Diego Bravo defendió ‘su personaje’ y abogados de Majo Ulate y Mauricio Hoffmann pidieron condena en juicio contra el influencer
Este jueves 5 de noviembre dio inicio la fase de conclusiones del juicio, en la que los abogados de la pareja solicitaron ‘máxima pena’ para el imputado
Diego Bravo, creador de contenido digital, afrontó este jueves una jornada decisiva en el Tribunal por presunta difamación, tras las querellas interpuestas por Majo Ulate y Mauricio Hoffmann. Fiorella Montoya
El juicio por presunta difamación que enfrenta el influencer Diego Bravo tras la demanda de Majo Ulate y Mauricio Hoffmann tuvo este jueves 5 de noviembre una jornada decisiva, durante la cual el creador de contenido rindió testimonio y las representaciones legales de los querellantes expusieron sus conclusiones ante el tribunal.
Durante su declaración, Bravo se acogió a su derecho de responder únicamente las preguntas de su abogado, Randall Céspedes. En su intervención, explicó que el personaje que utiliza en redes sociales es distinto a su personalidad y defendió la manera en que obtiene y comparte información de farándula.
“Diego Bravo es un personaje creado por mi persona, dedicado al tema de farándula, espectáculos y chismes. Abarca temas de interés público o nacional que involucran únicamente a personas relacionadas con la farándula”, manifestó.
El creador de contenido aseguró que sus publicaciones se alimentan de información que recibe de sus seguidores y de lo difundido por otros medios de comunicación. También negó haber solicitado fotografías o datos sobre Ulate y Hoffmann.
“Nunca he solicitado ningún tipo de información”, respondió cuando su abogado le preguntó si había pedido a otras personas que le hicieran llegar información de los querellantes.
Bravo también negó haber creado el apodo de “añeja” para Majo Ulate. Según dijo, ese sobrenombre ya era utilizado antes de que él lo mencionara en sus publicaciones.
Diego Bravo habló por primera vez en el juicio en su contra. (Jose Cordero)
Los argumentos de los representantes de los querellantes
“No se querelló a don Diego Hernández Bravo por hablar de unos ofendidos, sino por la manera en que lo hizo, por las afirmaciones que difundió y por las descalificaciones personales que dirigió contra ellos”, afirmó.
Rodríguez sostuvo que las publicaciones afectaron la imagen de Hoffmann y presentaron a Ulate como responsable de una ruptura sentimental, además de atribuirle calificativos como “usurpadora” y “añeja”.
“La libertad de expresión permite hablar de los demás, pero no concede el derecho de deshonrarlos”, expresó al cerrar su intervención.
“El chisme de farándula no justifica la impunidad, ni la destrucción de la honra de las personas puede ser un negocio”, manifestó el abogado.
Los abogados Jason Garro (lentes) y Rafael Rodríguez (der) dieorn a conocer sus conclusiones del caso. (Rafael Pacheco Granados)
¿Qué solicitaron al tribunal?
En la parte penal, Rafael Rodríguez pidió que Diego Bravo sea declarado responsable de los 15 delitos de difamación que, según la querella, se cometieron en perjuicio de Ulate y Hoffmann: siete contra el presentador y ocho contra la maquillista.
Con respecto a la pena, el abogado señaló: “Solicitamos que por los delitos se le imponga la pena máxima: en este caso corresponden a los 60 días multa, que en concurso material aplicaría el triple de la mayor, que nos daría una pena a imponer de 180 días multa y, además de eso, las costas de la querella”, señaló.
Por su parte, Jason Garro solicitó que se acoja la acción civil resarcitoria y que Bravo sea condenado a pagar ¢10 millones por concepto de daño moral: ¢5 millones para María José Ulate y otros ¢5 millones para Mauricio Hoffmann. También pidió intereses, indexación y el pago de las costas correspondientes.
La audiencia continuará el martes 10 de noviembre, a la 1:30 p. m., cuando Randall Céspedes presentará las conclusiones de la defensa. La sesión de este jueves terminó antes de que el abogado pudiera intervenir por compromisos del tribunal, por lo que establecieron una nueva cita donde incluso podrían avanzar hacia la deliberación y comunicar su decisión sobre el caso.