Lysalex Hernández A.. 2 diciembre, 2018
Al finalizar el ensayo, el director Danny Chávez compartió unas palabras de agradecimiento con los estudiantes. Fotografía: Jeffrey Zamora

La tarde del sábado 17 de noviembre, el cielo amenazaba con “romperse” en millones de gotas, lo que podría significar que el ensayo de ese día terminara antes de lo previsto.

Minutos antes, Danny Chávez, director de la banda del Colegio Nuestra Señora de Desamparados, reunió en un salón a los estudiantes para finalizar el día y dar las instrucciones a cumplir en las próximas semanas.

“Recuerden ensayar y afinar los detalles de Año Viejo. Lo importante, para cada uno de nosotros, es entregar el alma en cada una de nuestras presentaciones. No importa si se trata de 10 o 2.000 personas, cada una de ellas se merece un espectáculo único”, expresó Chávez, al mismo tiempo que solicitó aplausos por el éxito de las prácticas de ese día.

El hondureño, que tiene año y medio de dirigir la agrupación femenina, asegura que el regresar al Festival de la Luz es algo que los llena de mucho orgullo y emoción, especialmente, luego de haber ganado como la mejor banda en el 2011.

En los últimos 10 años, la agrupación ha llevado su música por varios cantones del país, entre los que destacan Carrillo, La Cruz, Liberia, Naranjo, Alajuela, Sarchí, Palmares, Esparza y Cañas. También países como México y Panamá les han extendido invitaciones para participar en algunas actividades reconocidas como el Festival de Bandas Musicales.

La banda, conformada principalmente por mujeres, es una asidua invitada a distintas actividades musicales, tanto navideñas como culturales, en todo el país. Fotografía: Jeffrey Zamora

La banda, entre músicos, bailarines y color guard, son un total de 154 personas, de los cuales cinco son hombres, le ofrecerá al público una mezcla entre las tradicionales canciones de Navidad de Costa Rica, sin dejar de lado nuevos temas que se han popularizado en los últimos tiempos, como Happy de Pharrell Williams.

“El equilibrio en nuestro repertorio es fundamental. Siempre existe un balance entre lo que nos gusta interpretar y lo que sabemos que disfruta el público. Creo que es allí donde radica la clave del éxito”, dijo.

Para Sofía Gutiérrez, que este año se despide de la banda y del colegio, se siente orgullosa de formar parte de una agrupación que le ha permitido desarrollar su disciplina y valorar el apoyo de otros.

“No puedo negarle que siento mucha nostalgia, pero creo que no puede existir una mejor forma de despedirme que participando en el Festival de la Luz. Estoy segura que la gran cantidad de ensayos nos permitirá ofrecer un espectáculo de calidad”, afirmó Gutiérrez, quien toca el barítono.

Su compañera, María Jesús Rojas , de también 17 años, comparte el mismo sentimiento, ya que es su último año en la institución educativa. La preparación, que comenzó desde el mes de enero, le permitió desarrollar un nivel de organización que ella desconocía.

Los integrantes de la banda ensayan viernes y sábado, en doble jornada, para cumplir con sus asignaciones. Fotografía: Jeffrey Zamora

“Todos tenemos personalidades superdistantes, pero, de alguna forma hemos logrado compaginarlas y sacar lo mejor de nosotros. Nos apoyamos y nos damos ánimos cuando el cansancio ataca”, manifestó la chica, que toca la flauta Piccolo.

Fabiola Badilla, que encontró en el trombón la materialización del esfuerzo y la apertura a experiencias nuevas, confiesa que la preparación física ha resultado vital para adaptarse al recorrido que harán el sábado 15 de diciembre.

“La parte física la trabajamos desde hasta haciendo zumba y a medida que se acerca la fecha, realizamos un circuito cuya distancia sea muy similar a la del festival”, explicó la joven.

La banda del Colegio Nuestra Señora de Desamparados promete que su regreso al Festival de la Luz, luego de seis años de ausencia, será a lo grande.