Fabrice Le Lous. 13 abril

La mayoría de países del mundo enfrenta la enfermedad covid-19 con fuertes medidas para prevenir los contagios, como cierre de fronteras, suspensión de toda actividad académica, restricción de la libre movilización, suspensión de actividades masivas, etc.

Dependiendo de cada región y de cuán rápido se instauran estas medidas, el crecimiento de los contagios es menos o más agudo. Sin embargo, unos cuantos países han decidido no hacer nada (Nicaragua) o hacer muy poco (Suecia y Reino Unido), y apostar por un fenómeno natural: la inmunidad de rebaño o inmunidad colectiva.

Reino Unido y Suecia son las potencias exponentes de esta apuesta, aunque ambos países --Reino Unido primero-- han valorado revisar su estrategia o la han desmentido a medias.

Nicaragua, grosso modo; por la falta total de medidas tomadas, podría anotarse como país adepto de esta estrategia. Tres semanas después de haber reportado su primer caso oficial, el gobierno de ese país practica una total inacción.

Aquí explicamos qué es la inmunidad de rebaño, y nos centramos en Suecia (cliqueando aquí podés leer nuestro Explicador sobre Nicaragua).

¿Qué es la inmunidad de rebaño?

Daniel Salas, el ministro de Salud de Costa Rica, lo explica así para esta publicación:

“La inmunidad de rebaño es cuando la mayoría de las personas ya ha creado defensas ante el virus. Lo complejo de no tomar medidas y permitir que la inmunidad de rebaño se alcance de forma intempestiva, es la posible saturación de los servicios de salud y el aumento en la mortalidad”.

Para comprender cómo funciona este concepto y la advertencia que hace Salas sobre un alto número de muertos como precio a pagar, la inmunóloga Olga Arguedas, directora del Hospital de Niños de Costa Rica, nos detalla este fenómeno así:

--La inmunidad de rebaño es una forma de llamar lo que se conoce como inmunidad colectiva o inmunidad de grupo.

--Esto se da cuando un número suficiente de personas en una sociedad está protegida contra una determinada infección.

--La inmunidad colectiva se puede lograr de dos formas:

1) Que las personas padezcan la infección de forma masiva.

2) Que una proporción alta de las personas en una sociedad estén vacunadas contra esa infección (esta es la forma más segura).

--De una u otra forma, el hecho de tener a más personas protegidas hace es que se disminuya la circulación del agente infeccioso, en este caso el nuevo coronavirus, y esto hace que las cifras de ocurrencia de casos desciendan.

¿Cómo funcionaría la inmunidad de rebaño para el covid-19?

En relación con el SARS-CoV-2, el nuevo coronavirus que transmite la enfermedad covid-19, que aún no tiene vacuna (no estará lista antes de 2021), la inmunidad de rebaño funcionaría así:

--Una comunidad se va infectando poco a poco y va generando anticuerpos de forma natural, gracias al sistema inmunitario.

--Al generar estos anticuerpos, las personas se vuelven incapaces de transmitir la enfermedad a otras personas que aún no han desarrollado esa inmunidad porque no se han expuesto o porque tienen defensas bajas.

No obstante, una inmunidad de rebaño para esta nueva enfermedad supondría que millones y millones de personas se contagien en los países donde se quiera practicar esta estrategia. Y esto se traduciría en millones de muertes.

Cuando se tiene una vacuna es mucho más sencillo.

La pediatra infectóloga María Luisa Ávila, ministra de Salud de Costa Rica entre 2006 y 2011, nos ilustra cómo funciona este fenómeno con el ejemplo del sarampión, otra enfermedad infecciosa causada por un virus pero que ya tiene vacuna desde 1963.

“Por ejemplo, si hay 10 personas; 8 de las cuales están vacunadas contra el sarampión y hay 2 que no se pudieron vacunar porque tienen algún problema de inmunodeficiencia o porque son muy pequeños para recibir la vacuna, los que están vacunados los protegen, porque no transmiten el virus”.

Entendamos mejor la parte del contagio:

“Es un poco complejo, porque varía según la enfermedad”, nos dice la inmunóloga Arguedas. “Todo depende de un concepto que se llama R0 (R - cero) en Epidemiología”.

