
El nombre del abogado José Francisco Herrera Umaña ha aparecido en algunos de los casos más mediáticos de femicidio y homicidios violentos, como el crimen de Liberia, en el que fallecieron cinco estudiantes degollados dentro de una vivienda, en 2017. Su nombre figura siempre como defensor del imputado y nunca del lado de la víctima. No lo niega.
Hoy es igual, está sentado junto a Jeremy Buzano Paisano, el único acusado por el femicidio de Nadia Peraza, desmembrada a inicios del 2024, en Heredia.
Son 36 años los que lleva defendiendo imputados por homicidio y afirma que siente cierto cariño hacia las personas que delinquen, pero no porque apruebe el delito, sino porque la mayoría de ellos tienen un pasado con el que se identifica.
Herrera fue el abogado defensor de Kenneth Mejía Chavarría, responsable de asesinar de siete puñaladas y luego enterrar a Luany Valeria Salazar Zamora, en la parte trasera de una vivienda en Linda Vista de Río Azul, en La Unión, Cartago. El sujeto fue condenado a 35 años y un mes de prisión.

También defendió al asesino de Allison Bonilla, Nelson Enrique Sánchez Ureña, quien purga una condena de 35 años de cárcel.
El abogado afirma que otros muchos casos han concluido en favor de sus clientes, pero, ¿por qué del lado del acusado y no de las víctimas? La mayoría de las personas que cometen este tipo de delitos, dice Herrera, tuvieron infancias complejas, como la suya.
“Mi papá y mi mamá era alcohólicos y tuve que estar en el reformatorio. Comí en basureros y una familia de plata me adoptó y me mandó a ser abogado y periodista”, contó a La Nación. A los 10 años, relata, ni siquiera había pisado una escuela.
Herrera es josefino, según dice el Registro Electoral, se ha casado tres veces y tiene 12 hijos, y con orgullo alardea que diez de ellos ya son profesionales.
No fuma, ni toma licor, viste siempre con sencillez, acostumbra usar traje entero y corbata ante los jueces y, en ocasiones, carga una botella desechable con agua.
Asegura que siente “pasión” por los homicidios que atiende y esto lo ha llevado a asumir casos en los que parece que toda la prueba apunta a que su cliente cometió el delito.
“Apenas abordo un homicidio, abordo a mi cliente, hablo con él y casi siempre es lo mismo: familias descompuestas. Oíamos el caso de Jeremy (Buzano Paisano), que desde los 9 y 10 años toma licor, fuma marihuana, usa cocaína”, manifestó este hombre de 64 años.
Jeremy es el principal sospechoso de asesinar a Nadia, una joven madre de 21 años que fue hallada sin vida dentro de un refrigerador. La mujer fue descuartizada y el electrodoméstico se ubicó en el patio de la casa de Buzano, quien era su pareja.
“Su vivencia y situación es parecida a la mía, solo que yo no usé drogas. Eso no justifica que haya pasado lo que haya pasado, porque yo creo que es inocente. Todavía creo que es inocente”, dice.

Herrera, afirma que la gente se forma juicios sin conocer el pasado de los sujetos a quienes se señala por este tipo de delitos y relata que los casos que se vuelven más mediáticos terminan en amenazas contra él, incluso en vía pública.
Así le ha pasado recientemente por el caso de Nadia, cuenta. “Que Dios tenga a esa niña en su santo reino. Yo sé que él es inocente y la niña era medio ..., pero tampoco es para hacerle daño a nadie”, afirmó a este medio en las afueras de los Tribunales de Heredia, tras finalizar la audiencia del caso, la mañana de este jueves.
