
La vida de Daniel Núñez, conocido en el mundo artístico como Pink King, fluye entre arte, texturas, trazos, colores y moda. A sus 31 años, este diseñador gráfico costarricense logró ingresar a la prestigiosa Paris College of Art (PCA) y a la codiciada residencia artística Château d’Orquevaux, ambas en Francia.
En entrevista con La Nación, el artista compartió su historia y el camino que lo llevó a conquistar un espacio en el competitivo escenario del arte internacional.
Desde muy joven, Daniel tuvo claro lo que le apasionaba. Creció en una familia católica y fue precisamente en la iglesia donde su amor por el arte comenzó a tomar forma.
“Las figuras religiosas capturaban mi atención, las esculturas en madera, los ángeles, las figuras en yeso... Ahí fue donde por primera vez me gustó el arte. Y con la moda, siempre acompañaba a mi mamá a comprar a San José, entonces ahí veía cómo acomodaban la ropa en los maniquíes y me llamaba mucho la atención”, recordó.

Estudió en un colegio científico y, al ingresar a la Universidad de Costa Rica (UCR), eligió estudiar Diseño Gráfico, consciente de que le abriría más oportunidades laborales. Sin embargo, su verdadera pasión —el arte— nunca desapareció y tiempo después cursó también estudios en Bellas Artes.
Ahí, su talento se desbordó y nació Pink King, su alter ego artístico que fusiona su dominio del diseño con la pintura, la moda y la expresión visual. Sus obras exploran temas como identidad, espiritualidad, cuerpo y transformación, combinando pintura, escultura y diseño para construir universos simbólicos donde dialogan lo íntimo, lo social y lo cultural.
Un nombre que desafía
Su nombre artístico es, según dice, un acto de rebeldía y orgullo. Daniel se identifica como una persona gay y no binaria, y su historia está profundamente marcada por las luchas de identidad y aceptación.
“Desde que era pequeño mi color favorito es el rosado. Sin embargo, mis padres, que ahora son abiertos y progresistas, en su momento eran extremadamente conservadores... Toda esa parte de lo queer y lo gay no les gustaba y tenían sus barreras. Entonces me tenían prohibido que mi color favorito fuera el rosado”, contó.
Durante años, fingió que su color favorito era el azul. Pero con el tiempo decidió reconciliarse con su verdadera esencia, adoptando el nombre Pink King (Rey Rosado) como símbolo de liberación.

Una carrera que cruza fronteras
Su trayectoria profesional es tan diversa como su arte. Ha trabajado para McKinsey & Company, donde lideró un equipo de diseñadores; colaboró con la agencia TUX NYC en proyectos de estrategia de marca y campañas digitales; y se desempeñó en Amazon como visual merchandiser para productos como Fire TV y Alexa.
Sin embargo, Daniel siempre soñó con más. En 2025 comenzó a buscar oportunidades fuera del país y descubrió la Château d’Orquevaux, una residencia internacional para artistas y escritores ubicada en una finca histórica de la región francesa de Champagne-Ardenne.
Reconocida por su exigente proceso de selección —con un índice de aceptación menor al 20%—, esta residencia figura entre las más prestigiosas y bellas del mundo. Daniel no solo fue aceptado: también obtuvo las becas Denis Diderot Grant y Emerging Artist Grant, que premian la calidad artística con apoyo económico.
El mismo año presentó su portafolio ante el Paris College of Art, donde fue admitido para cursar una maestría y recibió una beca parcial. “Fue un proceso de meses, de muchas entrevistas, ensayos... Hasta que ya por fin en enero me dieron la noticia que había logrado ingresar a las dos instituciones”, recordó con emoción.

Inspirar desde el arte
A quienes dudan de su propio talento o temen lanzarse al mundo artístico, Daniel les deja un mensaje lleno de esperanza. “Hay momentos en los que los sueños parecen demasiado difíciles de alcanzar, pero nadie va a llegar a resolvernos el sueño, hay que salir a buscarlo. Creo que si la pasión está, el mundo necesita escuchar lo que ese artista tiene que decir”, dijo con convicción.
Con su ejemplo, busca inspirar a otros a creer en su potencial: “Vale la pena luchar por ese sueño, intentar todo lo que sea posible. Sé que a veces es difícil, es más fácil decirlo que hacerlo… pero todos somos capaces de lograr lo que nos proponemos”, afirmó.
Para hacer realidad esta próxima etapa en Francia, Núñez busca patrocinadores, aliados y donaciones, ya que debe cubrir gastos de alojamiento, alimentación y transporte. Aunque cuenta con apoyo parcial de las instituciones, el costo de vida en Francia representa un reto significativo.
“Es un paso que necesito dar. Quiero hacer orgullosa a mi familia y, por supuesto, a mi patria, a quien voy a representar”, expresó.
Quienes deseen colaborar con Daniel pueden contactarlo al correo dannj1995@gmail.com o al teléfono 6131-2206.
A continuación, una pincelada del arte de Pink King:










