
El retiro del Servicio Nacional de Guardacostas (SNG) del puesto de Sixaola, en el Caribe sur, a mediados del 2023, habría favorecido al extraditado Edwin López Vega, alias Pecho de Rata, en la creación de pistas clandestinas para recibir cargamentos de cocaína que provenían de Sudamérica.
Así lo sostiene un informe del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) incorporado en el expediente del caso Riverside, que permitió intervenir la estructura criminal de este sujeto el pasado 23 de julio, durante el operativo policial más grande en la historia de ese cuerpo de inteligencia.
La salida de Guardacostas de Sixaola ocurrió por orden del entonces viceministro de Seguridad, Manuel Jiménez Steller, quien trasladó a los funcionarios a aproximadamente 100 kilómetros de ese sitio, identificado por las autoridades como un punto crítico de ingreso de droga al territorio nacional.

Según justificó entonces esa cartera, se trató de un “cambio operativo” para que el grupo de Guardacostas de Sixaola reforzara las acciones marítimas en todo el litoral del Caribe sur, pues desde el punto en que estaban, no se tenía acceso al mar, los oficiales realizaban patrullajes a pie y no tenían embarcaciones para patrullajes marítimos ni fluviales.
Las operaciones policiales en Sixaola, de acuerdo con Seguridad, quedaron a cargo de la Policía de Fronteras y la Fuerza Pública.
Sin embargo, el legajo menciona el hallazgo de al menos una pista clandestina construida en un humedal del Refugio de Vida Silvestre Gandoca-Manzanillo, muy cerca del mar Caribe y de la desembocadura del río Sixaola, el cual sirve de límite con Panamá.
Se habría establecido entre 2021 y 2024, período durante el cual las imágenes satelitales revisadas por las autoridades judiciales revelaron “modificaciones significativas”.
Justo en el mismo período en que, por decisiones administrativas, Guardacostas fue trasladado a un sitio más alejado, “situación que provocó una disminución en la presencia policial permanente dentro de una zona fronteriza”.

El retiro de Guardacostas de esta zona, de acuerdo con el expediente, “reviste especial interés, dado que el área en cuestión corresponde a un sector geográficamente sensible por su cercanía con la frontera Panamá–Costa Rica, acceso marítimo y conectividad territorial, características que, bajo la experiencia policial, resultan favorables para el desarrollo de operaciones vinculadas con estructuras criminales dedicadas al tráfico internacional de drogas”, relata el legajo.
La Policía Judicial sugiere la existencia de una segunda pista en medio de una densa montaña, en Carbón Dos, en Cahuita, Talamanca.
La hipótesis se construyó a partir de información confidencial que apuntaba a que el extraditado no solo había establecido allí un punto de despegue y aterrizaje, sino que también habría invertido una “importante suma de dinero” en maquinaria para la construcción de un camino en medio de la montaña, para extraer los cargamentos en sus propios vehículos.

El expediente muestra imágenes satelitales en las que, desde diciembre del 2023, se ve la apertura y construcción de un camino en medio de esa zona boscosa. Este trillo conduce directamente hacia un tramo recto y despejado, donde se aprecia un “importante” proceso de deforestación.
“Desde la perspectiva investigativa, dichas modificaciones en el terreno resultan particularmente relevantes, toda vez que no se observan elementos visibles que permitan justificar de manera aparente una finalidad agrícola, residencial, comercial o de infraestructura lícita asociada a la construcción de dicho acceso”, narra el expediente.
Un equipo de La Nación visitó Carbón Dos el viernes anterior y constató el estado actual del área deforestada, según la ubicación georreferencial que se consignó en la investigación judicial.
Se trata de una zona de difícil acceso, a la cual solo se puede ingresar caminando o en un vehículo 4x4, pues se debe cruzar el río Hone Creek y no existen puentes.
Al elevar un dron, se pudo observar un camino en zigzag que termina en una línea recta de 180 metros. Sin embargo, a ambos lados se observa vegetación crecida y muchos árboles. Es un terreno montañoso, no una planicie.
En una recta de esa longitud, según un experto en aviación consultado por este periódico, en el hipotético caso de que la topografía lo permitiera, solo podrían aterrizar aviones ultraligeros, que solo pueden levantar una carga máxima de 200 kilos, incluyendo a sus ocupantes, lo que reduce la posibilidad de mover grandes cargas de droga.
