Alexánder Sánchez. 16 noviembre
Fotograma de 'Dos Fridas', en que se aprecia a Maria de Medeiros en el papel de Judith Ferreto e Ishtar Yasin como Frida Kahlo. Cortesía de Astarté Producciones
Fotograma de 'Dos Fridas', en que se aprecia a Maria de Medeiros en el papel de Judith Ferreto e Ishtar Yasin como Frida Kahlo. Cortesía de Astarté Producciones

El cine tico volvió a vivir una velada de ensueño en el Festival Ícaro Centroamericano. El viernes por la noche, en Guatemala, el jurado del certamen oficializó que el filme nacional Dos Fridas (2019), de Ishtar Yasin, se llevó cuatro galardones: mejor película de ficción centroamericana (de forma compartida), así como los premios en la categorías de dirección, dirección de arte y fotografía.

Dos Fridas compartió el premio principal de la competencia regional con el drama Temblores, de Jayro Bustamante. Según el jurado del Ícaro, Dos Fridas y Temblores merecieron el premio máximo por aportar conjuntamente “a la construcción de una cinematografía regional y por sus diferentes y arriesgadas narrativas”.

Dos Fridas es un homenaje de la cineasta tica a la pintora mexicana Frida Kahlo. En el filme, por medio de sueños, recuerdos y mitos, la directora esculpe a la leyenda latinoamericana más allá de su obra.

Para lograrlo, Yasin utiliza como vehículo a Judith Ferreto, enfermera tica que cuidó a Kahlo antes de morir y con la cual la pintora tuvo estrecha relación.

Dos Fridas se filmó en México y es una coproducción con ese país. Tiene una gran participación de costarricenses en el elenco y en la parte técnica.

Temblores, filme que sigue en la cartelera costarricense en la Sala Garbo, cuenta el periplo de un hombre que se enamora de otro y es sometido a las controvertidas terapias de reorientación sexual.

Yasin fue condecorada como la mejor directora del evento, ganándole así el pulso al experimentado realizador chapín Jayro Bustamante, quien, hace dos años ganó en el Festival de Cine de Berlín un Oso de Plata con su película Ixcanul.

Es que sin duda fue una brillante noche para Dos Fridas, pues el nombre de la película iba a sonar dos veces más en la gala de clausura: el largometraje también obtuvo el premio a mejor dirección de arte y mejor fotografía.

“Estoy muy emocionada, muy feliz. Contenta por mí, por la película y porque esto me enorgullece enormemente por el cine centroamericano”, expresó Yasin desde Francia, donde exhibirá Dos Fridas en el Amiens International Film Festival.

Costa Rica no paró de celebrar

Además de Dos Fridas, otra producciones nacionales celebraron sus reconocimientos en el Festival Ícaro.

Una de ellas fue El despertar de la hormigas, de Antonella Sudasassi, que obtuvo el premio a mejor guion de la competencia.

El despertar de las hormigas cuenta la historia de Isabel, mujer joven que vive junto a sus dos hijas y su marido en una zona rural de Costa Rica.

“Su familia política la presiona para tener otro hijo, el varón. La intimidad de esta madre de familia es un tema de escrutinio público en un entorno invasivo que la confrontará con sus propios deseos”, detalla el argumento del filme.

Daniela Valenciano en el set de 'El despertar de las hormigas'. En la foto escucha atenta las indicaciones de su directora, Antonella Sudasassi. Archivo
Daniela Valenciano en el set de 'El despertar de las hormigas'. En la foto escucha atenta las indicaciones de su directora, Antonella Sudasassi. Archivo

El premio a mejor guion no vino solo. Daniela Valenciano, que protagoniza la cinta en el papel de Isabel, fue reconocida como la mejor actriz del Ícaro, mientras que el premio especial del Encuentro Iberoamericano de Cineastas Emergentes –evento paralelo al festival– también fue entregado a El despertar de la hormigas.

Finalmente, el largometraje documental costarricense Tlacuilos, de Federico Peixoto, recibió una mención honorífica por parte del jurado, mientras que la cineasta Karolina Hernández se llevó el premio a mejor producción por la cinta Días de luz junto a colegas del istmo, porque esta fue una coproducción entre varios países centroamericanos.

Todas las películas costarricenses galardonadas, excepto Díaz de Luz, fueron cintas apoyadas por el Fondo de fomento El Fauno, que administra el Centro de Cine para el impulso de la producción local.