El caso de Marcelo Pereira Rodrigues es especial. El escritor brasileño ha hilado su vida en medio de tres mundos: el de la ficción, el del periodismo y el de la filosofía.
Esa gama cultural, que ha fortalecido la pluma de este editor de la Revista Conhece-te, lo ha dotado de gran popularidad en el mundo hispanohablante. En Costa Rica su nuevo libro La Caída ha llegado a la Librería Lehmann y ha abierto la oportunidad de conversar vía correo electrónico con este autor interesado en mundos tan dispares como el del romance y la violencia.
–¿Qué reflexión realiza sobre la llegada de su libro a Costa Rica?
–Estoy muy feliz. Es muy satisfactorio cuando mis libros llegan a otros países. Ya he pasado por esa experiencia en Portugal, Argentina y Uruguay. Espero que mi literatura sea un gusto para un grande número de costarricenses. ¡Estoy emocionado!
–¿Qué significa un público como el costarricense para su obra y qué sorpresas podrían encontrar los lectores ante el encuentro cultural?
–Espero que sea un descubrimiento mutuo. Ya me han llegado mensajes de lectores de Costa Rica a los que les gustó el libro. Crece mi expectativa para estar en Costa Rica y sentir ese termómetro de cerca. Acerca de las sorpresas, pienso que los lectores encontrarán en mis libros narrativas con un toque de romance sobre la vida, en lo extraordinario y lo corriente. Por ejemplo, en La Caída abordo temas como el suicidio, la pedofilia, la adicción a las redes sociales, el amor, el exhibicionismo y el consumismo, la amistad, la adicción al juego de azar, el fanatismo religioso, la poca lectura, en fin, abordo la vida como ella es.
–Además de la llegada de su libro a Costa Rica, existen planes para llevar su obra a España. ¿Qué tiene de especial el lector hispanohablante a su parecer?
León Tolstói dijo cierta vez: “pinta tu aldea y pintarás el mundo, describe la aldea y serás universal”. Pienso lo mismo. Contestando específicamente sobre La Caída, en un escenario que es Belo Horizonte (capital de uno de los estados de Brasil), la narrativa puede ser adaptada a diversos otros lugares, como Lisboa (donde el libro llegó), Madrid, París o San José. No tengo en la mente el público-meta de mis libros, así que me sorprendo con el gran número de lectores que tengo más allá de las fronteras.
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–Usted además de escritor es filosófo. ¿Cree que el oficio de la escritura inevitablemente requiere ver el mundo a través de los ojos de la filosofía?
–Pienso que sería muy arrogante si afirmara eso. Soy filósofo por formación, pero, de mis doce libros, nunca escribí tratados filosóficos o académicos. Mi área es otra: escribo para la gente. Personalmente, es claro que haber estudiado filosofía y hoy tener 44 años me ha dado templanza, equilibrio y justicia. A través de mis novelas y crónicas abordo siempre cuestiones comportamentales y lo hago a través de mis personajes. Intento simplificar; no me gusta tacharme de filosófico porque puede sonar como algo pedante. Escribo para las personas, sin distinción.
–Usted también es el editor de la revista Conhece-te, ¿qué aporta el mundo de los periódicos a su escritura?
–Excelente pregunta. En La Caída inserté en la trama artículos y crónicas que había desarrollado para la revista Conhece-te. Hice esa inserción y la destiné a un personaje específico. Una cosa siempre lleva a la otra, el punto en común es el oficio de la escritura en sí.
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–Con respecto a la revista, ¿cómo ha logrado que la publicación se mantenga durante casi dos décadas?
–La revista Conhece-te es un caso de éxito editorial. Pienso que nos mantenemos hasta hoy por la fidelidad de los anunciantes y suscriptores. Como iniciamos en el año de 2001, y como la Internet estaba apenas empezando, observo hoy que las publicaciones impresas parecen obsoletas. Hoy, con esa exacerbación de las redes sociales y debido al hecho de una pereza generalizada para leer, la industria periodística atraviesa una grave crisis. Pienso que, si no fuera debido a la fidelidad, no existiríamos más. Pienso que ese mismo proceso debe pasar con los periódicos. Son características fundamentales para cautivar al buen lector.
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–¿Cómo es la acogida de revistas culturales como Conhece-te en Brasil?
–Brasil posee un déficit cultural y educacional gigantesco. Apenas 25% de la población posee el hábito de lectura así que trabajamos con esa parcela que le gusta a literatura, artículos reflexivos y intrigantes. Como ejercitamos la interactividad, obtenemos lectores que elogian las ediciones, muchas de las cuales extrapolan la frontera de Brasil, sin apelar al sensacionalismo y las famosas noticias falsas.
