un análisis de 18 estudios publicado en la revista Circulation: Cardiovascular Quality and Outcomes, señaló que los mencionados productos no previenen estas situaciones, ni los fallecimientos por estas causas.

Los estudios incluyeron a más de 2 millones de personas a quienes se les dio seguimiento durante 12 años en promedio.

“Estos suplementos no le van a causar un daño directo, pero si usted quiere proteger su corazón debe tener un plan que incluya ejercicio físico, una dieta saludable, no fumar, y mantener niveles adecuados de colesterol y triglicéridos", destacó en un comunicado de prensa el cardiólogo Joonseok Kim, coordinador del reporte.

Otro estudio, publicado en abril del 2017 en la revista JAMA Cardiology, tampoco encontró asociación entre la ingesta de estos suplementos y una mejor salud cardiovascular.

El informe tomó en cuenta a 14.000 hombres mayores de 50 años y halló que, aunque estos productos sí representaban un complemento a la alimentación, no tenían bondades para proteger al corazón contra enfermedades.

‘En planta’ no necesariamente es más ‘natural’ ni mejor

Entre el público también están quienes piensan que obtendrán mayores beneficios si consumen las “plantas medicinales” o “remedios naturales”, en vez de los productos procesados en un laboratorio. Sin embargo, esto más bien es un peligro pues las personas podrían consumir una dosis mayor a la requerida.

Por ejemplo, en el 2017, un estudio realizado por el oncólogo Allan Ramos y los farmacéuticos Álvaro Víquez y Cristina Fernández, todos de la Universidad de Costa Rica (UCR) y del Hospital San Juan de Dios (HSJD), señaló que consumir “remedios naturales” ya sea en forma de plantas, tés, o pastillas vendidas como suplementos alimentarios mientras la persona lleva un tratamiento contra el cáncer podría ser perjudicial para la salud o bien, interferir o invalidar la terapia prescrita por el médico. Incluso, en algunos casos esta práctica podría hasta causar intoxicación.

“Cuando ingerimos una sustancia, por más natural que sea, esta tiene que ser procesada por el organismo, y ahí compite con el resto de sustancias que consumimos, y entonces restan o potencian el efecto de los tratamientos”, recalcó Víquez en una entrevista anterior.

Fernández añadió: “no es cierto que ‘por ser natural nada pasa’. Por muy natural que sea el producto, todos contienen sustancias químicas que pueden poner en riesgo nuestra salud. También hay sobredosis, también hay intoxicaciones con hojas o plantas”.

¿Qué hacer si se me olvida una cápsula o pastilla?

Los olvidos de las tomas pueden ser frecuentes. En ese sentido, Láscarez aclaró que la acción de un suplemento nutricional no es igual a la de un medicamento y, por lo tanto, olvidar una o varias tomas durante el mes no representará mayores problemas.

“Si usted olvidó una cápsula un día, nada pasa, al día siguiente tómese la que le corresponde. Solo se necesita la dosis que le indicaron, en la mayoría de los casos, una al día”, destacó la nutricionista.

¿Podría darse una sobredosis? La especialista señaló que la mayoría de las vitaminas y minerales son muy “nobles” y el cuerpo elimina los excesos en la orina. No obstante, hay casos en los que las sustancias podrían acumularse en el hígado y causar lesiones a este órgano. Entonces, lo mejor nunca caer en abusos.

Irene Rodríguez

Irene Rodríguez

Periodista en la sección El País. Máster en Salud Pública con Énfasis en Gerencia de la Salud en la Universidad de Costa Rica. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Científico del Conicit 2013-2014, el premio Health Systems Global 2018 y la mención honorífica al Premio Nacional de Periodismo de Ciencia, Tecnología e Innovación 2017-2018.

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