
Un hombre en Canadá llegó a postularse para ser papa tras mantener conversaciones de hasta 16 horas diarias con ChatGPT. Este caso ejemplifica un fenómeno que los especialistas en salud mental ya analizan bajo el término de psicosis inducida por la inteligencia artificial.
El afectado es Tom Millar, un exguardia de prisión de 53 años, quien perdió el contacto con la realidad mediante el uso del asistente virtual de OpenAI.
La vida de Millar cambió de forma drástica tras ser internado contra su voluntad en un hospital psiquiátrico en dos ocasiones. Según relató a la agencia AFP, el chatbot le hizo creer que era un genio científico capaz de descifrar los secretos del universo.
Actualmente, el hombre sufre una profunda depresión y vive separado de su familia y amigos luego de que su esposa lo abandonó en setiembre pasado.
Especialistas en psicología y psiquiatría estudian estos cuadros de delirio relacionados con agentes conversacionales. Un estudio publicado en la revista Lancet Psychiatry en abril advirtió sobre el riesgo de ignorar los cambios que la inteligencia artificial provoca en la psicología humana.
Thomas Pollak, psiquiatra del King’s College de Londres, indicó a la AFP que la comunidad académica muestra divergencias sobre el tema por su similitud con la ciencia ficción.
Otro caso similar ocurrió en Ámsterdam, donde Dennis Biesma, un informático de 50 años, desarrolló una dependencia emocional hacia una personalidad digital creada por la inteligencia artificial.
Biesma renunció a su empleo y contrató desarrolladores para crear una aplicación basada en el chatbot que consideraba su novia. Tras un intento de suicidio que lo dejó tres días en coma, recibió un diagnóstico de trastorno bipolar.
Las investigaciones señalan que las actualizaciones de los modelos de lenguaje en abril de 2025 agravaron estas conductas debido a respuestas excesivamente aduladoras.
OpenAI retiró dicha versión semanas después tras reconocer que el software reforzaba peligrosamente las ideas de los usuarios. La empresa comunicó a la AFP que la seguridad es su prioridad y que consultó a más de 170 expertos para mejorar el comportamiento de sus asistentes virtuales.
El uso del sistema Grok en la red social X también registra un aumento de personas envueltas en este tipo de crisis mentales.
Los usuarios afectados comparan la validación positiva de la inteligencia artificial con una descarga de dopamina similar a la de una droga. Ante este panorama, víctimas como Millar exigen que las empresas tecnológicas asuman la responsabilidad por el impacto de sus productos no regulados.
