
Una pareja buscaba mujeres de Estados Unidos en redes sociales en condición de vulnerabilidad o con depresión, para traerlas a Costa Rica y explotarlas sexualmente.
Los sospechosos son un hombre estadounidense nacionalizado costarricense de apellidos Haag Haag, conocido como Dale Williams, y una mujer estadounidense identificada como Gorman Grace.
Ellos fueron detenidos este jueves tras un operativo del Ministerio Público y la Policía de Migración en una finca en Barú de Pérez Zeledón. Aparentemente, les prometían una nueva vida en una “escuela misteriosa” en la montaña de dicho cantón, por lo que las mujeres llegaban bajo engaño a realizar actividades sexuales que les dejaban ganancias a Dale y Gorman, reportó la Dirección General de Migración.
La primera alerta llegó desde Phoenix, Arizona, donde una mujer aseguró a la policía estadounidense que luego de ser contactada por Williams a través de la plataforma X, llegó a suelo nacional el 19 de marzo del 2019 para terminar siendo víctima de lo que aparentaba ser un “culto espiritual” en Tinamaste de Pérez Zeledón, en una finca propiedad del imputado, bajo una sociedad jurídica, donde tenían otras cuatro mujeres privadas de libertad, de las cuales tres eran norteamericanas.


Ella debió entregar sus documentos de viaje, que quedaron bajo la custodia de Gorman, aseguró. Luego, la obligaron a tener sexo en línea, subir videos sexuales a una plataforma desconocida para ella, además tenía que usar collares para perros y soportar abusos físicos, lo que le dejó traumas psicológicos. Logró huir de la finca, y fuera de Costa Rica decidió denunciar lo ocurrido.
Esa información fue transmitida por el Departamento de Seguridad de la Embajada de Estados Unidos a las autoridades costarricenses, el 17 de mayo del 2024.
Estas dos personas ahora son investigadas por el presunto delito de trata de personas en su modalidad de explotación sexual.
El Código Penal establece penas de seis a diez años de cárcel por el delito de trata de personas, cometido por quien por medio del uso de la fuerza u otras formas de coacción, promueva o ejecute el transporte, alojamiento o la recepción de una o más personas dentro o fuera del país, “para someterlas a trabajos o servicios forzados y otras formas de explotación laboral, la servidumbre, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, el matrimonio servil o forzado, la adopción irregular, la intermediación ilegal en procesos de acogimiento prenatal, la mendicidad forzada, el embarazo forzado y el aborto forzado, y la ejecución de cualquier forma de explotación sexual”.
La pena puede subir a los 16 años de prisión si el delito fue cometido “por un grupo delictivo integrado por dos o más miembros”, detalla el artículo 172.
LEA MÁS: En salas de masajes engañaban a mujeres para explotarlas sexualmente
