
Un grupo de colectivos feministas se manifestó fuera de los Tribunales de Heredia, donde se desarrollaba el juicio por el femicidio de la joven Nadia Peraza, de 21 años, a manos de su pareja, Jeremy Buzano Paisano, según concluyó el tribunal de juicio.
Al salir del recinto, los familiares de Nadia rompieron en llanto al ver a las mujeres que los esperaban, agradecieron el respaldo y se abrazaron entre ellos.

Allí estaba su madre, Merilyn Espinoza, así como primas, tíos y otros familiares.

Con consignas y cánticos, las mujeres manifestaron su dolor e indignación por el crimen de la joven madre y por la violencia de género en el país.

“Justicia para Nadia” y “No me cuida la Policía, me cuidan mis amigas”, fueron algunas de las frases que se escucharon.



Condena
Jeremy Buzano Paisano fue condenado a 79 años de prisión: 35 años por el femicidio, 20 años por 11 estafas informáticas bajo la modalidad de delito continuado y 24 años por ocho delitos de suplantación de identidad.
Sin embargo, la pena se fijará en 50 años de cárcel, que es el máximo permitido en la legislación costarricense.
El Tribunal Penal estuvo conformado por Hanzel Araya, Andrea Fonseca y Guillermo Arce.
“Usted fue el que mató a Nadia Peraza, usted lo hizo entre la noche del 22 de febrero y la madrugada del 23 de febrero (2024) en el apartamento del Bajo Los Molinos que ella rentaba”, dijo el juez Arce en representación de sus colegas.

Arce reconstruyó la línea de tiempo desde que Buzano conoció a Nadia en 2020 hasta que la asesinó en febrero del 2024.
El juez explicó que la violencia hacia Nadia comenzó a gestarse, como un germen, desde que conoció a Buzano. Pasaron apenas unos meses para que este sujeto la agrediera físicamente e incluso se abalanzara sobre un tío de Nadia que intentó intervenir en una violenta pelea entre la pareja.
Las discusiones escalaron hasta que fue necesaria la intervención de la Policía, una y otra vez. El hombre llegó incluso a golpear a Nadia “con el puño por la boca e hizo que llegara la policía”, dijo el juzgador.
Los episodios de violencia se repitieron en múltiples ocasiones, según el juez. En alguna ocasión la amenazó con un cuchillo.
La familia de Nadia perdió contacto con ella el 20 de febrero del 2024 y Buzano permaneció viviendo en el apartamento que ella alquilaba hasta el 7 de abril de ese mismo año, cuando decidió buscar otro sitio.
Se sabe que ese día dejó Bajo Los Molinos, porque una cámara de seguridad en el complejo lo captó sacando, con ayuda de un transportista a quien contrató por ¢15.000, la refrigeradora, una lavadora y otras pertenencias. En esa nevera cargaba el cuerpo de su expareja.
Arce explicó que Buzano tenía una herida profunda en su mano, que se hizo justo la noche en que mató a su pareja.
El hombre se trasladó a San Pablo de Heredia con los restos de la mujer en ese electrodoméstico, atado con mecates tensos que impidieron que se abrieran sus dos puertas, pero que no evitaron que se desprendiera un olor desagradable una vez que llegó a su destino.
Buzano arribó ese mismo día a esa vivienda y colocó la refrigeradora en el patio frontal de la casa. La nevera era visible incluso desde la acera. Allí permaneció ese electrodoméstico más de un mes y Buzano dormía en un cuarto a solo algunos metros.
El hombre fragmentó el cuerpo de Nadia y los colocó en diferentes tarros.

“¿Por qué esa maldad de cortarla, separar los huesos, cercenar la piel, los tejidos blandos en trozos pequeños, separar las partes de las manos, de los pies para que pudieran ingresar en tarros? (...) El por qué y el dónde, solo usted tiene la respuesta", le preguntó Arce.
El abogado defensor, Francisco Herrera, adelantó a la prensa que, en cuanto tenga en sus manos la sentencia completa, apelará.

