Miss Universo Costa Rica 2026 inicia su cuenta regresiva con 14 aspirantes que sueñan con conquistar la corona nacional, el próximo 5 de junio. Entre las candidatas destacan una abogada, una bailarina profesional y una joven de origen rural, quienes transformaron sus realidades para representar la esencia de la mujer costarricense.
Desde el cantón de Grecia, Marisol Bagnarello muestra cómo la rigurosidad del ballet profesional se traduce en elegancia y compromiso social. Por su parte, Kristy Bolaños representa la fuerza y determinación de San Carlos; abogada de profesión, Kristy es el vivo ejemplo de que la belleza y el intelecto no son caminos separados, sino complementarios.
Finalmente, desde el corazón de Limón, Aaliyah Cunningham conecta con la autenticidad y la humildad. Con una infancia marcada por la sencillez de la vida rural en Talamanca y el valor de una madre que creyó en ella antes de que ella misma lo hiciera, Aaliyah busca inspirar a otros a nunca subestimar el poder de la autoestima y a abrazar sus raíces con orgullo.
Tres perfiles distintos que hoy convergen en un mismo propósito: utilizar la plataforma de Miss Universo Costa Rica para demostrar que, cuando se tiene valentía y fe, el límite es el cielo.
Marisol Bagnarello: del escenario del ballet a la pasarela de la corona
A sus 20 años, Marisol Bagnarello llega desde Grecia con la elegancia y la determinación que solo años de formación como bailarina profesional de ballet pueden otorgar. Su historia es una transición natural entre dos mundos que exigen rigor: el arte y los certámenes de belleza.
— ¿Cómo inició en los certámenes?
El año pasado, en el Miss Grand Costa Rica, allí entré en el Top 16. Después entré a Miss Universo Alajuela y quedé como virreina representando al cantón de Grecia; eso me trajo acá.
— ¿Desde niña quería ser parte de esto?
Veía mucho Miss Universo Internacional y me acuerdo de que yo le decía a mi familia: “Yo quiero ser como ellas”. Siempre estaba en este mundo de la moda, ya que soy bailarina profesional y mi director siempre ha estado en este mundo. Además he participado en diferentes pasarelas de niña, pero de moda solamente.
— ¿Cómo le ha ayudado el arte?
Inicié en el ballet a los 4 o 5 años aproximadamente; tengo 15 años de ser bailarina de ballet. En su momento, de niña, participé en desfiles como el Fashion Week de Costa Rica. El arte para mí es sumamente importante: es mi base. De hecho, el baile me ha ayudado bastante en los certámenes, con el tema del opening, los retos en la academia de reinas; todo me dio mucha disciplina.
— Como bailarina profesional, ¿en cuáles montajes ha participado?
Mi debut fue para La bella durmiente; bailé a los 15 años con Argenis Montalvo, quien es primer bailarín de la Compañía Nacional de Danza de México. Fue un gran reto. Después bailé en Cenicienta, Romeo y Julieta, y también en El cascanueces; he interpretado casi todos los personajes. Y diferentes montajes contemporáneos como Don Quijote.
— ¿Qué ha marcado más su vida?
Toda mi vida se centraba en el baile. Yo pensaba que a eso me iba a dedicar y que solo eso iba a hacer; era como el logro más grande en el sentido artístico que iba a alcanzar. Después se atravesaron los certámenes en mi camino, Dios los puso en mi camino, y eso ha transformado mi vida. Ahora tengo otra perspectiva de lo que puedo llegar a ser y de lo que puedo alcanzar.
— ¿Qué mensaje desea llevar a Costa Rica?
Yo trabajo junto con una fundación que se llama ‘Yo puedo y vos’, que es para chicos en condición de discapacidad o con enfermedades. Quiero visibilizar a todas estas personas, darles un lugar y una voz; seguir demostrándole al mundo lo capaces que son, pues son sumamente inteligentes y personas increíbles.
”Quiero que Costa Rica los apoye más y los conozca. Quiero demostrarle a las mujeres que no hay nada imposible. Lo único que necesitan es amor por lo que vayan a hacer, mucho esfuerzo, dedicación y saber que el límite es el cielo”.
Kristy Bolaños: el firme renacer de una mujer decidida
Representando a San Carlos y con 25 años de edad, Kristy Bolaños combina la agudeza mental de su profesión como licenciada en Derecho con el deseo de cumplir sus sueños. Tras hacer una pausa en su carrera y enfrentar cambios radicales de vida para seguir su sueño, Kristy personifica la valentía de quien se redescubre a sí misma.
— ¿Cómo inició en los certámenes?
Fue en el 2018, en esos certámenes que hacen en los pueblos. Vi el anuncio y, como siempre he sido muy decidida y me gusta probar nuevos retos y nuevas áreas, pues ingresé. Inmediatamente después salió otro en San Carlos, que ese sí era de todo el cantón, era por categorías y también me fue muy bien. De ahí ya no seguí participando más; ya había comenzado la carrera en Derecho.
”Fue hasta el año pasado que se dio la oportunidad del Miss Universo San Carlos. La misma persona que me ayudó en el primer certamen me envió la información y me dijo: ‘Cris, yo creo en usted’. Solo eso bastó para que yo me decidiera a participar, y aquí estamos”.
— ¿Cómo es su vida fuera del certamen de belleza?
Mi vida al 100% es el certamen de belleza. Antes de esto estaba trabajando; estaba a cargo del departamento legal de una empresa de negocios en La Fortuna. Efectivamente tuve que renunciar porque no se podía con las dos cosas.
