Cambio educativo

Pruebas FARO: un irrespeto a la niñez y ¢280 millones a la basura

Un cuestionario de 600 preguntas que vulnera los datos personales y que cohesiona a niñas y niños a responderlo a partir del disfraz de una evaluación representa un irrespeto a los derechos de la niñez y una pérdida de recursos para el país que no puede quedar en la impunidad.

Costa Rica sigue desperdiciando recursos públicos de la educación en aplicar pruebas que no están orientadas a mejorar el desempeño de los estudiantes.
Costa Rica sigue desperdiciando recursos públicos de la educación en aplicar pruebas que no están orientadas a mejorar el desempeño de los estudiantes.

El Ministerio de Educación Pública (MEP) sigue cometiendo errores que quedan en la impunidad. Con el clásico “yo no fui, fue teté”, siguen enquistados funcionarios irresponsables, cobrando sus salarios, sus dietas, despilfarrando recursos públicos y debilitando uno de los bienes más preciados que debe cuidar un país: la educación.

El polémico cuestionario de las pruebas FARO es una evidencia más de que la falta de planificación, la chapucería y el desprecio por la transformación educativa empantana al MEP y que las consecuencias para las personas responsables se escabullen en el tiempo. Lo mismo ha pasado con su Dirección de Infraestructura Educativa que, en apego a la ineptitud y la cíclica inoperancia, es incapaz de garantizar las condiciones mínimas para que niñas, niños y jóvenes estudien en ambientes adecuados.

Educación. Pruebas FARO: Costa Rica sigue desperdiciando recursos públicos de la educación en aplicar pruebas que no están orientadas a mejorar el desempeño de los estudiantes.
‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