
Liann Alejandro Rivas Quesada, de 18 años, fue asesinado a puñaladas el lunes anterior, luego de una discusión “entre compañeros”. Ambos vestían el uniforme, pero ninguno llegó al colegio. La incertidumbre sobre lo que realmente ocurrió pesa sobre la familia de Liann, recordado como un joven sonriente y tranquilo.
Los hechos sucedieron a eso de las 11:26 a. m., en la parada de buses de Colorado, en Liberia, donde en tan solo minutos los jóvenes abordarían la buseta que los llevaría hacia el Instituto Profesional de Educación Comunitaria (IPEC) de Liberia. Allí, Liann, un joven que soñaba con ser ingeniero en sistemas, cursaba el décimo año.
“Se quitaron la vida. Uno en la cárcel y el otro en el cementerio”, dijo Zita White, una tía abuela de este muchacho, en conversación con La Nación.
Minutos después del ataque trascendió un video que muestra a Liann junto a su compañero, identificado con los apellidos Rodríguez Díaz, de 19 años. Los vehículos pasaban y, a la distancia, se les ve discutir hasta que Rodríguez saca un cuchillo de su pantalón del colegio y comienza a perseguir a Liann.
Liann alcanzó a correr algunos metros, pero cayó al suelo. En ese momento, su compañero lo apuñala, se aleja y vuelve a guardar el cuchillo en su pantalón. Liann, aparentemente confundido, aunque se pone de pie, fallece poco después.

“No nos comentó nada”
Hoy esta familia atraviesa el duelo por la muerte repentina y, a la vez, intenta averiguar qué pasó con el joven antes del ataque. Zita asegura que nunca manifestó que estuviera sufriendo algún tipo de acoso por parte de sus compañeros.
La incertidumbre aumenta con un video que comenzó a circular en redes sociales, en el que se ve a un joven siendo golpeado por varios compañeros. Trascendió que sería Liann la víctima de esa golpiza en la primera semana de clases, pero sus familiares, dice Zita, no están seguros de que sea él.
Por el pelo, presume Zita, podría ser Liann, pero no lo puede asegurar. “Le damos vuelta, le damos vuelta, a ver si era él, porque no dijo nada”, manifestó frustrada. Zita afirma que el joven tampoco les dijo que le doliera la cabeza o que estuviera golpeado, y no comprende por qué no lo hizo.
“Si él hubiera manifestado eso... La familia de nosotros es inmensa, somos muchos; lo hubiéramos quitado inmediatamente del colegio si él nos hubiera contado algo así”, dijo.
Gaudy García White, prima de Liann, también relató a este medio que la familia no tenía indicios de conflictos previos entre la víctima y el sospechoso. Su primo conoció a este compañero hace un año e incluso le hacía el favor de guardarle la bicicleta en su casa. Ambos solían caminar juntos hasta la parada donde ocurrieron los hechos.
“No tenemos conocimiento de si ya había sido agredido en el colegio o tenía alguna amenaza”, explicó.
Liann era un muchacho muy querido en su familia. Vivía a solo tres casas de Zita, con su abuela, a quien amaba profundamente. Su tía abuela recuerda que allí pasaba las vacaciones y la relación entre ambos era muy estrecha. Afirma que se mudó con ella desde 2024, cuando decidió estudiar en el IPEC de Liberia, pues su madre vivía en Santa Cruz.
En 2025, por un asunto de papeleo, no pudo entrar al colegio, pero su tía abuela dice que en ese periodo se dedicó a tomar algunos cursos y este 2026 ingresó entusiasmado.
El fin de semana previo al ataque, Liann estuvo engripado. Zita afirma que su abuela le dijo que no fuera al colegio, pero él insistió en que debía entregar una tarea, así que se despidió y se dirigió a la parada de buses donde ocurrió el altercado. Sus clases iniciaban al mediodía.

Familia busca justicia
Los familiares de Liann se enteraron del fallecimiento por distintos medios, algunos por redes sociales y otros, como en el caso de Zita, por su trabajo.
Ella labora en la Fuerza Pública desde hace ya varias décadas. Antes del mediodía ingresó el incidente a la delegación y recuerda que un compañero suyo le preguntó si conocía a la víctima. Fue entonces cuando avisó a algunos familiares, quienes ya habían visto el video que circulaba.
“Una pareja lo recogió, lo trajo al hospital; no conozco a la pareja, ni el carro”, dice. Liann abordó ese vehículo y así llegó al Hospital Enrique Baltodano, en Liberia, donde médicos declararon su fallecimiento poco después de su ingreso.
Hoy Zita solo pide justicia. “Estaba muy joven; le quitó la vida. (...) Se necesita mano dura con los estudiantes, más control. Guardas en la escuela, pero no solo para abrir los portones; usted tiene que tener capacidad para manejar estos incidentes y problemas”, manifestó.

La vela de Liann se realizó la noche del martes y su madre tomó la decisión de cremarlo y llevarlo con ella a su casa.
El homicidio conmocionó al país en los últimos días e incluso llegó a medios internacionales. Padres de familia se han mostrado preocupados en redes sociales por llevar a sus hijos al colegio, y la institución educativa a la que asistía Liann emitió un comunicado tras el homicidio.
“La comunidad educativa del IPEC Liberia atraviesa un momento de profundo dolor. Lamentamos profundamente la pérdida de uno de nuestros estudiantes, una situación que enluta a toda nuestra institución y que afecta de manera muy sensible a familias que forman parte de nuestra comunidad”, indicó.
Fuentes policiales confirmaron que, entre 2024 y 2025, el sospechoso registra cuatro informes policiales por tenencia de drogas, portación ilegal de arma blanca, hurto y una pasada por portación ilegal de arma permitida.
La Fiscalía confirmó que Rodríguez permanecerá 15 días en prisión preventiva mientras se define si este homicidio calificado se tramita bajo el procedimiento expedito de flagrancia.
