Desastres

Isla del Coco registró cambio en corrientes marinas tras terremoto en México

Inusual ingreso de agua marina durante marea baja se detectó en desembocadura del río Genio

El terremoto de magnitud 7,4 ocurrido el lunes al mediodía en la costa pacífica de Michoacán, México, generó una variación poco usual captada en bahía Wafer, Isla del Coco, que fue grabada en video y enviada para su registro al Sistema Nacional de Monitoreo de Tsunamis (Sinamot).

Olga Zúñiga, de la estación de Bomberos de la Isla del Coco, grabó las imágenes donde primero se puede observar la tranquilidad de las olas y luego cuando llega una corriente que se adentra en la desembocadura del río Genio, a las 4:02 p. m. del lunes.

De acuerdo con Silvia Chacón, directora del Sinamot, lo ocurrido ese día en Isla del Coco no es normal cuando la marea está baja, como pasó a la hora de la grabación.

Los guardaparques también lo han informado en casos de tsunamis, como el del año pasado en islas Kermadec (Nueva Zelanda) o más recientemente con la erupción de islas Tonga, cerca de Australia, ocurrida el 14 de enero de este año. Horas después, el mareógrafo de esa isla captó el fenómeno.

La Comisión Nacional de Emergencias, alertada por el Sinamot, emitió el lunes un aviso para las marinas y puertos de la vertiente pacífica de nuestro país, para que tuvieran cuidado pues entre las 3 p. m. y las 3:20 p. m. se esperaba el arribo de pequeñas corrientes marinas generadas por el terremoto, lo cual solo ocurrió más tarde en Isla del Coco. Otro aviso similar fue emitido en enero de este año por lo ocurrido en islas Tonga.

Silvia Chacón calificó como importantes los registros marinos captados después de los terremotos porque permiten reconocer cuáles son los lugares que tienden a amplificar los efectos de un tsunami. “Esta vez fue muy pequeño y no quedó registrado en los mareógrafos, ni siquiera en el que tenemos en la Isla del Coco, pero este video nos muestra la importancia de monitorear los diferentes puntos de la costa, porque cada uno interactúa de manera diferente ante un tsunami“, afirmó.

Para que un terremoto genere un tsunami fuerte la magnitud del sismo debe llegar a 8, lo cual es muy poco frecuente, sin embargo Chacón afirma que quienes viven en zonas costeras tienen que prepararse regularmente para saber cómo actuar en caso de que un fenómeno de estos nos afecte.

La especialista agregó que las simulaciones realizadas por computadora revelan que desde el Pacífico de México es muy difícil que un tsunami ocasione oleajes altos en nuestro país,. “Los sismos del norte no son tan peligrosos, pues al observar el mapa se nota que el istmo está como escondido y eso protege”.

Sin embargo, cuando hay terremotos en Colombia, Ecuador y Perú las ondas nos llegan más de frente. En el 2016 hubo un tsunami en Ecuador que fue captado en los mareógrafos del país, mientras que con el de México el lunes pasado no ocurrió así.

Cuando hay sismos fuertes se le avisa al personal de la Isla del Coco, porque los guardaparques usan la desembocadura del río Genio para salir con sus lanchas al mar, de modo que se les gira la alerta para evitar cualquier accidente.

El tsunami de enero en Islas Tonga, generó reportes de 22 comunidades del país, tales como playa Potrero, Brasilito, Tamarindo, Sámara y otras regiones de Guanacaste, así como en bahía Ballena de Osa y en la marina Pez Vela en Quepos. Además quedó en los mareógrafos de la Isla del Coco, el de Quepos e incluso en el mareógrafo de Limón.

Como en esa erupción el volcán se hundió en el mar, hubo al menos cuatro diferentes tsunamis, el primero generó olas de hasta 15 metros en islas cercanas a Tonga, el segundo fue captado en varios puntos del planeta horas después de la erupción, incluso en Isla del Coco.

Como la explosión del volcán fue tan grande mandó una onda atmosférica que dio varias vueltas alrededor del planeta y generó los otros dos tsunamis de diferente tipo y menor magnitud.

Al propagarse por el mar, las ondas generan un tsunami, ya que por tener una presión más elevada hunden la superficie del mar a su paso y eso genera el movimiento irregular de las olas, explicó Chacón.

Cuando esa onda llegaba a ciertas profundidades, también provoca una resonancia. Ese pulso en el agua genera un nuevo tipo de tsunami. Ese tercer fenómeno fue el que llegó de forma muy leve a Limón a las 12:38 a. m. del domingo 16, es decir, más de 24 horas después de la erupción.

Un cuarto registro también llegó del este y fue captado en Limón al mediodía del lunes 17 de enero. En todo el mundo se captaron hasta seis diferentes llegadas de ondas de choque, dijo Chacón.

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