Ciencia

Hallazgo astronómico: detectan un tipo de azúcar en el centro de la Vía Láctea que podría explicar el origen de la vida

La eritrulosa fue hallada cerca del centro de la Vía Láctea y podría aportar pistas sobre el origen de la vida

El centro de la Vía Láctea permanece oculto para los telescopios ópticos por densas nubes de gas y polvo. Sin embargo, las cámaras infrarrojas del telescopio espacial Spitzer lograron atravesar gran parte de ese material y revelar la concentración de estrellas en esa región, donde los investigadores detectaron la molécula de eritrulosa.
El centro de la Vía Láctea permanece oculto para los telescopios ópticos por densas nubes de gas y polvo. Sin embargo, las cámaras infrarrojas del telescopio espacial Spitzer lograron atravesar gran parte de ese material y revelar la concentración de estrellas en esa región, donde los investigadores detectaron la molécula de eritrulosa. NASA
El centro de la Vía Láctea permanece oculto para los telescopios ópticos por densas nubes de gas y polvo. Sin embargo, las cámaras infrarrojas del telescopio espacial Spitzer lograron atravesar gran parte de ese material y revelar la concentración de estrellas en esa región, donde los investigadores detectaron la molécula de eritrulosa.
El centro de la Vía Láctea permanece oculto para los telescopios ópticos por densas nubes de gas y polvo. Sin embargo, las cámaras infrarrojas del telescopio espacial Spitzer lograron atravesar gran parte de ese material y revelar la concentración de estrellas en esa región, donde los investigadores detectaron la molécula de eritrulosa. (NASA/Caltech/Susan Stolovy (SSC, Caltech))

Una molécula de azúcar con cuatro átomos de carbono fue detectada por primera vez en el espacio interestelar. El hallazgo muestra que compuestos vinculados con procesos biológicos pueden formarse en nubes de gas y polvo antes del nacimiento de estrellas, planetas, asteroides y cometas.

La molécula es la eritrulosa, un monosacárido que pertenece al grupo de las cetosas. Los investigadores la identificaron en la nube molecular G+0.693−0.027, situada cerca del centro de la Vía Láctea, a unos 8,2 kilopársecs de la Tierra. El estudio fue publicado en la revista Nature Astronomy.

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