
Cinco meses después del fallecimiento de Randall Gamboa Esquivel, el costarricense deportado por el gobierno de Estados Unidos, se aclaró una de las principales dudas en este caso.
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ), ante una consulta de La Nación, precisó la causa de muerte de Gamboa, quien era oriundo de Pérez Zeledón y cuyo caso ha generado fuertes reclamos de la familia hacia las autoridades estadounidenses y nacionales, por lo que consideran falta de respuestas.
La Policía Judicial informó que Gamboa, de 52 años, falleció por causas naturales, según la autopsia practicada y cuyo informe fue remitido el 6 de marzo de 2026 a la Fiscalía de Pérez Zeledón.
Este medio remitió la consulta al Ministerio Público para ampliar detalles del informe forense; no obstante, nos explicaron que, por el cierre colectivo de Semana Santa, no es posible evacuar la consulta, será la próxima semana cuando regresen a labores habituales.
Tortuoso camino
Randall Gamboa fue trasladado al país en un vuelo ambulancia en setiembre del año pasado en estado vegetativo, pese a que al momento de su arresto por parte de agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, en diciembre de 2024, su familia asegura que estaba en plenitud de condiciones físicas y mentales.
En un reportaje publicado por La Nación este domingo, la periodista Sofía Sánchez describió el drama que vivió el tico y su núcleo familiar.
Randall, quien celebró su último cumpleaños privado de libertad, estuvo recluido seis meses en el Webb County Detention Center, en Laredo, Texas, desde donde contactaba por teléfono a sus amigos y familiares: su madre Daisy, su pareja Adriana Ureña, y sus dos hermanas, Melissa y Greidy.
En esa condición presenció el traspaso de poderes entre Joe Biden y Donald Trump, al tiempo que solicitó asilo.
Mientras el país norteamericano robustecía sus políticas migratorias y propagaba un discurso aversivo hacia muchos latinos en sus comunidades, Randall no tenía identidad, era solo un número, un “alien”. Siempre mantuvo intacta la esperanza de regresar a su hogar.
“Él, en las llamadas, siempre sonreía y nos decía: ‘Tengo la fe en Dios que pronto voy a salir de aquí, primero Dios, los amo mucho, nos vamos a ver’. Y sí fue pronto, pero muy diferente de lo que esperábamos”, narró a este medio Greidy Gamboa, hermana de Randall.
La pareja de Randall, Adriana Ureña, dijo al medio estadounidense Newsweek el 15 de enero de este año que él recibía medicamentos bajo el supuesto de que padecía ansiedad; sin embargo, cuando estaba en Costa Rica, solo sufría de psoriasis —enfermedad que causa un sarpullido con manchas rojas que pican— debido al estrés.
Registros médicos consultados por la revista estadounidense indican que Gamboa firmó una solicitud en abril para dejar de recibir medicamentos que le causaban nauseas y mareos. Empero, sus prescripciones de junio incluían pastillas como risperidona (para tratar la esquizofrenia, la bipolaridad o la irritabilidad) y el antidepresivo imipramina.
“Le dije que hablara con ellos porque la medicación le estaba afectando. Dijo que lo haría. Supuestamente firmó una autorización (rechazando ciertos medicamentos), pero me enteré a través de otras personas que estaban con él de que siguieron medicándolo de todos modos”, contó Ureña a Newsweek.
En junio de 2025, al pezetero lo trasladaron a Port Isabel, en Los Fresnos, el tercer centro de detención con mayor cantidad de migrantes en Estados Unidos, según Deportation Data Project. Allí, en sus 375 hectáreas, le perdieron el rastro.
Cuando tocó suelo tico tres meses más tarde, Randall traía 56 úlceras en su cuerpo, una fisura en la parte baja del cráneo y una cicatriz en el codo que no tenía cuando salió del país. Envuelto en una sábana, le costaba respirar y se veía cansado. "Si tenía pecados, los purgó todos", asegura su hermana.
El 26 de octubre de 2025 Gamboa, quien antes de irse a buscar el sueño americano fue empleado de la municipalidad de Pérez Zeledón, falleció a los 52 años en el centro médico donde estuvo internado durante poco más de un mes.
