Jorge Arturo Mora. 19 febrero, 2020
Fernanda Solórzano es una escritora, crítica de cine y ensayista mexicana. Se ha popularizado en internet por las cápsulas 'Cine aparte' del portal 'Letras libres'. Foto: cortesía
Fernanda Solórzano es una escritora, crítica de cine y ensayista mexicana. Se ha popularizado en internet por las cápsulas 'Cine aparte' del portal 'Letras libres'. Foto: cortesía

Fernanda Solórzano no necesita un escándaloso opening ni constantes jumpcuts para sus videos en el portal Cine aparte. Su pausada voz y elocuencia para examinar la película de turno basta y sobra para capturar a los miles de seguidores que esperan sus comentarios en la cuenta de Youtube.

No es para menos: cada semana, esta crítica mexicana, de 48 años, ofrece breves y profundos ensayos sobre cine a manera de video, o bien, a partir de textos para la revista Letras Libres. Firme creyente del sétimo arte como el gran educador de sentimientos para el mundo, Solórzano disecciona la crítica de cine y comparte con Viva los vericuetos que trae este oficio.

–Muchos cinéfilos la siguen, ¿qué responsabilidad siente que conlleva?

–Te voy a dar una respuesta un tanto esquizofrénica (risas) porque, por un lado, lo entiendo como responsabilidad enorme. En México no existe una especialización universitaria dedicada a la crítica de cine, entonces quienes nos dedicamos a esto venimos de otras carreras. Yo estudié Letras latinoamericanas, pero me gustaba mucho ver cine y escribir ensayos. Los caminos se fueron encontrando y combiné las dos cosas que más me gustaban... Luego pude publicar en un suplemento llamado Sábado y se recibió bien mi texto. Me dije que si quería dedicarme a esto tenía que profesionalizarme, porque no es lo mismo que te guste ver cine a tener un foro en donde te vas a animar a tener, no solo una opinión, sino tender puentes hacia otras disciplinas. Desde ese día entiendo la responsabilidad de que no se trata simplemente de decir me gusta o no me gusta, sino justificar un texto. No me deja de poner nerviosa desde el primer texto hasta el último.

"Por otro lado, con el internet, me doy cuenta que hay un reclamo si no comparten lo que dijiste, pues algunos lo sienten como traición. Yo aclaro que mi postura es subjetiva porque soy una persona. Todos tenemos una historia de vida y no podemos escaparnos de ese filtro. Entonces, también ubico en ese punto mi responsabilidad, porque no puedo asumir la responsabilidad de tu propia reacción sobre una película. Es de plantarse y sostener una opinión, pero nunca intentar convencer. Jamás le diría a alguien que no vea tal película.

–¿Cómo es llevar el título de crítica de cine en tiempos en que muchos se adjudican esa etiqueta?

–Es complicado porque vengo de una generación que, para bien y para mal, tenía que contar con un editor para legitimizar su trabajo. Era un filtro que convertía la publicación en algo cerrado, pero también procuraba un cuidado sobre lo que se escribía. Yo apenas y estoy digiriendo este cambio y trato de vivirlo no como amenaza o competencia. Cuando me tocó crear Cine aparte no me puse a ver el universo de reglas de YouTube. Sé que estos videos deberían ser breves, editados, con colores y movimiento... Pero esas cosas no se me dan y aún así ha funcionado (risas). Creo que hay nichos para todos.

"A veces nos pueden comparan con otros canales de YouYube. Sí he visto colegas que se sienten desacreditados por eso, pero creo que cada quien como espectador o como consumidor es responsable. Creo que es una pelea absurda intentar sacar de la jugada a alguien que quiere hablar sobre cine.

–Ha dicho que el cine no debe ser excluyente, ¿qué maneras ha encontrado para poder hablar sobre este arte sin que algunos se sientan fuera de la conversación?

