Cuatro hombres identificados como Alfredo Jesús Jinesta Mancilla, Willy Asdrúbal Barrantes Araya, Yordan Vinicio Muñoz Vinda y Kevin Mauricio Vega Ugalde fueron sentenciados a 18 años de prisión cada uno por ser los culpables del asesinato de un vendedor de lotería en Tibás, en julio del 2019.
Los cuatro se organizaron para asaltar a Manuel Antonio Pérez Ramírez, conocido como Toñito, de 53 años, quien vivía en la Ciudadela León XIII y trabajaba como vendedor de chances y lotería en el cantón tibaseño. De los cuatro implicados, Barrantes Araya también se dedicaba al comercio de lotería en la misma zona que Toñito, por lo que fue él quien se encargó de localizar a la víctima para avisarle al resto de involucrados.
El Ministerio Público informó de que los implicados aceptaron los cargos y se sometieron a un procedimiento especial abreviado con el que evitaron ir al debate y por ello les condenó a prisión inmediata el 1.° de noviembre pasado en los Tribunales de Goicoechea, San José, pero no fue hasta este 9 de noviembre que la Fiscalía dio a conocer la sentencia.

“La prueba obtenida permitió acreditar que los imputados interceptaron al ofendido y lo amenazaron con un arma de fuego para que este entregara sus pertenencias. Sin embargo, Pérez Ramírez intentó huir y salió corriendo, por lo que los sujetos le dispararon en la espalda y consiguieron sustraer un maletín con dinero de las ventas”, indicó la Fiscalía.
A Pérez lo asesinaron el jueves 25 de julio a la 1:47 p. m., 100 metros al oeste del bar Jaque Mate. Dos individuos que bajaron de un vehículo (inicialmente se dijo que viajaban en moto) lo interceptaron cuando caminaba de la iglesia de San Juan de Tibás hacia el este.
La víctima recibió cuatro impactos de bala. Tenía tres en la espalda y uno en el tórax, dijo al momento del crimen José Eduardo Flores, analista criminal de la Oficina de Planes y Operaciones (OPO) del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
“Se dedicaba a ruletear. Él caminaba aquí por las calles de Tibás. Estaba por el parque o la iglesia. Se venía aquí (por el bar Jaque Mate unos 300 metros al este del parque) y así. Luego cuando se cansaba devolvía al parque. Así se la jugaba”, narró Arturo Bolaños Alvarez, otro chancero tibaseño días después del ataque.

Danixa Forester Sánchez una de sus parientes, dijo en aquella época que su familiar era casado pero no tuvo hijos, aunque se encargó de sacar adelante a más de 10 sobrinos a quienes todos los días les enviaba mensajes por WhatsApp, para saber cómo estaban.
“Él nos vio (crió) a nosotras. Era como un papá. El asumió la responsabilidad que nunca tuvo papá. No sé por qué le hicieron eso. Él no le hacía daño a nadie”, indicó Forester.
