
Dos testigos relataron las amenazas de muerte que la expareja de Junieuysis Merlo Espinoza, un dueño de seis panaderías de apellidos Ramírez Calvo, profería contra ella y su novio nicaragüense antes de que la joven madre fuese asesinada y enterrada en una fosa en el condominio en que vivía, en Santa Ana.
Una mujer de apellidos Merlo Estrada le dijo al Organismo de Investigación Judicial (OIJ) que, según le comentó el novio, Ramírez Calvo habría amenazado a Junieuysis, diciéndole que, si se iba con su nueva pareja, los mataría a ambos, “ya que tenía plata y podía hacer lo que le daba la gana”.
El relato coincide con el testimonio de una de las hermanas de Junieuysis, quien dijo que Ramírez era alguien muy agresivo e iracundo, que explotaba por todo y que, en una ocasión, amenazó de muerte a su entonces expareja.
La madre asesinada tenía una relación a distancia con un hombre nicaragüense que vivía en Estados Unidos y, según el testimonio de la hermana, estaban planeando verse en los días en que ocurrió el crimen, porque irían a vivir juntos. Incluso, según el expediente, buscaban alquilar un casa en Costa Rica.
“(Ramírez) estaba al tanto de esto y no le parecía, siendo que cada vez que se enteraba de esto, se enojaba y discutía con la femenina (Junieuysis Merlo); además, que posiblemente le tenía un teléfono y otro dispositivo para escuchar todo lo que hablaba, ya que siempre sabía sobre las conversaciones de ella”, dice el testimonio de la hermana de la víctima.

Junieuysis Merlo Espinoza, de 29 años, fue encontrada sin vida la madrugada del jueves 9 de abril en Santa Ana. Tras los resultados de la autopsia, se determinó que Junieysis murió por asfixia.
El principal sospechoso fue detenido en Cartago luego del hallazgo del cuerpo. Las diligencias permitieron ubicar el cuerpo en un condominio de lujo en Santa Ana, propiedad de Ramírez Calvo.
