Eillyn Jiménez B.. 4 julio, 2018
La sentencia la dictó el Tribunal de Juicio de Flagrancia de Liberia, en una sala donde había familiares y allegados de Mariana Leiva Fernández. Foto: Captura de pantalla de la transmisión de Radio Pampa
La sentencia la dictó el Tribunal de Juicio de Flagrancia de Liberia, en una sala donde había familiares y allegados de Mariana Leiva Fernández. Foto: Captura de pantalla de la transmisión de Radio Pampa

El operario Ronaldi Sequeira Duarte fue condenado este martes por la tarde a 37 años de cárcel por degollar a su esposa, Mariana Leiva Fernández, el 5 de marzo de este año en el residencial El Río, en barrio Capulín y luego quemar su cuerpo.

La sentencia la dictó el Tribunal de Juicio de Flagrancia de Liberia, en una sala donde había familiares y allegados de la mujer, de 36 años.

A Sequeira, de 32 años, se le acusó de un delito de feminicidio y un delito de incendio.

"Queda confirmado que usted le da muerte a doña Mariana (Leiva) y provoca el incendio dentro de la habitación", mencionó la jueza Verónica Elizondo Murillo, quien presidió el debate y estuvo acompañada por los jueces Andrea Rodríguez Sandí y Breiner Escamilla López.

El hombre, quien se desempeñaba como operario en una fábrica, se mostró tranquilo al escuchar la condena.

Los jueces justificaron la alta pena en que el asesinato fue cometido en la habitación que ocupaba la pareja, en un lugar donde nadie podía ayudar a la víctima y por la cantidad de lesiones que infringió a la fallecida.

Asimismo, debido al peligro de fuga, el tribunal prorrogó la prisión preventiva del operario por un plazo de seis meses que vence el 9 de enero del 2019, mientras la sentencia adquiere firmeza.

Anteriormente el Ministerio Público, por medio del fiscal Ricardo Quirós pidió 50 años de cárcel para el sujeto, 35 años por el delito de feminicidio y 15 por el de incendio, castigos máximos para esos ilícitos.

La defensa, por su parte, pidió la pena mínima por el delito de homicidio especialmente atenuado y la absolución por el delito de incendio.

El abogado de Sequeira precisó que si bien el hombre cometió el crimen, se vio impulsado por sus emociones y el estado en el que se encontraba.

Sin embargo, esa versión fue descartada por los jueces, al considerar que no se cumplía con los requisitos para calificar el delito como homicidio especialmente atenuado, cuya pena va de uno a seis años de prisión.

"Las discusiones eran mutuas, constantes, lo ocurrido ese día no era distinto de otras ocasiones (...). Por eso el tribunal descarta un homicidio especialmente atenuado", mencionó la jueza Andrea Rodríguez.

En cuanto al delito de incendio, los jueces determinaron que no solo se provocaron las llamas, sino que existió un riesgo común al estar en una zona residencial.

"Él (Ronaldi Sequeira) mismo tenía idea de la magnitud del fuego, le dijo al policía que si no quería que se quemara la casa, que llamara a los bomberos", afirmó Rodríguez.

¿Qué sucedió?

El hecho que se juzgó ocurrió la noche del 5 de marzo del 2018, cuando Sequeira, de 32 años, degolló a su esposa con un arma blanca en un cuarto de la vivienda. Posteriormente, utilizó una sustancia acelerante para generar un incendio en ese aposento, que se extendió a otras partes del inmueble.

Cuando llegaron los bomberos, Leiva tenía el 40% del dorso quemado. "Estaba irreconocible", afirmó el fiscal Ricardo Quirós durante sus conclusiones.

Poco después del hecho, Sequeira se presentó a la delegación policial de Liberia para ponerse a disposición de las autoridades y confesó el hecho.

De acuerdo con las investigaciones, no existían antecedentes de violencia doméstica, pero durante el debate salieron a relucir constantes discusiones entre Sequeira y Leiva.

La pareja se casó en mayo del 2013 y no tenían hijos; sin embargo, el sospechoso era padre de dos hijas menores de edad de otras relaciones.

Mariana Leiva era una ingeniera industrial graduada del Instituto Tecnológico de Costa Rica (ITCR). Le encantaba leer y amaba viajar, tanto que llegó a vivir un año en India en el 2008. Además, coleccionaba plantas y adoraba los caballos y los perros.

Ella tenía dos trabajos, pues aparte de ejercer como ingeniera, se encargaba del mantenimiento y la vigilancia de la maquinaria agrícola propiedad de su papá. En esas labores ayudaba a los peones a manejar las facturas, pues muchos no sabían leer ni escribir.

Mariana Leiva Fernández, Liberia, Guanacaste

Colaboró el periodista Carlos Arguedas C.

Esta información fue redactada con base en la transmisión del juicio que realiza vía Facebook, radio Pampa.