
Javier Botet, actor español, alcanzó fama en el cine de terror al interpretar criaturas inquietantes como Mama, Slender Man y El hombre del saco.
Aunque su nombre no resulta familiar para el público general, su cuerpo delgado y movimientos poco comunes le han permitido encarnar figuras que dejan una huella en la audiencia.
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Con una estatura de 1,98 metros y un peso de 55 kilos, Botet se convirtió en un actor frecuente del género. Su habilidad para mover el cuerpo de forma poco convencional lo llevó a destacar.
Esa destreza se debe a una anomalía genética diagnosticada cuando tenía seis años.
Se trata del síndrome de Marfan, una condición rara que afecta las fibras encargadas de sostener órganos y tejidos del cuerpo.
Esta provoca extrema delgadez, estatura elevada, hipermovilidad articular y otras características visibles, como dedos largos y una columna curvada.
Botet inició su carrera en 2005 como criatura humanoide en Misterio en el lago. Luego interpretó al Hombre Torto en El conjuro 2 y a Tristana Medeiros, antagonista principal de la saga REC. Estos papeles lo consolidaron como figura indispensable en producciones de terror.
El síndrome también ha afectado a otras personalidades del entretenimiento, como Peter Mayhew (Chewbacca en Star Wars), el exjugador de baloncesto Isaiah Austin, el músico Austin Carlile y el cantante Troye Sivan.
Sin embargo, en el caso de Botet, la condición representó una ventaja profesional. Según reconoció en una entrevista, usó desde niño sus movimientos para divertir a sus amigos y más tarde los convirtió en su sello dentro del cine.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
