Música

10 One-Hit-Wonders que resumen el feliz sonido pop de los años 80

Sintetizadores, solos de saxofón, coros llenos de optimismo y videos saturados de colores neón de la mano de nombres como Eddie Money, Belinda Carlisle, Naked Eyes y Corey Hart.

Los elementos en común eran más que las diferencias: presencia omnipresente del sonido electrónico de los sintetizadores; estrofas fáciles de aprender; un 90% de posibilidades de un saxofón, y en general una canción bailable provista de un coro épico para ser repetida sin dificultad por una juventud entusiasta y despreocupada.

La decada de 1980 no solo nos dejó peinados hoy inauditos y moda risible, sino también una impresionante colección de éxitos musicales con un ADN ochentero que se nota desde sus primero acordes y remite a los tiempos en que Nelson Hoffman y Rooper Alvarado nos marcaban la ruta.

Tratando de condensar aquella sonoridad, tanto para nostalgia de quienes la vivieron como también para ilustrar a los que se la perdieron, acá se reunen 10 canciones que alcanzaron los primeros lugares de popularidad en las radios durante los 80. Para hacer el ejercicio más retador, quedan por fuera los clásicos de leyendas (Michael Jackson, Madonna), así como de aquellos que pegaron muchas piezas por aquellos años (Culture Club, Duran Duran, por ejemplo), y se limitó la selección –subjetiva y debatible– a los llamados One Hit Wonders, entendidos como intérpretes que no lograron más de uno o dos temas tremendamente exitosos y que es el por los que se les recuerda, aún cuando su carrera abarcara más música.

1. Waiting for a Star to Fall, de Boy Meets Girl (1988)

Conformado por George Merrill y Shannon Rubican, Boy Meets Girl funcionó más como un equipo creativo en función del talento de otros. Si bien la la dupla grababa algunas de sus canciones, la mayoría de su producción estaba destinada a distintas estrellas, y de su autoría son dos de los más grandes éxitos de Whitney Houston: How Will I Know y I Wanna Dance With Somebody (Who Loves Me).

Merrill y Rubican (quienes también eran esposos), escribieron Waiting for a Star to Fall y primero se la ofrecieron a Houston, pero sus productores la rechazaron. Luego el tema pasó a Belinda Carlisle (hablaremos de ella más adelante), quien incluso llegó a grabarla pero al final la desechó; y esto impulsó a los autores para grabar su propia versión, que finalmente fue incluida en el segundo álbum de Boy Meets Girl.

El tema se disparó en las listas de popularidad y fue el único éxito que Boy Meets Girl llegó a colocar dentro del Top 10 de Billboard. No sorprende que a la fecha siga siendo su canción más reconocible e imperdible en los playlists de onehitwonders de los 80s. El video es en cálidos tonos sepia y retrata la idílica relación de los intérpretes, intercalada con imágenes de niños jugando, entre lo que se encuentra Hilary, la única hija de Merrill y Rubican (quienes se divorciaron en el 2000).

2. Take Me Home Tonight, de Eddie Money con Ronnie Spector (1986)

Tildar a Eddie Money de onehitwonder es materia de debate, pues es cierto que en los 70 logró algún éxito moderado con sencillos como Two Tickets to Paradise y Baby Hold On. Sin embargo, y para todos los efectos prácticos, su carrera gira en torno a Take Me Home Tonight, el temazo que lo catapultó a todo lo alto en 1986 y con el que logró un segundo aire, después de años de malos discos y adicciones.

La canción inicialmente no fue del agrado de Money cuando su disquera le planteó la posibilidad de grabarla. Sin embargo, al vocalista le llamó la atención el uso del coro de Be My Baby, el clásico de The Ronettes, de 1963. Su propuesta de grabarla a dúo con la intérprete original de aquel tema, Ronnie Spector, fue descartada de inmediato por sus colaboradores, dado que la diva tenía años de estar retirada de la vida pública y el medio musical. Eddie no se quedó con las ganas y logró localizar telefónicamente a Ronnie, y tras un largo estira y encoge la convenció de grabar junto a él, explicándole que la canción era un homenaje a ella.

Take Me Home Tonight no solo resucitó la alicaida carrera de Eddie Money, sino también la de Ronnie Spector, quien ante el inesperado éxito volvió a los estudios y los conciertos. El juego de voces entre ambos es perfecto y como bien prometió Eddie, la canción hace tributo a su invitada, quien incluso es mencionada por su nombre a lo largo de la letra (“just like Ronnie sang”).

3. Electric Blue, de Icehouse (1987)

Icehouse es un caso curioso, pues en su natal Australia fueron un grupo enorme pero en nuestros tierras se les conoce por apenas un par de sencillos de su disco más exitoso, Man of Colours (1987). De ese álbum se desprendieron los temas Crazy y Electric Blue, decantándonos en este ejercicio por el segundo por una sencilla razón de gusto de quien escribe.