Arguedas lo detalla así:

--El R0 es el índice de contagiosidad que tienen diferentes agentes infecciosos o enfermedades.

--Por ejemplo, hay enfermedades que son muy infecciosas, como el sarampión. El sarampión tiene un R0 de alrededor de 12. Por cada caso de sarampión (persona infectada), se infectan entre 12 y 18 personas.

--Para el SARS-CoV-2, el nuevo coronavirus que transmite la enfermedad covid-19, se ha estimado que el R0 es aproximadamente de 3. Quiere decir que por cada caso (persona enferma), se estima que 3 personas se podrán contagiar.

La representación gráfica es más o menos como la de este tuit:

Conociendo el R0 del coronavirus que transmite el covid-19, explica Arguedas, se hace una estimación de qué porcentaje de la sociedad necesitaría tener defensas contra ese virus para evitar que continúe circulando.

“Para el SARS-CoV-2 se ha estimado que se requeriría que aproximadamente un 70% de la sociedad ya se haya enfermado para evitar que el virus continúe circulando”, dice la inmunóloga.

Pero explica a la vez que hay un factor que puede resultar determinante en el éxito o fracaso de la estrategia: no se sabe todavía cuánto tiempo duran los anticuerpos protectores de las personas que tienen covid-19. No se sabe cuánto le duran para que no se vuelvan a enfermar.

“La carencia de este dato le agrega riesgo a la apuesta que hicieron Reino Unido y Suecia”, opina Arguedas. “Esto sumado a que la mortalidad por esta enfermedad no se presenta solo en adultos mayores ni en personas con factores riesgosos”.

En estos momentos, no aplicar las medidas de distanciamiento de manera generalizada es un riesgo mortal para los países. Y adoptar una estrategia como la inmunidad de rebaño es una garantía de más fallecimientos que en los países que tomen otro camino.

En conferencia de prensa, el ministro de Salud, Daniel Salas, se refirió este lunes 13 de abril a la inmunidad de rebaño. Esto dijo:

“La inmunidad de rebaño es una consecuencia de una circulación ampliada del virus. Eso va a ocurrir tarde o temprano en el mundo. (...) Lo que han hecho algunos países es que han dicho: ‘dejemos que esto siga espontáneamente, que las personas que se van a enfermar se enfermen; todo el mundo siga estando en las calles, haciendo lo que les da la gana'".

"Y el problema con esto es que entre las personas que se enferman, que serán muchas en poquito tiempo, habrá personas que sí serán casos graves. Que sí van a ocupar una asistencia respiratoria en una unidad de cuidados intensivos muchas veces. Y eso es lo que tememos”.

El caso de Suecia

Como dijimos anteriormente, Suecia y Reino Unido decidieron confrontar al covid-19 con esta singular medida, pero Londres ya revirtió su decisión.

En Reino Unido, el primer ministro Boris Johnson impuso finalmente el confinamiento domiciliario para frenar el virus el pasado 23 de marzo, tras un alto número de casos y fallecimientos. De hecho, él mismo ingresó a cuidados intensivos enfermo de covid-19, aunque este jueves 9 de abril dio buenos signos de recuperación.

En Suecia, al contrario de sus vecinos nórdicos Noruega y Finlandia, todavía se puede ir al restaurante, se puede ir de shopping, se puede tomar el avión para viajes nacionales, se puede ir a cortar el cabello, se puede ir al bar, y los niños menores de 16 años pueden ir a clases.

El gobierno sí tomó ciertas medidas antes de dejar que el virus circule libremente, como estas:

--Se prohibieron aglomeraciones de más de 500 personas y a finales de marzo se redujo la cifra a 50.

--Se cerraron los colegios y las universidades. Ningún alumno mayor de 16 años puede ir a clases presenciales.

--Se han promovido los lineamientos de higiene que la Organización Mundial de la Salud ha recomendado.

--Se recomendó el distanciamiento social y contacto límite con la población mayor de 70 años.

“Ellos decidieron proteger con confinamiento a las personas más vulnerables, especialmente a los adultos mayores y a las personas con condiciones de riesgo, para evitar que el coronavirus se propague en esta población”, explica la inmunóloga Olga Arguedas.

