Esteban Ramírez. 12 julio

Una vez superados los primeros seis meses del 2019, se comienzan a disipar algunas penumbras y podemos atisbar mejor lo que la economía nos tendrá reservado para la segunda mitad del año. Me atrevo a decir que el factor recurrente, antes y ahora, es el sesgo bipolar con el que se mueven las principales variables económicas. Con ese leitmotiv seguiremos tomando decisiones de ahorro, consumo e inversión durante un buen rato, así que es mejor acostumbrarse.

La inflación, medida por índice de precios al consumidor, aumentó levemente en meses recientes, sin embargo, se mantiene dentro del rango meta del Banco Central (3%, con una desviación de un punto hacia arriba o abajo). En su más reciente Informe de Inflación (junio 2019), la autoridad monetaria proyecta que este indicador se mantendrá ajustado a su proyección, con algunos riesgos en el horizonte claro está. El mercado cambiario, por otra parte, operó con relativa estabilidad, y el precio de la divisa tendió a reducirse. Actualmente, las expectativas de devaluación para los próximos seis meses rondan el 2,4%.

La tasa básica pasiva (utilizada como referencia en créditos en colones), aumentó en mayo y junio, aunque, según aclararon en la banca, fue algo coyuntural, en concreto, un incentivo tributario que introdujo la reforma fiscal, y que hizo aumentar los plazos de inversión antes del 1.° de julio. Es posible que haya sido así, porque esta semana dicha tasa tuvo una fuerte reducción, de 6,65% a 6%. Múltiples decisiones de política monetaria, disminución del encaje bancario y regulación del sistema financiero, podrían tender a favorecer bajas adicionales.

La tasa de desempleo (11,3%) es de las más altas desde los 80 y de las mayores en el continente americano, como reconoce el Banco Central en su Informe de Inflación de junio. Una feria de empleo en San José. Fotografía: Archivo/JOHN DURÁN
La tasa de desempleo (11,3%) es de las más altas desde los 80 y de las mayores en el continente americano, como reconoce el Banco Central en su Informe de Inflación de junio. Una feria de empleo en San José. Fotografía: Archivo/JOHN DURÁN

Todo lo anterior es solo una cara de la moneda. El perfil más amable de las pintas económicas. En el otro costado tenemos una economía cuyo crecimiento se desacelera, al punto que esta semana el Banco Central reconoció que la proyección de crecimiento en la producción, estimada para este año en 3,2%, es probable que se revise a la baja, un resultado que no solo socava las posibilidades de combatir el alto desempleo, sino de sacar todo el jugo a los recién aprobados impuestos. ¿Dije desempleo? Sí, la tasa de desempleo (11,3%) es de las más altas desde los 80 y de las mayores en el continente americano, como también reconoce el ente emisor, en el informe citado.

Eurobonos sí, pero no más allá de $1.500 millones; necesidades de financiamiento del Gobierno cubiertas por el resto del año, pero más de eso no sabemos; los mercados financieros recuperan la confianza en Costa Rica, pero los consumidores aún no. La lista de contrastes de la economía es tan amplia, que está como para recostarla en un diván.