Por: Yuri Lorena Jiménez 25 junio, 2017
Tras una frenética búsqueda desde el domingo en la noche por parte de cruzrojistas y autoridades, a mediodía del lunes se dio el hallazgo de lo impensable: la adulta y las seis niñas aparecieron asesinadas a balazos.
Tras una frenética búsqueda desde el domingo en la noche por parte de cruzrojistas y autoridades, a mediodía del lunes se dio el hallazgo de lo impensable: la adulta y las seis niñas aparecieron asesinadas a balazos.

Treinta y un años atrás, el primer domingo de abril de 1986, una mujer y seis niñas fueron asesinadas cuando regresaban de una peregrinación en La Cruz de Alajuelita. El dantesco hecho marcó un antes y un después en la historia delincuencial y judicial del país. El crimen quedó impune. Y Costa Rica ya nunca más volvería a ser la misma.

El 6 de abril de 1986 no solo quedó marcado en el calendario como la fecha del crimen más atroz de la historia del país, sino que se comenzaba a escribir también un capítulo de horror que se constituiría en la más grande incógnita para la policía nacional en toda su historia.

Una mujer y seis niñas fueron asesinadas cuando regresaban de una peregrinación en La Cruz de Alajuelita.
Una mujer y seis niñas fueron asesinadas cuando regresaban de una peregrinación en La Cruz de Alajuelita.

Aquella mañana nueve mujeres integrantes de las familias Salas Zamora y Sandí Zamora asistieron a un acto litúrgico en el cerro San Miguel del cantón josefino de Alajuelita.

Se trataba de las hermanas Marta Eugenia (41 años) y Rosario (26) Zamora Martínez. La primera iba acompañada de sus hijas Cristina (18 años); María Gabriela (16); María Auxiliadora (11) y Carla Virginia (9) Salas Zamora. Doña Rosario hacía lo propio con Alejandra (13); Carla María (11) y María Eugenia (4) Sandí Zamora.

El caso se convirtió en un intrincado lío para la justicia, que culminó con una condena en falso de los supuestos cuatro acusados.
El caso se convirtió en un intrincado lío para la justicia, que culminó con una condena en falso de los supuestos cuatro acusados.

Aquella mañana dos de las nueve mujeres que iniciaron el ascenso (doña Rosario y su sobrina Cristina) desistieron de llegar hasta La Cruz por cansancio. Las siete restantes continuaron. A media tarde, fueron vistas mientras iniciaban el descenso, pero nunca llegaron. Lo que les ocurrió luego no se sabe al día de hoy, y es posible que no se sepa nunca.

El crimen quedó impune
El crimen quedó impune

Tras una frenética búsqueda desde el domingo en la noche por parte de cruzrojistas y autoridades, a mediodía del lunes se dio el hallazgo de lo impensable: la adulta y las seis niñas aparecieron asesinadas a balazos. El caso se convirtió en un intrincado lío para la justicia, que culminó con una condena en falso de los supuestos cuatro acusados. Tras su liberación, el caso siguió dando vuelcos, palos de ciego y, al día de hoy, la culpabilidad de la Masacre de Alajuelita es un misterio absoluto. La Revista Dominical dedicó una edición al seguimiento de este caso, el 6 de abril del 2016, con motivo del 30 aniversario de los hechos. Encuéntrelo en nacion.com.

Nueve mujeres integrantes de las familias Salas Zamora y Sandí Zamora asistieron a un acto litúrgico en el cerro San Miguel del cantón josefino de Alajuelita.
Nueve mujeres integrantes de las familias Salas Zamora y Sandí Zamora asistieron a un acto litúrgico en el cerro San Miguel del cantón josefino de Alajuelita.