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Finca Fest: El ska y la hierba mala de La Finca nunca mueren

Concierto reunió a El Guato, Mekatelyu, República Fortuna, Mentados y Garbanzos para una maratónica jornada que le sacó hasta la última gota de sudor a la fanaticada.

El Finca Fest fue una fotografía de inicios de siglo en Costa Rica, cuando no existía Uber ni tampoco Spotify.La única opción para escuchar la música nacional era con las complacencias de la radio o yendo a los conciertos que se hacían los fines de semana en la sala de eventos La Finca, ubicado en Cartago.

Los pasajes de bus para viajar hasta allá costaban ¢200 y la mejor manera de disfrutar del chivo era hacer puesto con los "compas" para comprar la comida, las bebidas y alguna que otra parafernalia.

El domingo por la tarde todos volvimos a esa época, a los tiempos de cole, del primer año de la U, a La Chicha (la famosa Chicharronera Rancho Alegre), a las carreras para agarrar el bus y las Converse rotas de tanto andar de concierto en concierto.

El Finca Fest abarrotó el Jazz Café Escazú con al menos 1.000 asistentes que se amontonaron para corear, a lo largo de ocho horas, piezas emblemáticas como Paren, Paren, La Cimarrona, El Esclavo, Los hombres de Army y Ojos Rojos.

Era la 1 de la tarde y ya la acera afuera del local estaba repleta de camisas negras, y casacas futboleras del Boca Júnior, del River Plate , del Rayo Vallecano y la Selección de Argentina. Todos listos y ansiosos para degustar de un festín musical que inauguró Askatasuna. Los josefinos, que son un poco más recientes que el resto de protagonistas, matizaron con piezas como Aquella vez y No huyas de aquí.


“Los chivos en la Finca eran una locura completa uno nada más iba, no había divisiones de nada y todos bailábamos. Era un ambiente que todos viviremos otra vez”, comentó con mucha emoción Sáenz después de la presentación, la cual concluyó con un popurrí de canciones de la bandas que tanto lo inspiraron en convertirse en músico de ska.

El ambiente fue inmejorable, el público estaba tan entonado y comprometido que no necesitaba de música en vivo para armar el bailongo.

Sin exagerar, cuando en los parlantes sonaba Ya no sos igual, de 2 minutos, La bolsa de Bersuit. Y Welcome hell de Ska-p los más fiebres montaban un improvisado mosh en el pequeño recinto, que se quedó corto para la alta demanda del festival.

Hay que mencionar el exhaustivo trabajo de los saloneros del Jazz Café Escazú, quienes no tuvieron un momento de descanso ni siquiera un respiro durante el concierto. Lo pasaron de lado lado con baldes de cerveza y con platos rebosantes. Fue una labor de mucha destreza hacerse espacio en medio de todo el frenesí que vivía la clientela.., y esto apenas comenzaba.

'Pásemela'

Con un breve retraso de 15 minutos la banda Mekatelyu salió al escenario con la misma energía de siempre, los años no le pesan a Johnny Man quien motivó a la gente a saltar y a cantar con él al ritmo del reggae y ska.

“Vuélvase loco rata salten conmigo”, vociferó el espigado vocalista antes de arrancar la presentación con piezas como Natural, Pásemela y No Aceptes.

Cuando el vocalista inició con la estrofa Amarily Love Reggae y recibió una inmediata respuesta de todos los presentes.

“Ah, mae, si se acuerdan”, bromeó el cantante, antes de despedirse con Paren, paren.

El público la estaba pasando bien para entonces, en este espacio que sirvió para ver rostros conocidos y celebrar una amistad de décadas.

“Este concierto vale la pena para recordar viejos tiempos como cuando estábamos en el cole. Antes cuando nosotros íbamos a La Finca, la gente nos tachaba de borrachos y vagos. Pero ahora todos los compas somos profesionales, los años pasan pero el gusto por la buena música se mantiene”, dijo la odontóloga de 34 años Karen Soto, quien le dedicó estas palabras a su vieja tropa compuesta por Saúl, Irvin, Adriana y Adrián.

Karen es una fiel seguidora de República Fortuna, el conjunto oriundo de Desamparados fue uno de los puntos altos de la velada gracias a la inyección de energía que le entrega el cantante David Espinoza.

“Se acuerdan cuando sonábamos todos los días en la radio”, dijo de manera de burlista Espinoza antes de ametrallar con lo mejor de su repertorio La Cimarrona, Trago Amargo y Recuerdo Lejano.

