
Desde que su libro La caída llegó a tierras costarricenses, el autor brasileño Marcelo Pereira se hizo con facilidad un nombre en nuestro país.
Este escritor, filósofo y editor cultural ha sido bien recibido por su libro de historias cruzadas, en las cuales se da una mirada íntima a temas como feminismo, suicidio y romance.
Desde su tierra natal, el escritor abre su biblioteca y regala algunas recomendaciones para disfrutar en este tiempo de pandemia.
A continuación, las palabras del autor:
Elogio de la madrastra (Elogio da Madrasta), de Mario Vargas Llosa.
En esta corta novela, el consagrado escritor peruano ganador del Nobel narra el ardid de un adolescente, casi niño, Alfonso (Fonchito), quien seduce a la madrastra Lucrecia bajo los ojos del padre, don Rigoberto. Con una mezcla de narrativa clásica y pueril, la novela nos conduce hacia las telas de la seducción y observando la prosa elegante del autor, resulta una lectura instructiva y demasiado divertida. Del mismo autor recomiendo también Conversa N’a Catedral (Conversación en La Catedral), Os Chefes (Los lefes), Travessuras da Menina Má (Travesuras de la Niña Mala) y Tia Julia e o Escrevinhador (Tía Julia y el Escribidor).

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Serotonina, de Michel Houellebecq
Michel Houellebecq es la alta moda de la literatura francesa, quizás mundial, y vino para quedarse. Antítesis de una lectura autoayuda, sus héroes son hombres destrozados, frustrados, que piensan seriamente en matarse. Esa desesperanza se hilvana con buen humor y con los aspectos controvertidos de sus vidas. Este fue el primer libro que leí de él, pero he sido capturado por otros. En este libro Serotonina, se narra la historia de un empleado público mediocre de 46 años que resuelve huir de la rutina, decepcionado con vídeos íntimos e pornográficos de su amante japonesa (que aparece follando hasta con perros) y los antidepresivos son nada más un placebo para una conciencia tan cínica y seca. Aborda el absurdo de la existencia y me quedé feliz al reconocer varios escenarios decadentes de París. ¡Un libro formidable!
Una cuestión personal, de Kenzaburo Oe
Novela de este escritor japonés laureado con el Nobel de Literatura en 1994. Bird, a los 27 años, todavía es un soñador y vislumbra un viaje a África. Casado y laborando como profesor de un curso de inglés, vive el drama de que su bebé (no deseado) ha nacido con una anomalía cerebral. Huye de la situación tomando whiskydesvariadamente y abrigándose con Himiko, una amiga liberal que había perdido su marido (se suicidó). Entre idas y venidas al hospital, la convivencia forzada con sus suegros y demás desventuras, Bird irá pasando por pruebas existenciales y verá sus sueños hundirse uno tras otro. En medio de este drama, también aparecen pasajes de humor memorables. ¡Excelente libro! No había leído nada del autor previamente, pero seguramente leeré otros títulos.
Un año en Roma (Cuatro Estaciones en Roma), de Anthony Doerr
Con el subtítulo Memorias de un escritor americano en Italia (Una celebración de la vida, de la escritura y de la Ciudad Eterna), el libro narra los desafíos de un escritor que gana una beca literaria en Roma, al mismo tiempo en que es padre por primera vez, de gemelos, y en esta aventura él desmitifica el glamour de vivir en Italia: dificultades con la lengua, y el clima, etc. Pero es claro que el período acaba siendo propicio para lecturas y notas para una novela, siempre aplazada. Es muy interesante buscar en YouTube los pasajes italianos descritos en la novela. No conozco Roma, pero viajé con el libro y sus imágenes. ¡Excelente!
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god is not Great: The Case Against Religion, de Christopher Hitchens
El título ya empieza como provocativo: Dios es escrito en minúscula y tenemos en este libro un manifiesto contra toda forma de religión organizada, tiranía, fanatismo y miedo. El autor inglés, que murió por un cáncer en el 2011, fue columnista, crítico literario y editor, colaborador de revistas como Vanity Fair, New Statesman y State. Amante del debate incendiario, era difícil escapar de sus frases sarcásticas y eso queda bien expresado en este libro. Pero que quede claro: el autor aborda las cuestiones religiosas con bastante inteligencia y se va a fondo en sus fuentes de investigaciones, para conocer el lado de un supuesto “enemigo”. ¡Excelente!
