Áncora

Yoko Ono, la artista: en sus obras participamos todos para cambiar el mundo

‘Yoko Ono: Music of the Mind’, exhibida en Tate Modern, en Londres, presenta la amplitud de su arte, desde sus exploraciones pioneras hasta lo que creó con John Lennon y más allá

Yoko Ono, 'Half-A-Room', de 'Half – A Wind Show' en la Lisson Gallery London. Foto por Clay Perry ©Yoko Ono. Cortesía de Tate Modern.
Yoko Ono, 'Half-A-Room', de 'Half – A Wind Show' en la Lisson Gallery London. Foto por Clay Perry ©Yoko Ono. Cortesía de Tate Modern.

Se podría pensar que para llevar más de 60 años creando arte, y siendo una de las personas más analizadas (y sobreanalizadas) del mundo, queda poco por revelar de alguien como Yoko Ono. Allí está: el enigma más conocido del mundo, quien atrae los más confundidos comentarios y las más insistentes preguntas sobre qué es “arte”, qué es una “obra”. Es mejor dejar que Yoko Ono misma nos lo cuente en Music of the Mind (”Música de la mente”), la mayor exhibición en Reino Unido dedicada a su trabajo, en Tate Modern.

Desde la distancia, uno cree saberlo todo, quizás, por la mitología en torno a Ono, su relación con John Lennon y las tensiones entre los Beatles, su arte conceptual que saltó a la palestra ante un público algo hostil, y los vaivenes de su figura pública desde entonces. Ya tiene 91 años y ha acompañado la transformación del arte y de la fama por décadas: cuán profundo ha sido el cambio se puede ver también por medio de sus ideas y creaciones.

En marzo, visité Music of the Mind, abierta en Tate Modern (Londres) hasta noviembre. Es una de las exposiciones más conmovedoras que he experimentado. No se trata solo de lo exhibido en sí, la mayoría de ello instrucciones, acciones y obras conceptuales, sino de la alegría con la que decenas de visitantes se consumían a explorar lo que Yoko Ono les proponía. Cuánto necesitamos eso por acá, donde los espacios públicos se achican cada vez más: sentir que un museo nos invita a ser felices, a jugar, a participar, a compartir.

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