Irene Rodríguez. 15 diciembre, 2018
La tristeza es común en las fiestas de fin de año. Fotografía: Shutterstock
La tristeza es común en las fiestas de fin de año. Fotografía: Shutterstock

Días de fiesta, de reuniones de familia, amigos y colegas, regalos, “amigos secretos”, música festiva y un ambiente que invita a estar feliz y dejar los problemas de lado para celebrar.

No obstante, esto puede representar una enorme presión social y tensión para quienes no tienen razones que justifiquen sentirse así. Divorcios, rupturas amorosas, muertes de seres queridos, despidos laborales o problemas económicos son solo algunas situaciones que pueden impulsar a las personas a no vivir noches de paz, felicidad y fiesta.

A este grupo se suma quienes enfrentan trastornos como depresión, ansiedad o trastorno bipolar y que, por más terapia o medicación, esta época se les podría tornar adversa.

Todo esto es esperable, según la Ciencia. Por ejemplo, un estudio de la Universidad del Sur de California, publicado en el 2002 en la revista Psychiatric services, señaló: “Los efectos de las dificultades de la vida evocan un sentido más doloroso cuando alrededor hay alegría y felicidad de los demás”.

Asimismo, un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) difundido en 2011 señala que para estas fechas los episodios depresivos y de tristeza aumentan un 40%.

“Lidiar con esa presión de gente que les dice que tienen que estar felices, no solo puede ponernos más tristes, si no también generarnos más estrés”, manifestó la psicóloga Marianela Amador.

Y añadió: “a esto debemos unir que en estas épocas todo el mundo decide inventar reuniones y fiestas, y a veces en un solo día de fin de semana tenés más de una. Y hay quienes dicen que sí a todo, entonces van de un lado a otro en medio de las presas, de los gastos que esto puede significar para muchos. Está bien decirle que no a algunas actividades, incluso por salud mental deberíamos dedicar al menos un día a descansar por completo”.

¿Puede aplacarse la tristeza?

Es importante hacer notar que no todas las personas tienen el mismo nivel de tristeza o que muchas veces está ligado a personas o situaciones específicas, por lo que el buscar una solución no es una “receta de cocina” que pueda aplicarse a todo el mundo. Sin embargo, estos son algunos consejos que podrían ser de gran utilidad.

Identifique por qué está triste. Esto le permitirá saber cómo manejar las emociones y saber cómo lidiar mejor con el sentimiento. Si no encuentra un motivo, no se obsesione con esto, a veces no reconocemos las razones y darle mucha cabeza puede estresarnos más.

No se fuerce a estar feliz. Permítase sufrir esa pérdida, sea cual sea y pida a los demás que lo entiendan. No se obligue a ir a todas las fiestas, pero también procure no aislarse en todo momento y no quedarse solo.

Rodeese de sus amigos y gente querida. Busque a esas personas con la que usted se siente bien y sabe que cuenta con su apoyo. Pídales ayuda, consejo o escucha si lo necesita.

Dése un momento para estar a solas. Dedíquese un rato a usted mismo, a descansar del estrés de esta época. Si puede, reserve un día para ello. Aquí puede dedicarse a hacer lo que más le gusta, pensar, a buscar soluciones o simplemente a extrañar a esa persona o situación que perdió.

Busque ayuda. Esta ayuda puede ser desde sentarse a hablar con un amigo o familiar o buscar un psicólogo para que lo acompañe durante esta etapa de tristeza. Posiblemente usted necesite acompañamiento psicológico más allá de estas semanas, déjese acompañar.

Ayude. El sentirse útil, ver a otras personas sonreír puede ayudarnos a sobrellevar esta época de mejor forma.

Cultive su espiritualidad. Si usted es creyente, la oración y el acercarse a las diferentes tradiciones de su fe pueden ayudarle. Si no lo es, la meditación, las técnicas de respiración o los pensamientos positivos pueden ser útiles. En quienes necesitan ayuda de un profesional en psicología estas técnicas son complemento, pero no sustituyen a la terapia.

¿Cómo apoyar a alguien triste?

Si quien está en una etapa de duelo en este fin de año no es usted si no alguien muy cercano a usted (pareja, hijo, papá o mamá o algún amigo) es mucho lo que puede hacer para ayudarlo en estos últimos días del año.

Para la psicóloga Marta Vindas, hay que ir a las causas. En las personas que, por ejemplo, se encierran en sí mismas tras una pérdida, es prudente darles un tiempo, pero sin que esto se vuelva algo permanente.

“Es común que si muere alguien cercano, ese año la persona se aísle de las fiestas. Pero si ya han pasado unos cinco años, es mejor invitarla para que empiece a salir y participe más, aunque sea un rato”, agregó Vindas.

Estos son algunos consejos que pueden ayudarle en este camino.

Recuérdele su apoyo. No dé por sentado el que su ser querido sabe que usted ahí, dígaselo. Invítelo a estar con usted, pero no lo fuerce.

Respete su tristeza. Entienda el motivo por el que la persona está triste, estresada o malhumorada. Si no lo sabe, respete el que no quiera decirle. Anímelo a salir y a disfrutar de la época, pero no lo obligue.

Tenga presente actividades que le gustan. Si a él o ella le gusta el cine o teatro o algún tipo de comida, ofrézcase a acompañarle. Si no quiere salir de casa, busque estar allí para esa persona, pueden ver una película juntos, cocinar o encargar comida.

Busquen asistencia profesional. Si ese ser amado lleva meses sintiéndose así, o si ya son cuatro o cinco épocas de fin de año donde la tristeza siempre regresa, anímelo a buscar ayuda profesional y ofrézcase a buscar el mejor profesional. Si dice que tiene miedo, dígale que usted le acompaña y le esperarlo por fuera del consultorio del psicólogo o terapeuta.