
Lo que en un inicio fue reportado como un posible tiroteo en la basílica de Nuestra Señora de los Ángeles, en Cartago, resultó ser un acto de vandalismo atribuido a un joven de 24 años, según el informe que presentó este lunes el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), ante la fiscalía local, del que La Nación tiene copia.
El documento detalla cómo ocurrió el primero de los incidentes, el sábado 23 de mayo alrededor de las 8:30 a.m., mientras se celebraba una misa de primera comunión de estudiantes de un colegio privado en La Unión.
El estruendo provocado por la ruptura de un vidrio generó alarma entre los asistentes, algunos de los cuales creyeron haber escuchado detonaciones. El sacerdote Miguel Rivera Salazar declaró a los investigadores que la puerta de cristal dañada en la sacristía presentaba “dos orificios muy redonditos”.
No obstante, la revisión de las grabaciones de seguridad permitió descartar la hipótesis de un ataque con arma de fuego. De acuerdo con el OIJ, las imágenes mostraron al sospechoso lanzando un objeto contra el panel de cristal. Los daños fueron valorados en ¢65.000.
Durante la investigación también se consignó el testimonio del capellán del centro educativo, sobre versiones que circularon ese día respecto a la presencia del hijo del exmagistrado Celso Gamboa, entre los menores que participaban en la ceremonia.
“La prensa difundió esa misma mañana que el hijo de Celso Gamboa (extraditado para enfrentar una causa por narcotráfico en Estados Unidos), estaba entre los niños que hacían la primera comunión”, indicó Rivera Salazar. El sacerdote agregó que desconocía cómo esa información llegó a conocimiento de los medios, o si guardaba alguna relación con el incidente.
No obstante, fuentes allegadas al caso confirmaron a este medio que no hubo ninguna relación entre el hecho vandálico y la presencia del familiar de Celso Gamboa en el recinto.
Segundo ataque
El segundo ataque ocurrió seis días después, o sea, el viernes 29 de mayo, cuando el sospechoso regresó al santuario y lanzó una piedra contra un vitral religioso en el costado norte de la estructura. El vitral, según la denuncia, tiene más de 100 años de antigüedad.
De acuerdo con el informe policial, el hombre aprovechó que un camión estacionado frente a uno de los accesos laterales bloqueaba parcialmente la visibilidad. Desde ese punto, lanzó el objeto que impactó el vitral.
Las denuncias fueron presentadas por trabajadores de la basílica. La primera fue interpuesta por Jorge William Redondo Quesada y la segunda por Kenneth Eduardo Vargas Mairena, ambos en representación del santuario.

Para identificar al responsable, los agentes analizaron grabaciones de las cámaras de la basílica, de sistemas municipales de vigilancia y de comercios cercanos. El estudio permitió reconstruir los desplazamientos del sospechoso y comparar las imágenes obtenidas en ambos ataques.
Los investigadores concluyeron que las características físicas, la forma de caminar y la vestimenta observadas en los videos correspondían a la misma persona. Con base en esos hallazgos, la Policía Judicial divulgó imágenes del sospechoso a través de redes sociales y medios de comunicación.
La investigación permitió que un hombre de apellidos Quirós Castillo reconociera a su hijo en las imágenes difundidas por la Policía y este lunes 1.° de junio lo entregó ante las autoridades.
De acuerdo con el informe, ambos llegaron a las instalaciones del OIJ a las 3:10 p. m. El joven de apellidos Quirós Arce, quedó detenido como sospechoso de los daños ocasionados al santuario.

