
National Geographic publicó un reportaje sobre el quetzal resplandeciente y resaltó a Costa Rica como uno de los principales destinos del mundo para observar esta ave en su hábitat natural, especialmente en los bosques nubosos de San Gerardo de Dota.
“Antes lo llamaban la ‘serpiente emplumada’, dice mi guía, Carlos Serrano Navarro, mientras observamos al ave revolotear entre ramas cubiertas de musgo y repletas de bromelias en el bosque nuboso de gran altitud de San Gerardo de Dota. Su apodo tiene sentido: el quetzal es una especie muy apreciada por los observadores de aves debido a su larga cola, que puede alcanzar hasta un metro y dar la impresión de una serpiente retorciéndose en vuelo”, señaló la nota.
La publicación, firmada por la periodista Lorna Parkes, describió al quetzal como una de las aves más deslumbrantes del planeta debido a su plumaje verde iridiscente y a su extensa cola, que puede alcanzar hasta un metro de longitud.
El reportaje destacó que la zona de San Gerardo de Dota mantiene una población estable de quetzales gracias a la protección de los bosques nubosos y a la abundancia de aguacates silvestres, principal alimento de esta especie.
Según la nota, el guía local Carlos Serrano Navarro explicó que en el valle podrían habitar cerca de 100 parejas de quetzales a lo largo de unos 10 kilómetros de carretera, además de otras aves que permanecen dentro del bosque profundo.
La publicación también repasó el valor histórico y cultural del quetzal para civilizaciones mesoamericanas como los mayas y los aztecas. De acuerdo con el reportaje, estas culturas asociaban al ave con Kukulkán, la serpiente emplumada, y consideraban sagradas sus plumas.

National Geographic resaltó además el trabajo de las familias locales dedicadas al aviturismo en la región. El texto mencionó que varias generaciones de habitantes de San Gerardo de Dota impulsaron el desarrollo del turismo de observación de aves desde mediados del siglo XX.
Otro de los aspectos que llamó la atención del medio internacional fue la capacidad del quetzal para cambiar de tonalidad según la luz. El reportaje explicó que las capas microscópicas de queratina y melanina presentes en sus plumas refractan la luz y generan colores verdes, azules y dorados.
“El destello brillante de la cola del quetzal vuelve a captar mi atención. Se posa en una rama y el telescopio de Carlos, montado sobre un trípode, enfoca al ave con nitidez: se revelan una cresta estilo mohicano y un pecho rojo sangre, este último subiendo y bajando mientras llama a su pareja, un ritual que, según Carlos, es tan regular como un reloj”.
El quetzal resplandeciente habita principalmente en bosques nubosos de América Central y es considerado una de las especies más buscadas por observadores de aves y fotógrafos de naturaleza.