
Un ingeniero brasileño vivió una historia inesperada tras confirmar por ADN que tenía una hija de 30 años y una nieta en Río de Janeiro, Brasil.
Eduardo Sidnei de Andrade Sena, de 49 años, conoció este año a Luiara Evelyn Gadelha Sena, quien vivía en Rio Bonito sin saber quién era su padre biológico. Ambos se enteraron de su parentesco gracias a una coincidencia física que fue advertida por una compañera de trabajo del ingeniero.
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Esa mujer comentó a Eduardo que conocía a alguien con un gran parecido físico. La observación despertó curiosidad. El ingeniero buscó a Luiara en redes sociales. Por su parte, la joven también comenzó a seguirlo luego de que la misma amiga le revelara que Eduardo podría ser su padre.
Ambos compartían una timidez que hizo más difícil el primer contacto. Pero tras iniciar una conversación, tomaron la decisión de realizar una prueba de ADN.
Un reencuentro inesperado tras tres décadas
Luiara creció sin saber quién era su padre. Su madre solo mencionó una relación adolescente con un joven al que no volvió a ver. Eduardo desconocía por completo que de ese encuentro había nacido una hija.
El acercamiento entre ambos ocurrió con ayuda de Suelen Rosa, actual esposa de Eduardo. Ella entabló primero una conversación con Luiara por medio de Instagram. Luego la invitó, junto con su esposo, a un evento en la iglesia donde ambos grupos familiares se conocieron el pasado 12 de junio.
En ese encuentro notaron el parecido físico. Mientras Luiara se ausentó para ir al baño, Suelen aprovechó para confirmar la sospecha y le preguntó si creía que Eduardo podía ser su padre. La joven respondió que sí y agregó que su madre también creía en esa posibilidad. Esa noche acordaron realizar una prueba de ADN.
Dos días después, el 14 de junio, Eduardo y Luiara acudieron a un laboratorio para el test de paternidad. El proceso coincidió con varios días feriados en Brasil, lo que retrasó la entrega de los resultados.
Tras ocho días de espera, el 22 de junio recibieron la confirmación: la prueba de ADN dio positivo. Eduardo era el padre biológico de Luiara.
Suelen grabó en secreto el momento en que ambos leyeron el resultado. El video fue publicado sin grandes pretensiones, pero rápidamente se volvió viral.
Desde el reencuentro, padre e hija han estrechado su relación. Eduardo la integró en su familia. Ella conoció a sus abuelos, tías, primos y medio hermanos de 8 y 10 años. Él, a su vez, conoció a su primera nieta: Analu, de 11 años.
El ingeniero aseguró que desde el primer momento, la niña lo llamó “abuelo”, lo cual lo emocionó profundamente. Dijo estar descubriendo su rol como abuelo con mucha ilusión.
Por su parte, Luiara desarrolló un fuerte vínculo con Suelen. Además, el ingeniero aseguró haber tenido buena conexión con Douglas, esposo de su hija.
Ambos agradecieron a sus respectivas parejas por facilitar el acercamiento. La historia permitió que los dos superaran sus reservas naturales y formaran una nueva familia.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