Paralelo a sus compromisos musicales, los integrantes de República Fortuna tienen sus profesiones. En la banda hay dos abogados; un ingeniero agrónomo; un ingeniero electrónico; un tripulante de cabina de Taca, un diseñador gráfico y un administrador de empresas.

Antes que terminara el concierto, estos republicanos le rindieron un tributo a todas las mujeres que se hicieron presentes al chivo.

“Todos los caballeros vamos para atrás y mujeres para adelante, porque sé que muchas de ustedes todavía bailan Ska”, comentó con su innegable alegría el vocalista antes de darle rienda suelta a la pieza, Ella se fue.

El colmillo del Guato

En el meridiano del chivo ya las camisetas estaban empapadas con puro sudor y cerveza, pero al fiesta seguía.

República Fortuna le cedió la estafeta a Mentados. El conjunto liderado por Hugo Villalobos salió con un fuerzón que al público no le quedó más remedio que agarrar un segundo aire y seguir bailando al ritmo de Cuando la miro, Cita Ciegas y Aquella Noche.

“Muchos años de trabajo y de sacrificio y más de todo de trabajo para poder sentir una vara tan tuanis como esta respuesta de ustedes. Gracias por apoyarnos. Que no se apague esa llama que tantos nos impulsa a todos”, comentó con mucho orgullo Villalobos.

Uno de las muchas postales que dejó la noche fue cuando el ex vocalista de la banda, Leo Marenco – hoy actual bajista de Garbanzos– se subió al escenario para cantar con sus ex compañeros Esclavo.

Como era de esperarse la intervención de Mentados no podía terminar sin Baby Don’t Worry, la cual todo el público la coreó a consciencia.

Nadie quería irse, todos estaban entonados con las notas que pegaron hace 20 años y la aparición del Guato solo llegó a reforzar el frenesí colectivo. Este conjunto encabezado por Geovanny Durán hizo alarde de sus trayectoria con un veloz popurrí que enloqueció a los aficionados del local. La presentación continuó con Salgamos Corriendo, Las Piñatas y La Culpa la tuvo el guaro.

El sonido quedó a deber, pero en estas ocasiones pesa más la nostalgia y las emociones pesan más que cualquier fallo técnico. Geovanny Durán sacó todo su colmillo para poner de cabeza el inmueble.

Un aficionado le arrojó un camiseta de la Juventus al vocalista, no era cualquier camisa era la "10" del retirado jugador Alessandro del Piero, Durán no dudó en ponérsela y rendirse al ritmo de los instrumentos. Ya para ese entonces, todos habíamos retrocedido en el tiempo 15 años.

El público pedía a alaridos las piezas Te diré que te quiero y Ladrones y policías para recordar con cariño las requisas de los oficiales y al amor correspondido al calor de la playa.

Antes de concluir su presentación, los vocalistas de República Fortuna, Askatasuna, Garbanzos y Mentados se subieron al escenario para acompañar a El Guato a cantar la pieza Ska de corazón, un cover de la veterana agrupación Mod-Ska, una consentida por la fanaticada.

Minutos después del concierto Durán explicó que la idea era que salieran todos los vocalistas al escenario, pero que Johnny Man se les había extraviado “usted sabe cómo es él”, comentó el vocalista entre risas y exhausto por la jornada.

El digestivo de la noche fueron unos garbanzos bien condimentados. La emblemática banda con más de 30 años en la escena saltó al escenario para rematar al público con un repaso de sus piezas más conocidas.

No importa dónde ni cuándo, Los Garbanzos siempre suenan bien. La banda liderada por Paulo Parra le puso el broche de oro con Panteón y Ojos Rojos. Ya para ese entonces al público ya no le quedaba energía, ya lo había sudado todo.

En el epílogo de la presentación Johhnny Man y Geovanny Durán se quedaron conversando satisfechos con el llenazo y la respuesta del público.

“Usted no tiene idea de qué tuanis. Un mae se me acercó y me dijo que gracias por traerle de vuelta la juventud, aunque sea por unas horas. Usted sabe que ese mae fijo está de lunes a viernes encerrado en una oficina fijo ya con esposa e hijios. Mae, esto fue como un escape para él”, comentó Durán.

“Fue un escape para todos, rata”, le respondió Johnny Man.

Andrés Díaz P.

Andrés Díaz P.

Periodista egresado de la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva de la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre temas relacionados con entretenimiento y tecnología.