William Venegas. 15 diciembre, 2018
'Maikol Yordan 2: la cura lejana', secuela del éxito taquillero del 2014. Cortesía de La Media Docena

La película Maikol Yordan 2: La cura lejana (2018), dirigida por Daniel Moreno, no es más que la consecuencia lógica del éxito económico del filme anterior “Maikol Yordan de viaje perdido” (2014), dirigido por Miguel Gómez.

He dicho que cuando un filme se hace con un ojo en la cámara y el otro en la taquilla, se tuerce. Así, puedo escribir que Maikol Yordan 2: La cura lejana es, por lo menos, una película torcida.

Este segundo filme del grupo llamado La ½ Docena es semejante al primero, tanto como una cebra de rayas negras a otra de rayas blancas. No es muy saludable comparar, pero diría que esta continuación tiene la “virtud” de ser una pizca más mala que la anterior.

Maikol Yordan 2: La cura lejana es un filme cansino, incluso con su humor repetitivo. La trama se sustenta no solo en una historia (la de Maikol Yordan), sino con varias otras que corren por ahí de manera alternativa.

Incluso, podemos pensar que la presencia de don Maikol en distintos países es casi un relato diferente por país. El problema es que ese mosaico de situaciones está débilmente hilvanado, como si estuviésemos ante distintos cortos pegados para hacer un largometraje a la fuerza.

Tráiler de Maikol Yordan 2: la cura lejana

Como va por cortes, la película deviene filme previsible, ya visto a cada secuencia e igual a sí mismo de cabo a rabo, de consumo instantáneo y olvidable mientras se va viendo. Se plagia a sí mismo con total descaro y más bien parece un despropósito.

El filme mantiene una mirada ideologizante sobre el campesino: lo muestra siempre como un “tontoneco”, a lo sumo de buen corazón, con la pésima e inalterable actuación de Mario Chacón, siempre con la boca abierta como si tuviese abejón en el buche.

Agréguese ahora por ahí un diálogo donde un personaje aconseja a otro para enamorar a una mujer, le afirma que las mujeres son como yeguas y así hay que tratarlas en el amor. Lo peor es que se supone que esta película es para el entretenimiento del público en general.

Aquí no hay ningún asomo artístico ni nada semejante: es como si el filme nos dijese que “el arte no existe” y se dedicara a demostrarlo con su trama superflua y mal ordenada, con holgura técnica y no de talento, excepto por el buen trabajo de Olga Madrigal, de nuevo en la dirección de arte.

Con el elenco, solo puede uno salvar las actuaciones de Anabelle Ulloa y la de Natalia Monge, quien se desdobla con habilidad en dos personajes. Eso sí: las empresas patrocinadoras del filme están presentes con imágenes y diálogos por ahí infiltrados.

En la segunda aventura de Maikol, la abuela se enferma gravemente. Cortesía de La Media Docena

Maikol Yordan 2: La cura lejana es aporte tico a la estandarización de la subcultura de masas encabezada por el cine de Hollywood, “cine predigerido, neutralizado y nivelado” (dicen Theodor W. Adorno y Hanns Eisler) y para pasar el tiempo libre.

O sea, es parte de la aglutinación de los bienes culturales convertidos en mercancías. Para repetir a los autores mencionados: “el arte manipulado es el arte del consumidor”. De ahí, la difícil realidad del campesino queda encubierta tras la inocencia costumbrista y folclórica del señor Yordan y de cuanto acontece en esta película de pocos méritos. Aporte nulo al cine costarricense.

Ficha técnica

Título original: Maikol Yordan 2: La cura lejana

Costa Rica, 2018

Género: Comedia

Dirección: Daniel Moreno

Elenco: Mario Chacón, Natalia Monge, Daniel Moreno, Érik Hernández, Édgar Murillo

Duración: 90 minutos

Cines: Cinépolis, CCM, Nova, Cinemark, Studio, Citi

Calificación: UNA ESTRELLA ( * ) de cinco posibles