Irene Rodríguez. 19 diciembre, 2014
El personaje de “El Grinch” fue creado en 1957 por Theodor Seuss Geisel (1904-1991), más conocido como Dr. Seuss. “El Grinch” trató de robarse la Navidad pues se irritaba con la alegría de los demás. | ARCHIVO
El personaje de “El Grinch” fue creado en 1957 por Theodor Seuss Geisel (1904-1991), más conocido como Dr. Seuss. “El Grinch” trató de robarse la Navidad pues se irritaba con la alegría de los demás. | ARCHIVO

Navidad: una época de fiestas en las que se invita a estar feliz, reírse y perdonar rencores... aunque no a todos les nazca.

Las múltiples reuniones, los intercambios de amigo secreto, los recuerdos, el ver fotografías y buscar regalos debajo del árbol no son bonitas para todos.

Hay quienes sienten tristeza en la época ante la muerte de un familiar, una ruptura amorosa o la pérdida de un trabajo, pero también están quienes más bien sienten apatía y ven todo en este tiempo como algo molesto e incluso fingido.

Muchos se llaman a sí mismos –u otros los catalogan como– grinchs , en alusión al personaje del cuento que trató de robar la Navidad.

“Son personas que no le encuentran sentido a una celebración que para ellos es consumista, en obligación de quedar bien con otras personas en un acto de hipocresía, y que encima de eso se traduce en tráfico en las calles, mayor gasto de dinero y mayor nivel de estrés”, explicó el psicólogo Sergio Gómez.

¿Qué debe hacer usted? Gómez insiste en que a estas personas no se les puede forzar a encontrarle un sentido a la Navidad ni a sentirse felices, por lo que su participación en estas actividades debe ser voluntaria.

“Claro, eso depende de la edad. Si es un niño, sus padres sí deben motivarle a participar de las fiestas, pero en un adulto, posiblemente se logre el efecto contrario al pedirle que esté feliz y eufórico cuando no está cómodo”, enfatizó el especialista.

Para la psicóloga Marta Vindas, hay que ir a las causas. En las personas que, por ejemplo, se encierran en sí mismas tras una pérdida, es prudente darles un tiempo, pero sin que esto se vuelva algo permanente.

“Es común que si muere alguien cercano, ese año la persona se aísle de las fiestas. Pero si ya han pasado unos cinco años, es mejor invitar a la persona a ir saliendo y participar más, aunque sea un rato”, agregó Vindas.

El tener gente muy amante de las fiestas y feliz a su alrededor también hace más difíciles estas festividades para los grinchs .

Un estudio de la Universidad del Sur de California, publicado en el 2002 en la revista Psychiatric services, señaló: “Los efectos de las dificultades de la vida evocan un sentido más doloroso cuando alrededor hay alegría y felicidad de los demás”.

El otro lado de la balanza. Si usted más bien es amante de las festividades navideñas, es importante que no permita que los grinchs le roben su Navidad.

“Es posible que encuentre malas caras a su alrededor, que haya gente quejándose y que lo tachen de consumista, pero si usted disfruta estos momentos, no permita que le amarguen la fiesta. Sea feliz y disfrute de esta época tan bella”, sugirió Gómez.

Para los especialistas, una cosa es respetar a quienes sienten apatía por la época y otra muy distinta dejarse llevar por ellos. “Si usted siente la Navidad y le gusta, disfrútela. La idea es sentirse cómodo. Incluso, hay gente que disfruta el tumulto en centros comerciales. Si les funciona, que aprovechen”, dijo.