Esteban Ramírez. 12 septiembre
24 de febrero del 2016. Estudio de GNMedios. Fotos para la columna del periodista Esteban Ramírez. Foto: Albert Marín.
24 de febrero del 2016. Estudio de GNMedios. Fotos para la columna del periodista Esteban Ramírez. Foto: Albert Marín.

El mensaje de que las tasas de interés subirán en los próximos meses tardó varios meses en calar en la población, pero en estos momentos uno encuentra más evidencia de que el inminente aumento se encuentra bastante afianzado en las expectativas de los consumidores. Así que, la siguiente cuestión es observar (¿especular?) cómo puede reflejarse esto dentro de las decisiones de consumo y ahorro.

La más reciente Encuesta de Confianza del Consumidor (junio-agosto del 2018), de la Universidad de Costa Rica, muestra que entre los disparadores del pesimismo de los hogares, aparece un crecimiento constante en la cantidad de jefes de hogar que considera que las tasas de interés de los créditos estarán más altas dentro de un año. La subida en las expectativas de encarecimiento del financiamiento comenzó en febrero del 2017 y, actualmente, casi el 66% de las personas esperan alzas en las tasas de interés, en los próximos 12 meses.

¿Cómo podemos leer esto? Depende de qué lado de la cancha esté uno. Cuando consideramos que el crédito podría salirnos más caro en el futuro, lo normal es (como seres racionales), revisar con más cuidado si es un buen momento para comprar bienes duraderos que necesitan montos importantes de financiamiento, como una vivienda o un automóvil. En agosto del 2017, el 56,1% de las personas decía que era un mal momento para comprar casa; en agosto del 2018, ese porcentaje aumentó a 66,5%. Una tendencia semejante se observa en la compra de carro, donde más gente opina que son malos tiempos para adquirir un vehículo.

Sensibilizar las cuotas ante diferentes escenarios de tasa de interés parece razonable en los deudores, lo mismo que optar por crédito con opciones de tasa fija, aunque sea por unos pocos años. Esto aplica tanto para personas con créditos vigentes, como para solicitantes.

Si el combustible de mi negocio es el crédito (los bienes raíces, por ejemplo), no se pueden obviar las expectativas que mi clientes tienen sobre el rumbo de las tasas.

En cuanto al ahorro, la mayor certeza de que las tasas subirán en el futuro obliga a revisar hasta dónde valen la pena las inversiones de más largo plazo; lo normal es que inversionistas prefieran instrumentos de tasa ajustable que se acomoden al crecimiento de los intereses, o productos financieros de corto plazo que permitan renovar pronto las inversiones, con rendimientos mejores.

Al inicio dije que el mensaje de tasas al alza se tardó en calar en Costa Rica, porque ciertamente ha sido un proceso gradual, que comenzó allá por 2014, cuando se escuchaban algunas voces que proclamaban el fin de la era de intereses súper bajos que precedió a la crisis mundial del 2008. Ahora, es una variable que está determinando el consumo de los hogares y de las empresas.