Electric Blue fue escrita en colaboración por el líder y cantante de la banda, Iva Davies, y el músico estadounidense John Oates, de Hall & Oates. Según Oates, si Icehouse no hubiese grabado la canción, él lo habría hecho con Hall & Oates. También explicó que la letra, como era de esperarse, está inspirada en una mujer de profundos ojos azules a quien vio en una playa australiana (la mirada de la joven era tan intensa que el músico no se fijó en otras partes de su cuerpo, lo que sin duda favoreció el nacimiento de la canción).

Iva Davies y su peinado indomable son los protagonistas del video. El vocalista ha sido el único integrante permanente de Icehouse, que a la fecha sigue activo como grupo, especialmente en Australia.

4. Never Surrender, de Corey Hart (1985)

Está claro que Never Surrender no es el tema más importante en la discografía del canadiense Corey Hart, pues muy por encima se ubica su otro gran éxito, Sunglasses at Night. Sin embargo, dicha canción tiene una personalidad oscura que poco rima con este listado de canciones felices, algo que sí cumple muy bien la motivadora Never Surrender.

La canción –que es un himno de determinación y actitud positiva ante las pruebas de la vida– confirmó a Hart como uno de los principales ídolos juveniles de mediados de los 80, al punto que incluso Steven Spielberg pensó primero en él para el papel de Marty McFly en Volver al futuro (ofrecimiento que Hart rechazó). El video es una apuesta fuerte por el rostro apuesto del cantautor, tanto así que la historia del joven que sale de su casa paterna para buscar vida en la gran ciudad queda en segundo plano.

En Canadá, Corey Hart es un hijo predilecto, aunque en el resto del mundo su nueva música dejó de importar conforme se acabaron los años 80. Sin embargo, la reciente inclusión de Sunglasses at Night en la banda sonora de la popular serie Stranger Things, de Netflix, volvió a recordarnos lo grande que fue su intérprete.

5. Heaven is a Place on Earth, por Belinda Carlisle (1987)

Al frente de la banda femenina The Go-Go’s, Belinda experimentó la vista desde la cúspide. Aún así, su máximo logro se dio como solista, etapa en la que se anotó una seguidilla muy aplaudida de éxitos a mediados de los 80, con sencillos como Mad About You, I Get Weak, y Circle in the Sand. ¿Es válido entonces tratar a Carlisle como un onehitwonder? Los especialistas (locutores de Super Radio y Radio 2, digamos) podrían discutirlo por horas, pero en el sentido más amplio del término sí califica, pues hoy, a sus 60, a Belinda se le sigue recordando, por mucho, gracias a un único tema.

Belinda Carlisle es Heaven is a Place on Earth. Y viceversa.

Lanzada en setiembre de 1987, esta es la canción ochentera por definición, e infaltable en cualquier playlist dedicado a esa década. Si bien incluye los elementos de sonido pop mencionados en otras piezas dentro de este recuento, Heaven is a Place on Earth es también buen rock and roll (la batería del maestro Kenny Aronoff es un lujo), e incluye aportes enormes como el teclado de Thomas Dolby, y los coros de Michelle Phillips (The Mamas & The Papas), además de la tremenda guitarra eléctrica de la misma Belinda (y ni qué decir del espectacular videoclip, dirigida por la actriz Diane Keaton.

La consagración absoluta de la canción llegó recientemente, en el 2016, al ser uno de los focos de atención de San Junipero, sin duda el episodio más popular de la tercera temporada de la serie Black Mirror, en Netflix.

6. Always Something There to Remind Me, por Naked Eyes (1983)

Compuesta en los años 60 por la dupla conformada por los compositores Burt Bacharach y Hal David, (There’s) Always Something There to Remind Me ha sido grabada por decenas de artistas. La primera en hacerlo fue Dionne Warwick, pero le correspondió a Lou Johnson llevarla a las lista de popularidad, con mediano desempeño, en 1964. Ese mismo año, otra versión a cargo de la cantante inglesa Sandie Shaw alcanzó el primer lugar en el Reino Unido y otros países europeos.

En Costa Rica, la versión más conocida es la que el dúo inglés de pop electrónico Naked Eyes lanzó en 1983 y que se convirtió en el mayor éxito del grupo (aún activo en el circuito de conciertos oldies). Bailable y de feliz cadencia, fue un éxito del Top 10 estadounidense y muchos crecimos sin saber que se trataba de un cover (disculpen si les estoy lanzando la noticia).

7. Breakout, por Swing Out Sister (1986)

Inicialmente como trío y luego en calidad de dúo, SOS sigue bien activo y en constante grabación de nuevo material. Sin embargo, el grupo inglés dejó su huella con su álbum debut, It’s Better to Travel, que incluye su gran éxito, Breakout.

