Agentes del Organismo del Investigación Judicial (OIJ) ejecutaron un aparente decomiso ilegal de teléfonos celulares, durante la pesquisa del homicidio de Gerardo Cruz Barquero.
El hecho trascendió la tarde de este miércoles, cuando el agente Paul Hernández, responsable de la investigación, admitió el decomiso de los aparatos. La declaración la hizo durante el juicio que se realiza en los Tribunales de Pavas y en el cual hay cinco imputados, dos mujeres (madre e hija) y tres hombres.
El investigador, ante una pregunta de Geovanny Hernández, presidente del Tribunal, aceptó que dos oficiales entrevistaron a las mujeres y en esa oportunidad les pidieron los teléfonos celulares sin advertirles que para entonces ya figuraban como sospechosas del crimen.
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"Sí, en ese momento se tenían tres líneas de investigación y una eran ellas por una información confidencial que se recibió", respondió Hernández al juez.
Tras la afirmación, los jueces decidieron suspender el debate pues debían dar una hora de lactancia a la representante de la Oficina de la Defensa Civil de la Víctima. El juicio continuará el miércoles de la próxima semana con el interrogatorio a Hernández.
Aunque se intentó obtener alguna opinión de los abogados defensores sobre el decomiso de los teléfonos, ninguno quiso referirse al tema, pues alegaron que es un asunto que todavía se está discutiendo y será el Tribunal el que resuelva.
En caso de verificarse la presunta anomalía de una prueba muy importante en este juicio, la misma podría ser calificada como ilegal o espuria.
Antecedentes del caso
Gerardo Cruz, de 22 años, se convirtió en un ciudadano reconocido cuando divulgó el 5 de octubre del 2015, en sus redes sociales, un video de un supuesto acoso sexual en San José.
Dos días después lo atacaron a puñaladas en un parque en San Sebastían y esas lesiones le causaron la muerte el 19 de noviembre de ese mismo año en el Hospital Calderón Guardia.
Luego de la investigación dirigida por el Ministerio Público y que estuvo a cargo de agentes del OIJ, se determinó que el crimen de Cruz fue motivado por un asunto sentimental.
Como sospechosas de, presuntamente, planificar el homicidio figuran una mujer de apellidos Fonseca Fernández y su hija Valerín Fernández.
En tanto, dos hombres de apellidos Arce Barrientos y Chaves Cerdas son señalados como las personas que presuntamente se encargaron de buscar a los autores materiales del crimen: un menor (condenado en un proceso abreviado) y a otra persona no identificada.
El quinto implicado es otro hombre de apellidos Castillo Espinoza, a quien las autoridades judiciales atribuyen verificar, supuestamente, la salida de la víctima de una panadería donde trabajaba y que se dirigía al parque donde los agredieron.
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El juicio empezó el lunes cuanto la representante del Ministerio Público, Yorleny Ching Cubero, dijo que la muerte de Gerardo Cruz fue producto de una confabulación, cuando Fonseca, al parecer, se percató de que Cruz, con quien sostenía una relación sentimental, tenía otra novia, la cual estaba embarazada.
El oficial Geovanny Hernández empezó su declaración este martes durante la mañana, en la cual relató pormenores de la investigación y cómo se fueron descartando posibles responsables, hasta llegar a señalar a las mujeres.
