
La ministra de Justicia, Fiorella Salazar, fue clara sobre la situación que se vive a lo interno de las cárceles en medio de la pandemia por el nuevo coronavirus: los reos tienen miedo de contagiarse y por eso ven con recelo el ingreso de nuevas personas a sus módulos.
En una misiva que Salazar envió a la magistrada y vicepresidenta de la Corte Suprema de Justicia, Patricia Solano, el 26 de marzo, la jerarca mostró preocupación al indicar que los reclusos intimidan a los nuevos internos.
“Lamentablemente el comportamiento de algunas personas privadas de libertad es de rechazo a cualquier persona de nuevo ingreso, ante el temor que esta persona sea portadora del virus covid-19, al punto de amenazar con agresiones físicas”, se lee en el oficio MJP-227-03-2020, del cual La Nación tiene copia.
Hasta este martes 14 de abril, no hay reporte de casos sospechosos, ni positivos por nuevo coronavirus en el sistema penitenciario.
Se le consultó a la oficina de prensa de este ministerio sobre esta situación en particular a la que hace referencia la misma ministra; sin embargo el departamento respondió: “Esta situación es un riesgo que tenemos identificado pero que, de momento, no se ha presentado”.
Lo que sí confirmó Justicia es que, tal cual lo habían adelantado en el oficio enviado a la magistrada, trabajaron en la habilitación de 300 espacios para los nuevos ingresos de todo el sistema penitenciario.
No brindó el detalle de en cuáles cárceles están estos campos y cuántos hay por cada centro penal. “De momento solo es posible suministrar los datos globales”, agregó la oficina de prensa.
Indicó que los nuevos ingresos serán instalados en estos espacios para que hagan una cuarentena por dos semanas.
Se intentó obtener un criterio al respecto de la magistrada Patricia Solano, pero no respondió al cierre de este artículo.
El Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNPT), ente adscrito a la Defensoría de los Habitantes, consideró “oportuno y estratégico" la habilitación de los espacios para los nuevos internos, ya que, por un lado, es una medida que cumple con los señalamientos emitidos por el Ministerio de Salud.
Por el otro lado, es una forma de proteger a las personas ante la posibilidad de agresiones físicas. Eso sí, agregó, es importante que estas personas cuenten con los mismos derechos del resto de la población: asistencia médica, alimentación, áreas de recreación, entre otros.

También trabajan en espacios de aislamiento
Justicia también debe enfocarse en asegurar una buena cantidad de espacios de aislamiento, ante una eventual llegada del covid-19 al sistema penitenciario.
Sobre esto, ese despacho confirmó que en todos los centros penitenciarios trabajan para habilitar cerca de 4.000 espacios para aislamiento. Esto significa que tendrían cubierto cerca de un 23% del total de la población (casi 17.000 reos)
No se tiene establecida la fecha de entrega, puesto que Justicia indicó que dependen de “la disponibilidad de materiales y del avance de las mejoras”. De igual manera, tampoco dijeron cuántos espacios había por cada centro penal.
“Se trabaja en la adecuación de los espacios (unos están más avanzados que otros), para que cuenten con las comodidades mínimas para la posible atención de pacientes. Para eso ya se han construido baterías de baños y camarotes”, indicó la oficina de prensa por medio de un correo electrónico.
En este sentido, el MNPT instó a que, más allá de estas áreas, el Instituto Nacional de Criminología (INC) siga realizando los estudios técnicos necesarios para egresar de las cárceles a los reos que estén en condiciones de vulnerabilidad ante el covid-19.
Estas acciones las está tomando el INC luego de que varios jueces de ejecución de la pena ordenaran, días atrás, sacar a personas de las prisiones y reubicarlas en régimenes semiabiertos, como el semiinstitucional o Programa Comunidad.
Cuarentenas
Desde que se dio a conocer el primer caso de coronavirus en el país, el mes pasado, y luego de consultas de este medio, Justicia solo ha confirmado ocho casos de aislamiento en el sistema penitenciario.
* Marzo: Cuatro oficiales penitenciarios y dos reclusos de la cárcel Antonio Bastida de Paz, en Pérez Zeledón, fueron aislados durante 14 días porque habían mantenido contacto con un médico que dio positivo con el nuevo coronavirus. Después de ese tiempo, los seis hombres retomaron su espacio: los policías volvieron a su trabajo y, los reclusos, a su ámbito.
* Abril: Dos reclusas de la cárcel Vilma Curling, en Desamparados, fueron aisladas como medida de prevención por provenir de países europeos con covid-19. Al 6 de abril, Justicia informó de que las mujeres aún no habían presentado síntomas.