“Pero a las poblaciones menos vulnerables, por ejemplo a los niños, se les permite seguir yendo a la escuela para que se enfermen, basándose en el hecho de que los niños padecen una enfermedad más leve, y considerando que si los niños se enferman y desarrollan defensas, entonces la circulación viral va a disminuir en el resto de la sociedad”.

Lo que se busca con esto, valora la experta, es retardar la fase más grave de la enfermedad. “No van a tener el pico de graves tan rápido”. Esto para permitir que el mundo y la ciencia desarrollen buenos tratamientos, medicamentos o vacunas para combatir al covid-19.

Pero ya se sabe que esta enfermedad puede presentar casos graves sin discriminar edades. En Costa Rica, de hecho, ya falleció un hombre de 45 años que no tenía factores de riesgo.

“Tenemos que decir que ciertamente nosotros admiramos mucho al sistema de salud inglés y al sistema sueco. Son sistemas de salud muy sólidos y generalmente muy acertados. Ojalá esta vez también acierten. Lo que pasa es que sí hay un grado importante de riesgo al no aplicar el distanciamiento”, dice Olga Arguedas.

Hasta este lunes 13 de abril, así avanza el covid-19 en Suecia y en sus países vecinos (según la Universidad Johns Hopkins de Estados Unidos y la Organización Mundial de la Salud):

Noruega: 6.551 casos / 134 muertos / tasa de mortalidad (casos totales): 2.04% (25,28 muertos por millón de habitantes)

Finlandia: 3.064 casos / 59 muertos / tasa de mortalidad (casos totales): 1.92% (10,7 muertos por millón de habitantes)

Islandia: 1.711 casos / 8 muertos / tasa de mortalidad (casos totales): 0.46% (22 muertos por millón de habitantes)

Suecia: 10.948 casos / 919 muertos / tasa de mortalidad (casos totales): 8.40% (90 muertos por millón de habitantes)

Este es el gráfico comparativos de la curva de contagios (datos al 13 de abril 2020):

Fuente: OMS y Universidad Johns Hopkins. Gráfico realizado vía El Financiero (Costa Rica)
Fuente: OMS y Universidad Johns Hopkins. Gráfico realizado vía El Financiero (Costa Rica)

Y este el gráfico comparativo con la curva de fallecimiento (datos al 13 de abril 2020):

Fuente: OMS y Universidad Johns Hopkins. Gráfico realizado vía El Financiero (Costa Rica)
Fuente: OMS y Universidad Johns Hopkins. Gráfico realizado vía El Financiero (Costa Rica)

El primer ministro de Suecia, Stefan Lofven, dijo al periódico sueco Dagens Nyheter, el pasado 4 de abril, que en su país “contarían los muertos por miles”:

“Escogimos una estrategia de tratar de aplanar la curva y no conocer un proceso tan dramático porque entonces nuestro sistema de salud se rebasaría. Pero esto también quiere decir que tendremos a más personas gravemente enfermas que requerirán cuidados intensivos. Tendremos significativamente más muertos. Contaremos los muertos por miles”.

Este lunes 13 de abril, el primer ministro admitió públicamente que en su país ha quedado claro que, “en muchos aspectos, no hemos hecho lo suficiente”.

Lo dijo al tiempo que anunció nuevas medidas que tienen que ver con el suministro de agua nacional y la ciberseguridad, pero el país todavía descarta el confinamiento en casa de la población.

No obstante, el pasado 10 de abril, la ministra de Relaciones Exteriores de Suecia, Ann Linde, comunicó a la televisión sueca que su país no seguía la teoría de la “inmunidad colectiva”, sino una estrategia de “no confinamiento y confiar mucho en que las personas asuman la responsabilidad”. (ojo: el no confinamiento hace que, de hecho, se realice el fenómeno natural de inmunidad de rebaño, según vimos anteriormente).

Pero no todos los funcionarios han estado sobre la misma línea. A mediados de marzo, interrogado sobre el hecho de que su país deja que se realice la inmunidad de rebaño frente al covid-19, el epidemiólogo Anders Tegnell, de la Agencia de Salud Pública sueca, manifestó:

“He escuchado lo que dicen los británicos (sobre la inmunidad de grupo) y diría que es lo que hacemos en Suecia. Hay dos países que destacamos en que tenemos un poco más de línea científica en esta situación”.