Con una letra cargada de optimismo y llamados al empoderamiento, Breakout está destinada a hacer sentir bien a su audiencia. En esto tiene mucho que ver la bella voz de la cantante Corinne Drewery, quien a mediados de los 80 hacía carrera tanto en la música como en el modelaje y el diseño de modas.

El video muestra a Drewery y sus compañeros, Martin Jackson y Andy Connell, explotando su creatividad en un estudio de diseño, para concluir con la vocalista en un desfile. Tras el éxito de Breakout, Samuel dejaría la banda, que con los años ha experimentado con otros géneros más allá del pop electrónico, especialmente con el jazz.

8. St. Elmo’s Fire (Man in Motion), por John Parr (1985)

Hablar de St. Elmo’s Fire no se limita solo a la canción del cantautor inglés Parr (coescrita con el canadiense David Foster), sino también al filme homónimo, parte del fenómeno Brat Pack que a mediados de los 80 llenó los cines con películas sobre jóvenes tratando de encontrar su lugar en el mundo, como The Breakfast Club y Pretty in Pink.

Si bien la pieza fue solicitada por Foster a Parr para la banda sonora del filme, ambos se inspiraron para su creación en el caso de Rick Hansen, atleta canadiense discapacitado que recorría el mundo en su silla de ruedas. Esto hizo imposible que el tema pudiese aspirar al Óscar a la mejor canción creada para una película.

Para la grabación, Parr se hizo acompañar en el estudio de varios integrantes de la banda Toto, como David Paich y Steve Lukather, luego de servir como telonero de la agrupación en su gira por Estados Unidos.

La canción llegó al primer lugar del Top 10 de Billboard, y es el mayor aporte de Parr al cancionero pop. El videoclip incluye tomas de la película y a Parr interpretando la canción en un bar entre cuya concurrencia se encuentran las estrellas de St. Elmo’s Fire, como Emilio Estevez, Demi Moore, Rob Lowe, Judd Nelson y Ally Sheedy.

9. Don’t Forget Me (When I’m Gone), por Glass Tiger (1986)

Al igual que otros tantos grupos abordados en este artículo, Glass Tiger sigue –para nuestra sorpresa– activo en el circuito musical. Adicionalmente, su alineación continúa siendo la misma que en 1986 se apoderó de los primeros lugares de preferencia con su éxito Don’t Forget Me (When I’m Gone).

Oriunda de la ciudad canadiense de Toronto, la agrupación grabó su disco debut The Thin Red Line de la mano del equipo productor de su compatriota Bryan Adams. Esto facilitó que el popular roquero colaborara con los coros de la canción y que, desde luego, la pieza tuviese un elemento adicional a su favor.

De aquel mismo disco se desprendió el también muy popular sencillo Someday. Los posteriores lanzamientos de Glass Tiger no pasaron de un impacto mínimo, no más allá del mercado canadiense.

10. Rhythm of the Night, por DeBarge (1985)

La historia de DeBarge se merece su propia película, y no por los motivos correctos. Con múltiples elementos en común con la familia Jackson (sí, esos Jackson), los DeBarge son un clan familiar de la ciudad de Detroit que, al igual que los Jackson, tuvo un padre violento y abusivo y una marimba de hijos, todos dueños de un talento innato y extraordinario para la música.

No es coincidencia que los DeBarge fuesen firmados por Motown, la misma disquera que lanzó a la fama a Michael Jackson y sus hermanos. Conformado por El, Marty, Randy, Bunny y James DeBarge, la agrupación logró sus primeros éxitos a inicios de los 80 con distintas baladas pero su momento cúspide le llegó en 1985 cuando se pasó a sonidos más bailables de la mano de la contagiosa Rhythm of the Night, escrita por Diane Warren. Con El DeBarge en la voz principal, el tema fue incluido en la banda sonora del filme de artes marciales The Last Dragon y resultó un éxito absoluto, impulsando la carrera no solo de DeBarge sino también de Warren, quien saltaría a ser una de las autoras musicales más cotizadas de la industria discográfica (suyos son otros clásicos como Because You Loved Me, de Celine Dion; Blame It on the Rain, de Milli Vanilli; How Do I Live, de LeAnn Rimes; How Can Be Lovers, de Michael Bolton, I Don’t Want to Miss a Thing, de Aerosmith, Love Will Lead You Back, de Taylor Dayne, e If I Could Turn Back Time, de Cher, entre muuuuuuchos otros).

Motown se encargó de desmantelar a DeGarge, al ofrecerle contratos solistas a El y Bunny, y el grupo –ya sin sus principales cantantes– pronto desapareció del mapa (y vale agregar que las carreras en solitario de aquellos tampoco rindieron gran cosa). La vida ha sido dura con la mayoría de los hermanos, y a causa de las drogas varios de ellos han pasado por distintas cárceles y/o clínicas de desintoxicación.

En el siguiente playlist puede repasar todas estas canciones, más algunas otras que estuvieron en consideración para ser incluidas en este ejercicio.

LE RECOMENDAMOS

En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.