Hugo Solano C.. 22 agosto

Cinco días después del temblor de 6,2 grados ocurrido en Golfito, Puntarenas, el Ovsicori registra más de 400 réplicas superiores a dos grados, de las cuales siete han sido sentidas por la población.

De acuerdo con el sismólogo Marino Protti, del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori), se trata de una respuesta normal a un sismo de magnitud moderada como ese, que no alcanza la dimensión del terremoto que se espera en esa zona en menos de una década. Ocurrió el viernes 17 de agosto a las 5:22 p. m.

“El evento del viernes tuvo una magnitud suficiente para disparar una cadena de réplicas que están concentradas en la zona donde ocurrió”, dijo.

Aquella es el área de contacto entre la placa del Coco y la de Panamá, esta última se inicia al sur de Quepos y se extiende hasta el vecino país.

(Video) Momento del temblor en Ciudad Neily, muy cerca de Golfito

Los golfiteños han percibido réplicas con magnitudes cercanas a cinco grados, como una ocurrida este miércoles a las 4:45 a. m. que fue de 4,9 grados, a 21 kilómetros de profundidad y fue sentida por vecinos que dijeron a la RSN que estuvo acompañada por un retumbo.

También este miércoles a las 5:33 a. m., hubo una réplica cuya magnitud fue de 3,8 grados que se originó ocho kilómetros al oeste de Golfito, y a las 3:17 p. m. en ese mismo lugar se sintió otra de igual magnitud, que es la más reciente de las sentidas hasta el momento.

En Puerto Jiménez y Pavón de Golfito persisten los pequeñas réplicas que solo son captadas por los instrumentos de medición. “Han ocurrido muchas de 3,5 grados, pero ya la gente de la zona no las reporta”, dijo Marino Protti.

El científico afirmó que el sábado pasado apareció una actividad en la región de San Vito de Coto Brus. Les llama la atención porque el tiempo transcurrido entre ambas sugiere una posible activación que habrá que estudiar en caso de que persista.

“Siempre hay sismos ahí, pero se sumaron otros el sábado”, afirmó.

El sismólogo Lepold Linkimer, de la RSN, confirmó que la secuencia sísmica de Golfito continúa y dijo que el evento del viernes desencadenó la actividad en una falla local de San Vito.

Según Linkimer, la actividad de Golfito es una secuencia sismica, la cual se diferencia de un enjambre porque este último se caracteriza por temblores de magnitudes muy similares y sin un evento principal, mientras que en Golfito el viernes fue el principal temblor y los posteriores han sido de magnitudes muy variadas.

La madrugada del martes a las 3:34 a. m. hubo un temblor de magnitud 4,7 sentido en Quepos, pero no tiene relación con el de Golfito. "Los temblores ahí son normales, porque en el Pacífico central la falla es muy débil y tiembla con mucha frecuencia”, explicó Marino Protti.

La alerta continúa

Desde el terremoto del Sábado Santo, ocurrido en Golfito el 2 de abril de 1983, los científicos volcaron la mirada a esa zona donde cada 40 años se acumula la energía necesaria para generar un terremoto.

“La gente pensó que el del viernes era ese evento fuerte y que no había generado mayores daños, pero ese temblor, de 6,2 grados, es solo de la centésima parte, en términos de magnitud, del ocurrido en 1983 y del que se espera”, agregó el científico.

Protti, quien también adelantó el terremoto de Nicoya, de 7,6 grados, ocurrido en el 2012, afirmó que el potencial está ahí todavía y solo se descarga con eventos muy fuertes, con magnitudes entre 7,2 y 7,4.

Aunque el del viernes fue una ruptura dentro de la falla a unos 20 kilómetros de profundidad, cuando ocurra el sismo grande puede destruir desde la trinchera, que está a dos kilómetros de la superficie, hasta los 20 kilómetros de profundidad, porque es toda una masa que se mueve.

El terremoto de 1983 movió toda la península de Osa y parte de la de Burica. Los daños en estructuras fueron cuantiosos en casas, puentes y carreteras de la zona e incluso en Naranjo, Alajuela, la iglesia sufrió daños y las columnas de la parte frontal se separaron de la estructura.

En el de Nicoya del 2012 ayudó mucho que la roca afloró prácticamente hasta la superficie, pero en regiones sureñas como Río Claro, Conte, Laurel y Palmar, hay terrenos menos fuertes, donde el Ovsicori estima que la respuesta no va a ser tan eficiente.

Asimismo, en algunos cantones como Golfito, Osa, Buenos Aires y Corredores hay construcciones que están sobre suelos sedimentarios, cuya respuesta no es tan buena como en Nicoya.

‘Capturarlo’ para futuras generaciones

Solo dos estaciones sismológicas faltan para completar la red de 16 estaciones que el Ovsicori espera completar pronto con el objetivo de “capturar” ese terremoto y documentar toda la información posible para que en el futuro se pueda interpretar con más certeza el comportamiento sísmico de la zona

Esta semana los científicos tenían pensado ir a la zona para instalar los equipos, pero las lluvias no lo han permitido. Esas estaciones van a estar en la isla de El Caño (Pacífico sur) y Sirena de Osa (Parque Nacional Corcovado). La instalación de la red comenzó desde el 2014.

La densificación de la red permitiría vigilar desde más cerca la falla en la zona de subducción de la placa del Coco que en la zona sur del país se mete por debajo de la placa de Panamá.

La red incluye la península de Osa y la de Burica, así como parte de la zona por donde pasa la carretera costanera. También la fila costeña y la ladera suroeste de la cordillera de Talamanca.

“La idea es repetir ahí la experiencia que tuvimos en Nicoya, donde hicimos una red específica para capturar un evento en particular, poder observar las deformaciones antes del terremoto y tratar de anticipar cuál va a ser la falla que se va a mover”, puntualizó Protti.

La red quedará permanentemente en la zona sur, que nunca antes ha tenido una capacidad de medición tan densa, la cual permitirá conocer otras fallas locales.