— ¿Cuál es su historia de vida?
Soy oriunda de Grecia, pero desde mis dos años vivo en La Fortuna por temas laborales de mi familia. Soy una persona que vive en una familia muy unida, muy cercana y con Dios como principal guía. He tenido la oportunidad de desarrollarme en varias áreas porque tengo unos papás que me apoyan y me aman muchísimo.
”He practicado triatlón, baile, canto y hasta baloncesto. Como todas siempre pasamos por momentos difíciles o tomamos decisiones que no son las mejores, pero gracias a esa perseverancia y valentía salimos adelante”.
— ¿Qué ha sido lo más difícil del certamen hasta ahora?
Haber cambiado de un pronto a otro mi estilo de vida. Como soy de La Fortuna, tuve que cambiar mi vida al 100% desde febrero: renunciar al trabajo, venirme para acá y buscar dónde vivir. Traje todo en mi carro y viví como quince días “en el carro” (con mis cosas ahí); era todo un tema.
”Creo que esa parte de acoplarse y extrañar a la familia ha sido dura. Acá todo es bastante exigente y yo también soy muy exigente conmigo misma; uno siempre quiere dar lo mejor de sí. Es un reto diario”.
— ¿Qué mensaje desea llevar a Costa Rica?
Principalmente a los jóvenes y a las mujeres: que siempre crean en sí mismos. En la vida siempre hay momentos y situaciones difíciles, pero no hay nada que los pueda derrotar si están con Dios y si creen en ustedes mismos. Amarse es lo más importante cuando uno se ama, es una fuerza imparable. Uno puede lograr todo lo que se proponga cuando cree en sí mismo.
Aaliyah Cunningham: la esencia de Limón que conquista la ciudad
Aaliyah Cunningham, de 21 años, trae consigo el calor y la autenticidad de su natal Limón, pero sobre todo la riqueza de una infancia vivida en la zona rural de Talamanca. Su participación es un tributo a la sencillez y al empuje de su madre, quien fue el motor inicial para vencer los miedos y las inseguridades.
— ¿Cómo inició en los certámenes?
Desde mis siete años participé en dos certámenes de belleza: uno que se llamaba Bellezas del Caribe y otro que era para la categoría de Mini Miss, acá en San José. Sin embargo, solamente fueron dos años y después de ahí concluí esa etapa. Yo siempre quise regresar a este mundo; sin embargo, tenía mucho miedo.
”No sé por qué tenía ese temor. Llegó la solicitud para el Miss Universo Limón pero no tuve el valor de completarlo, pero mi mamá sabe que siempre he tenido ese sueño. Ella llenó ese formulario por mí y me siento muy feliz porque el valor que no tuve yo, lo tuvo ella. Me siento muy agradecida por estar viviendo este proceso”.
— ¿De dónde cree que nació ese temor de volver?
Creo que me subestimé mucho por todo lo que veía en televisión. Yo me comparaba con las modelos y me decía: ‘Mi cuerpo no va acorde’, ‘mi cara no va acorde’, ‘tal vez no tengo suficiente oratoria’. Sentía que no podía representar a un país. Pero ya ingresando al Miss Universe Limón —proceso que incluso me costó bastante—, logré aumentar mi confianza.
— ¿Cómo es su vida fuera del certamen?
Me gusta compartir mucho con mi familia. Es un poco difícil ahora porque, estando acá en el Miss Universo Costa Rica, me dedico completamente al certamen. Pero fuera de esto, siempre ha sido mi familia. También fui parte de una agrupación de baile y trabajaba en un call center; a ambos renuncié.
— ¿Cuál es su historia de vida?
Soy hija de una madre soltera. Al crecer fue difícil porque siempre me faltó esa figura paterna, pero ella siempre trató de darme todo ese amor. Desde muy niña me fui a vivir a una zona muy rural, donde la población era muy vulnerable.
— ¿Cómo era su vida ahí?
Fíjate que es muy diferente porque yo vivo en Limón centro, pero estuve viviendo en Talamanca. Allí, literalmente, la tecnología no era algo que abundaba; eso fue entre el 2015 y 2016. Recuerdo lo que era ir a jugar a una bananera, montarme en los carritos donde transportaban los bananos y tener que pararlos con un palo; hacía eso porque si no me caía.
”Mi niñez no tuvo tecnología y me alegro mucho de eso, porque pude ver que más allá de los dispositivos. Viví dentro de una población muy sencilla donde experimenté lo que es convivir con personas vulnerables y aprendí a ser agradecida con las pequeñas cosas que tengo hoy en día”.
— ¿En algún momento se le dificultó ese cambio de la vida rural a la ciudad?
No, yo creo que adaptarme fue muy fácil y fue justamente por esa población que me acogió; a uno lo ven como parte de la familia. A veces recuerdo que, como mi mamá trabajaba, yo me quedaba solita. Todo el mundo vivía cerca, entonces mi mamá me decía: ‘Bueno, vaya a jugar con sus vecinos’. Ahí me daban de comer, me daban ropa si me ensuciaba, me acogían de una manera tan linda que siempre lo sentí como un hogar. No fue difícil adaptarme.
— ¿Cuál es el mensaje que desea llevar?
Nunca subestimen el poder de la autoestima. En un mundo donde tal vez nos critican o nos dicen cómo debemos actuar, vestir o ser, es importante siempre ser uno mismo. Me encantaría utilizar esta plataforma para inspirar a otros, para que sepan que pueden creer en sí mismos y lograr cualquier cosa que se propongan.
