
Miguel Bosé regresó a Costa Rica 10 años después de haber dado su último concierto en el país. La década de espera concluyó la noche de este sábado 25 de abril, cuando el ícono apareció en Parque Viva con una imagen muy distinta, pero con el encanto intacto.
Sus características y largas gabardinas dejaban rastro de su señorial caminar por el escenario, mientras Bosé, dueño de las emociones y la fascinación de los miles de fanáticos, se paseaba por la tarima y por sus éxitos.
Los 70 años recién cumplidos (el pasado 3 de abril) se notan en el español, quien ya no es el mismo que se presentó en 2016, ni mucho menos el flaco y joven “Bandido” que saltó a la fama en los 80.
Curiosamente, ahora tiene considerablemente más pelo que en su pasado show... ¿quizás algún favor de Don Diablo o de los injertos capilares?
Eso quién lo sabe y, francamente, poco importa, si de su arte se trata. Al autor de Olvídame tú y Morena mía ni siquiera la espiral de conspiraciones y polémicas en la que se sumergió durante la última época le ha hecho mella en su voz.
Tampoco en su performance, porque además de su seductora e intacta voz, Bosé también se atrevió a soltarse con sus movimientos de frenesí ochentero; el hechicero de tantas generaciones vino cargado con todos sus ingredientes.
En estas fotos puede repasar lo que fue el triunfal regreso de Miguel Bosé a Costa Rica.





