
Iván Javier Pablot Martínez, el primer costarricense naturalizado, requerido en extradición por el Gobierno de Francia, denunció ante autoridades judiciales que ha sido sometido a tratos crueles y degradantes durante su reclusión en La Reforma, al punto de calificar la situación como tortura física y psicológica.
La denuncia quedó consignada en la resolución 2026-1440, dictada el 14 de agosto por el Tribunal de Apelación de Sentencia Penal, del Segundo Circuito Judicial de San José, luego de que Pablot Martínez decidiera desistir del recurso de apelación que su defensa había presentado contra la sentencia que aprobó su extradición.
Según el fallo, el hombre pidió, “de manera expresa, libre y voluntaria”, retirar el recurso para acelerar su salida del país.
“He bajado treinta kilos”
Durante la audiencia oral, Pablot Martínez (colombiano naturalizado costarricense), tomó la palabra y relató las condiciones en las que dice permanecer recluido.
De acuerdo con su relato, está recluido “en una celda de castigo” de la que le permiten salir “cada 15 días por 30 minutos”. Además, alega que, en el tiempo que lleva preso, desde setiembre del 2025, ha bajado treinta kilos “y tiene uno que rogarles para que lo atienda un médico a los 30 días”.
El hombre aseguró que la alimentación es insuficiente y que los horarios de comida se limitan a dos momentos del día. “Nos dan la última comida a las 3:30 de la tarde y vuelve uno a alimentarse hasta el día siguiente a las 12 m. d., porque el desayuno son 2 bonetes inflados y un café”, relató.
Pablo también denunció maltratos durante la noche por parte del personal penitenciario. “Le pegan durísimo a las paredes, le pegan durísimo a toda hora de la madrugada, no hemos dormido desde que ellos llegaron. Es una tortura todo el tiempo”, afirmó.

La queja mayor del extraditable tiene que ver con restricciones para comunicarse con sus familiares. Según Pablot Martínez, las llamadas se limitan a pocos minutos cada varios días. “No puedo hablar con mis hijos, sino por mensajes de audio, son 10 minutos (tiempo de las llamadas) cada 8 días”, dijo, y agregó que su hija “está totalmente desorientada” por la falta de contacto.
“Es ilógico que tenga que viajar miles y miles de kilómetros para que pueda ver a mis hijos y para tener una mejor comunicación con ellos”, sostuvo, en referencia a que prefiere ser extraditado a Francia antes que continuar en las condiciones que describió.
El hombre también relató que ha presentado denuncias formales ante la Defensoría de los Habitantes y ante organismos de derechos humanos, pero que, según su versión, cuando estas instancias llegan al centro penal, el personal es alertado con antelación. “Lo único que hacen es avisar por radio y ese día dan la mejor comida que pueden dar. No los dejan entrar”, aseveró.
“Quiero tener decisión sobre mi vida”
Pablot Martínez fue enfático en que su decisión de desistir del recurso y aceptar la extradición responde directamente a las condiciones que denunció. “Siento que nos están agarrando como un circo político y no quiero ser parte de esto más. Quiero tener decisión sobre mi vida, yo no me quiero quedar más acá”, expresó ante los jueces.
En su resolución, el Tribunal de Apelación de Sentencia Penal aceptó el desistimiento del recurso, presentado por el abogado defensor José Pablo Badilla Villanueva por mandato expreso de su representado, y devolvió el expediente al tribunal de origen.
Sin embargo, el juez determinó que el relato de Pablot Martínez constituye una queja formal por presunta desaplicación de las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos, conocidas como Reglas Nelson Mandela.
Por ello, dispusieron comunicar lo denunciado al Tribunal Penal del Primer Circuito Judicial de San José, que mantiene el control de la prisión preventiva del extraditable, así como a la Fiscalía General de la República, para que investigue los hechos como una eventual denuncia por tortura, en apego al artículo 381 bis del Código Penal.
El Tribunal aclaró que no tiene competencia legal para determinar si el trato que recibe Pablot Martínez en el centro penal es o no adecuado, ya que esa facultad corresponde a la autoridad judicial que mantiene el control de su custodia.

Denuncias similares
El 13 de agosto, previo a que Gilbert Bell Fernández, alias Macho Coca, fuese extraditado a Nueva York, denunció ante el fiscal general Carlo Díaz que durante su reclusión en La Reforma fue víctima de aparentes torturas.
“Le doy gracias a Estados Unidos que me está llevando de este país, me está salvando la vida, creo que voy a vivir unos días más”, relató previo a ser subido a un avión de la DEA.
Macho Coca aseguró que solo lo alimentaban con “dos bonetes y medio vaso de café”, lo que provocó que perdiera peso de manera muy rápida. “He bajado 45 kilos de peso, solo me dan arroz y huevos con sal”. Una situación similar denunció Gabriel Lozano alias Compadre, quien fue extraditado junto a Bell Fernández.
Recientemente se conoció que Jordie Kevin Picado Grijalba, alias Noni, declinó en su recurso de apelación para evitar ser extraditado a Estados Unidos. El presunto cabecilla criminal de Limón accedió a someterse voluntariamente al proceso de extradición debido a las “graves lesiones” que, según afirmó, están sufriendo las personas privadas de libertad en los centros penitenciarios de Costa Rica.
Una fuente relacionada con el caso y quien pidió no ser identificada, argumentó que el extraditable, detenido el 28 de agosto del 2025 en La Galera, en Curridabat, ingresó a La Reforma pesando 130 kilos y que ahora, en apariencia, pesa 70 kilos.
“Para morir aquí de inanición, prefiero irme a Estados Unidos a ser tratado como una persona”, habría concluido alias Noni, de acuerdo con el informante.