–El internet me ha hecho darme cuenta que tengo contacto con una generación distinta, pues lectores de revistas son pocos, y esto ha sido una lección enorme sobre cómo se entiende el cine. Por ejemplo, hay una chica (youtuber) que es atacada en comentarios por el tono que le da a sus reseñas. A mí me parece valioso su trabajo porque esa “ligereza” entre comillas –no por superficialidad sino por su tono–, hace que mucha gente quiera ver una película. Yo ahí no veo competencia, sino complemento. ¿Quién es uno para decir que alguien está más capacitado? Eso es narcisismo y todos estamos intentando salvar, no el cine, pero sí la conversación alrededor del cine, que es algo que sí puede llegar a perderse.

–¿Qué piensa sobre las discusiones sobre cine? ¿Alguien puede tener la razón absoluta? Son habituales los pleitos en cajas de comentarios...

–A mí me sorprende porque, al menos, la comunidad de Cine aparte, es increíblemente respetuosa. Sé que es una superexcepción porque antes me daba pavor acercame a los comentarios porque me siento vulnerable y hay gente que hasta te critica la plantita que sale en el video. Ahora me asomo y veo cómo la caja de comentarios se hizo algo cercano a un cineclub. Siento todo más agresivo en Twitter, como un campo minado. A veces la gente ni lee los textos sobre la película; solo tienen ánimos para “trolear”.

–¿En alguno de estos ataques no ha pensado 'qué pereza hablar de cine’?

–Sí, me ha pasado. Te soy honesta. Ha tenido que ver con el tema de que empecé a escribir de cine en un contexto donde esto no pasaba. Ahora no es opcional estar en redes; tienes que estar ahí, pero si las formas de comunicarte con otro da pie a que nadie esté escuchando me ha hecho pensar en que es tiempo de parar. Esta es la primera vez que lo digo en una entrevista, porque es algo que platico con amigos, gente cercana. Luego el sentimiento pasa y recuerdas por qué haces esto y sigues.

Solórzano publicó en el 2017 el libro 'Misterios de la sala oscura', un recorrido ensayístico por títulos clásicos del cine como 'El Padrino', 'El último tango en París', 'Tiburón' y 'The Matrix'. Puede conseguirse en Amazon. Foto: cortesía
Solórzano publicó en el 2017 el libro 'Misterios de la sala oscura', un recorrido ensayístico por títulos clásicos del cine como 'El Padrino', 'El último tango en París', 'Tiburón' y 'The Matrix'. Puede conseguirse en Amazon. Foto: cortesía

–¿Cómo definiría el cine que le gusta?

–Pues el cine que le echa ganas, muy de acuerdo con lo que escribió Martin Scorsese en su columna para el New York Times sobre el cine de superhéroes. A veces me apena que no le echen más ganas a ciertas películas.

"Me gustan las películas que me quieran convencer de algo que no me interesara. Por ejemplo, entre mis pasiones personales están los animales y me opongo al maltrato animal y a la tauromaquia, pero hace poco se estrenó un documental enfocado en quiénes defienden la tauromaquia, desde el desconocimiento asumido. Entrevistan a personas que tienen un sentido “religioso” sobre el encuentro con animal y, por supuesto, no me movió un centímetro de mi posición al respecto, pero me sentí más capacitada para entender a qué se refiere una persona cuando ve nobleza en una corrida de toros. No compro su postura, pero comprendo su perspectiva.

-Algunos piensan que el cine está muriendo por distintos factores: temáticas, distribuidoras, plataformas... ¿Qué piensa al respecto?

–Creo que va a llegar un momento en que los estudios y las salas de exhibición entenderán que pelear porque no se puedan exhibir películas producidas por plataformas es un territorio donde ellos pierden y todos perdemos.

"Creo que es posible que la experiencia del cine muera, pero para muchísima gente ir al cine nunca va a dejar de ser la oportunidad de reunirse en amigos. Una película puede estar disponible en una plataforma, pero eso no significa la muerte de la sala de cine. Tengo la esperanza de que se llegue a un punto medio, entre las necesidades y demandas del público. Si te das cuenta, ahora las conversaciones en torno a una experiencia se dan desde una serie de tv que todos ven, algo que no pasa mucho con una película. Creo que esta nueva comunidad se forma en un ámbito donde las personas pueden ver algo al mismo tiempo y en sus posibilidades. Siempre que haya más posibilidades, todos ganamos.